Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 27 de noviembre de 2021
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Prólogo

Breve texto preliminar de la segunda edición de la obra ‘Con el ojo de adelante y con el ojo de atrás. Ideología étnica, el poder y lo político entre los quechua de Cochabamba (1935-1952)’, tesis doctoral del antropólogo José Antonio Rocha, publicada por la editorial Verbo Divino.
Portada de la obra editada por Verbo Divino junto a su autor, el antropólogo José Antonio Rocha. ARCHIVO
Portada de la obra editada por Verbo Divino junto a su autor, el antropólogo José Antonio Rocha. ARCHIVO

Es un honor que el jilata quechua José Antonio Rocha Torrico me haya pedido escribir el Prólogo de su libro “Ñawpaqtaraq qhepataraq khawarikuspa purina…” Ideología étnica, el poder y lo político entre los quechua de Cochabamba (1935-1952). Segunda edición, corregida y ampliada. Addenda: Los sinuosos caminos de los líderes indígenas campesinos del ciclo del 52.

Para cualquier autor, publicar la segunda edición de su trabajo es siempre una gran alegría, porque una vez realizada la primera, uno sigue acumulando más información, sea de manera ordenada o no. Creo que algo de esto le sucedió a José Antonio y en buena hora.

La primera edición del libro es de 1999. La Presentación es de Hans van den Berg, quien sintetiza el tema central de la indagación, sus pormenores y el contexto en la que se escribe la investigación. Por lo tanto, no repetiré lo que dice el connotado investigador.

Esta publicación tiene el gran mérito de tener un acápite que titula Los sinuosos caminos de los líderes indígenas campesinos del ciclo del 52. Rocha, en una especie de mini biografías nos aproxima a estos líderes vallunos, que fueron los grandes protagonistas en la vida política, no sólo a nivel regional sino también nacional.

Lo especial de este liderazgo cochabambino, es que sus principales dirigentes emergieron en los años decisivos de la recuperación de la tierra, el establecimiento de las escuelas indigenales (son los casos de Ucureña en 1936 y en Vacas en 1937) y la abolición del pongueaje. Sobre esta última acción está el caso emblemático de Ayopaya. Hay que recordar que una de las resoluciones del I Congreso Indígenal de carácter nacional y realizado en la ciudad de La Paz en 1945, fue la eliminación de formas de servidumbre y el gran actor para su cumplimiento fue Ayopaya, que acompañó con una  sublevación en 1947.

Otro tema de gran importancia en esta investigación es el proyecto de la revolución agraria que plantearon los líderes estudiados. Es bueno recordar que hubo varios planes agrarios, como es el caso del movimiento de los caciques apoderados liderados por Santos Marka T’ula, Rufino Willka, Francisco Tangara, Faustino Llanque y muchos otros, de re-afirmación de los ayllus y comunidades aymaras y quechuas. ¿Cuál fue el alcance de la propuesta de la revolución agraria? Tema para investigar a profundidad.

La Reforma Agraria de 1953, se caracterizó por apostar por la individualización y la parcelación de tierras en la región andina de Bolivia, haciendo caso omiso de los nombrados proyectos, que no pudieron cuestionar las políticas del Estado del 52 sino después de varios años. Fue la generación de la revolución de 1952, organizados en el movimiento anticolonial llamada katarista e indianista, que le correspondió cuestionar el carácter liberal de la reforma agraria y plantear la construcción del Estado plurinacional y la re-afirmación de los pueblos ancestrales y campesinos.

El estudio de José Antonio Rocha para el caso de Ucureña, es muy atrayente. Nos presenta a los líderes José Rojas, Salvador Vázquez, Miguel Veizaga, Jorge Soliz, Gregorio López, Liborio Guevara, Román Casilla y Germán Delgadillo, que recibieron la influencia de otros dirigentes anteriores como Desiderio Delgadillo, Pedro Delgadillo y Primitivo Pinto.

