Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 01 de octubre de 2022
  • Actualizado 17:37

Obstrucciones para una vuelta al teatro

Los monólogos del fin del mundo es una colección de ocho piezas, que se estrena este 11 de marzo en el mARTadero, se harán tres funciones por día. 
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Los monólogos, con próximo estreno.
Obstrucciones para una vuelta al teatro

En un tiempo en el que hay restricciones para respirar, para circular por la calle, para abrazar, para ver a otra gente, se decidió junto a otros tres dramaturgos y directores, Jorge Alaniz, Abigaíl Villafán y Alejandro Marañón, hacer un juego que derive en un espectáculo para poco público y en un espacio abierto.

Así armamos los Monólogos del fin del mundo, con limitaciones de todo, con intercambio de textos, ningún director ha montado su propio escrito, y en espacios reducidos para cuidarnos y cuidar a los espectadores en un retorno de teatro presencial, que se presentará desde este 11 de marzo de jueves a sábado en el proyecto mARTadero.

Al final hemos escrito y puesto en escena ocho monólogos, interpretados por Gabriel Caballero, Isabel Fraile, Marian Ayala, Sabrina Medinacelli, Bianca Shallow, Enrique Araoz, Ronald Ballivián y Silvia Flores,que hablan de finales y extinción, ese intercambio de textos y proceso en comunidad, nos han dado ciertas licencias para abandonar la histeria del dramaturgo que quiere que su texto no sea “tocado” por nadie y lo que hemos logrado, sobre todo, es juntarnos para crear y mostrar trabajos, cada uno con su estilo, pero atravesados por los demás.

En este tiempo puede ser redundante hablar del finales de mundo, pero es lo que sigue rondando en nuestras cabezas.

La directora Abigail Villafán de Escena Visceral, dice que “el fin del mundo es y no es necesariamente es una catástrofe ante los ojos del mundo, y que podría ser un momento particular en la vida de cada persona”. Además, explica que para este proceso que se trabajo de forma virtual y presencial, había que “adaptarse ” y seguir , pero más allá de eso la implicancia de la adaptación para el director fue adaptarse generando coherencia en la pieza y con el todo.

“Y hablando de este tiempo y de este presente y siguiendo con la absurdez humana, quise ver o simular un posible final de nuestros días, ¿por qué? por capricho y fatalista y porque quería verme a mí mismo en ese momento y hablar de mí y mi paranoia con todo esto, excelente y afortunada coincidencia con las características requeridas del personaje que tenía que trabajar”, explica Alejandro Marañón, director de Madrastra Teatro.

Jorge Alaniz del grupo La Mala, dice que se ha hablado mucho y se seguirá hablando de la extinción de la humanidad. “La pandemia sirvió para que muchos artistas decidan crear desde diferentes lugares, muchos decidieron no crear, otros arriesgaron más, creo que todo quedó en un intento, nada más, igual, siempre se debe hablar del fin del arte, así como del fin del mundo”.

Villafán comenta que quizás en este contexto, que nos incumbe a todos, colectivamente hemos tenido esa sensación de final, quizás en muchos sigue latente, quizás la pieza nos devuelva a este presente, pero también desde distintos puntos de vista. “Quizás recordemos que esa sensación de fin es parte de existir en el mundo, a algunos nos llega con dolor y miedo, y a otros con morbo, hablar del fin del mundo o de un mundo, es y será recurrente mientras sigamos aquí”, dice la dramaturga.