Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 24 de enero de 2021
  • Actualizado 08:24

Parc Editores y sus 19 cuentos de terror: una apuesta en tiempos de pandemia

La antología, que cuenta con aportes de artistas y creadores de disciplinas como el cine, teatro, música, pintura y poesía, es el primer lanzamiento de esta nueva editorial paceña.
Portada de la obra.   Parc Editores
Portada de la obra. Parc Editores
Parc Editores y sus 19 cuentos de terror: una apuesta en tiempos de pandemia

Hoy, leer apaciblemente en la banca de algún parque es solo una representación más de la añoranza. Es parte de aquello que ocurría en el exterior sin protocolos, sin mascarillas. Bajo esta imagen, que interpela nuestra experiencia de encierro y restricción, nace Parc Editores. Esta nueva editorial paceña ha lanzado su primer título y, con esto, se ha dado a conocer en el último mes de este desafiante y extraño 2020. No ha habido una presentación propiamente, sino una discreta puesta al público, como obligan las circunstancias actuales.

Casi como un homenaje a este tiempo, suma de miedo y fatalidad, Parc Editores nos trae 19 cuentos de terror. Las particularidades de este volumen corresponden, sobre todo, a su forma de producción. Se trata de una antología que reúne a 15 autores —no todos narradores— convocados para trabajar este género literario, escasamente explorado en nuestra literatura. Vertigo Hoile, el antologador a cargo, ha invitado y desafiado a artistas y creadores de otras disciplinas (teatro, cine, música, pintura y poesía) a escribir para este proyecto. José Velasco, Claudia Peña Claros, Lucía Carvalho, Matías Contreras, Esther Mendívil, G. Munckel, Gino Ostuni, Fabiola Morales, Mauricio Murillo, Auza, Edwin Defoe, Rosario Barahona, Jorge Estévez, Ariadne Ávila y Martín Boulocq son los autores de 19 cuentos de terror. El resultado, por supuesto, no se resiste al adjetivo variopinto; exquisito, por lo mismo. 

El talento y la sensibilidad de los editores, Bernardo Paz y Jorge Estévez, han dispuesto un orden para modular la experiencia del lector que se decida por este libro. Las estructuras narrativas tradicionales se combinan con creaciones más fragmentarias, escenográficas, en algunos casos, y predominantemente habladas, en otros. El terror se produce, según el caso, como efecto de una perturbación, del acecho de algo inquietante e incompresible, o de múltiples manifestaciones de la violencia. 

Detrás de la publicación de esta muestra literaria existe un proceso editorial, singular y valioso, al que deseo referirme. Este trabajo —casi siempre invisible— es uno de los méritos más destacables de Parc Editores. Aunque se ha denominado antología, este volumen no consiste en una recopilación de cuentos ya publicados o escritos, es más bien una creación colectiva. Los editores han concebido este título como un proyecto no solo editorial, sino creativo y autoral: definieron el género, la composición del grupo de autores y los lineamientos para el tratamiento de los textos. Elaboraron una propuesta de publicación a la que los creadores y colaboradores se adhirieron.

El trabajo de Paz y Estévez no se ha limitado a la corrección, diagramación e impresión de los textos, pues la tarea del editor se entiende tan creativa como la del autor, e incide fuertemente en el producto textual que va a publicarse. La dirección que los editores han asumido con relación al proceso creativo se revela, por ejemplo, en las definiciones de terror que elaboran los autores y que acompañan cada cuento. Reflexionar sobre el género ha sido uno de los lineamientos editoriales de este libro. Por otro lado, el éxito de este proceso se sostiene en las revisiones intensas y coordinadas entre editores y autores; en el juicio de pares ciegos, que colaboraron leyendo originales, y en la apertura con la que los autores admitieron y adoptaron las intervenciones y valoraciones. 

Parc Editores se proyecta en el mercado como una editorial especializada en ficción. Su apuesta consiste en un trabajo por proyecto y colaborativo, que convoque en la escritura a artistas, escritores y creadores de toda índole. 19 cuentos de terror es —en mi opinión— una gran piedra inaugural, que estratégicamente ha permitido a los editores hacer contacto con varios autores y, a la vez, aprovechar esta diversidad para ampliar su público lector. Además, las cualidades de este proyecto lo han hecho acreedor del Fondo Concursable Municipal de las Culturas y las Artes de La Paz (FOCUART 2020), con el que se ha cubierto parte de los costos de impresión.

Nunca ha habido buenos tiempos para la producción literaria y los emprendimientos editoriales, y la pandemia acrecienta los desafíos para Parc Editores. Sin embargo, al entusiasmo y dedicación de Bernardo Paz y Jorge Estévez, se suman los aciertos del proceso editorial, la seriedad de su trabajo, el compromiso de sus autores, la elección de colaboradores como la talentosa diseñadora Valentina Leonor, y su voluntad por conocer aquello que los lectores demandan. Esta combinación, no sin persistencia, hace de Parc Editores una gran promesa de la edición.