La experiencia de vida de estos nuevos dirigentes es muy variada, desde ser benemérito de la guerra del chaco con el Paraguay (1932-1935) hasta ser trabajador gremial y estar muy vinculados con el mundo urbano. En el ámbito político es muy similar, desde la procedencia de partidos de izquierda radicales hasta la línea nacionalista en los gobiernos civiles y militares. Pero todos se adscribieron a la línea del Movimiento Nacionalista Revolucionario y a sus distintas vertientes, incluido el Pacto militar campesino. 

Es preciso hacer varias preguntas ¿Cuál fue el rol de las mujeres campesinas en los años de estudio de Rocha? ¿Simplemente acompañantes de sus compañeros? ¿Cómo surge el liderazgo de las mujeres campesinas en el Valle alto? Hay que recordar que en la década de los años ochenta, con la fundación de la Federación Nacional de Mujeres indígenas y campesinas Bartolina Sisa y sus respectivas organizaciones departamentales, aparecen muchas líderes. Un caso representativo es la de Isabel Domínguez, perteneciente al Valle alto que fue Secretaria ejecutiva de la Federación nacional de las Bartolinas y también Constituyente del país entre 2006 y 2008. Es otro tema, que posiblemente le interesa también investigar a José Antonio.

Aun en el presente existe una especie de prejuicio del accionar político de estos dirigentes campesinos, que fueron calificados como “diputados campesinos” y como simples “levantamos” en el hemiciclo parlamentario. Varios de ellos fueron diputados y senadores del país. Incluso fueron ministros de Estado en la cartera de Asuntos campesinos, son los casos de José Rojas y Jorge Soliz.

La investigación, nos despeja la duda de que no sólo fueron simples “levantamanos”. José Antonio, cita el caso del dirigente Gregorio López que fue diputado por Punata entre los años 1967-1968, en el gobierno del Gral. René Barrientos Ortuño (1966-1969). Como Parlamentario gestionó la construcción de las Escuelas Litoral y Avaroa, la construcción del servicio de alcantarillado, la compra del inmueble para la actual Honorable Alcaldía Municipal, entre otras actividades, en favor de su pueblo de nacimiento.

En medio de muchas formas de obediencia de los dirigentes estudiados al MNR, aparecen algunos datos, como una especie de oasis histórico. Es el caso de Don Gregorio López, que según los testimonios de su familia, reprodujo en todos sus quehaceres la trilogía del ama llulla, ama qhilla, ama suwa. Que no se aprovechó de las atmósferas del poder para hacerse indebidamente de los dineros del Estado, para beneficio propio y de su familia.

Finalmente, José Antonio Rocha, recoge un testimonio y autorreflexión profunda, que sintetiza los años de estudio de la investigación. Este mensaje es de Salvador Vásquez Rosales, para las nuevas generaciones de dirigentes y políticos de origen campesino:

“Los políticos nos han usado a su gusto y nosotros a la gente como oveja…Qué he ganado, con todo eso…El provecho fue para ellos no más, ellos acumularon dinero sin trabajar y sin correr riesgos”

Estas afirmaciones de Salvador Vásquez nos permiten comprender en su cabalidad, la real dimensión de las acciones políticas del MNR con los dirigentes y líderes de organizaciones campesinas, en este caso del Valle alto. Los campesinos fueron simples ejecutores de acciones muy reñidas como son los casos de Terebinto, la Ch’ampa Guerra y el Pacto Militar Campesino. Está claro que los mayores riesgos sufrieron los campesinos del Valle cochabambino, incluso ofrendado la vida, como ocurrió en Terebinto y la Ch’ampa Guerra. 

En el caso del Pacto militar campesino, el gran beneficiado fue el Gral. Rene Barrientos, el Gral. Alfredo Ovando y otros miembros de las Fuerzas Armadas. Tanta convicción política campesina solo sirvió para ser un actor marginal y bajo la dependencia del partido político del MNR o sus derivaciones posteriores.

¡Jallalla José Antonio! por acercarnos a un tema poco estudiado, como es el caso de los líderes políticos y campesinos del Valle alto de Cochabamba.

Chuquiyapu Marka, La Paz, abril de 2021

Aymara boliviano. Doctor en Estudios Culturales Latinoamericanos de la Universidad Andina Simón Bolívar, sede Ecuador. Es docente en la Universidad Mayor de San Andrés, en las carreras de antropología y arqueología.