Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 18 de febrero de 2020
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No soy indio, solamente

Un análisis a la negación de ser indígena a raíz de la obra Sangre de mestizos, de Augusto Céspedes, con relación a la crisis política y social del pasado mes de octubre en Bolivia.
Fragmento de la portada del Libro Sangre de Mestizos de Augusto Céspedes.
Fragmento de la portada del Libro Sangre de Mestizos de Augusto Céspedes.
No soy indio, solamente

Yo no soy indio. Estas palabras han estado en el vocabulario de los bolivianos, aun antes de su fundación como República, como negación del ser indígena. Estas palabras vuelven a resurgir cada vez que el país enfrenta épocas de inestabilidad política; surgió en la época de la Guerra del Chaco, surge hoy después de las elecciones del 20 de octubre, y quizá reaparezca en el futuro. Por esto, el presente escrito tiene como finalidad analizar esa negación del ser indígena en uno de los fragmentos que se encuentra escrito en el libro Sangre de Mestizos de Augusto Céspedes. 

En el capítulo seis muertos en Campaña; el sargento Cruz Vargas da un testimonio cuando cae preso en manos de los paraguayos durante la guerra del chaco.  

“Un soldado, paliducho y sucio al que le faltaba una mano, se ocupa de molestarme, diciéndome: 

-¡Adelante! ¡Indio! Yo no soy indio. Es cierto que soy hijo natural de una chola, pero mi padre era un caballero decente de Tarata, que tenía un bufete de abogado y cantina. No soy indio, pero, humillado como un perro, entro al galpón de enfermos”. 

Dos argumentos que dejan las palabras del sargento; el primero alejarse de la identificación de indio, soy hijo de chola, dice. El segundo argumento recurrir a la profesión del padre, que trabaja en un lugar “educado” y no de salvajes.

El primer argumento en términos de un silogismo clásico:

Las cholas no son indias

Yo soy hijo de una chola

Por tanto, yo no soy hijo de una india

Según el diccionario de la Real Academia Española; chola o cholo denomina a un hombre “Mestizo de sangre europea e indígena”, en este sentido, Cruz Vargas no es hijo de una india, sino de una mestiza, aunque su madre tenga algún “parentesco” con los indios, él, desde su perspectiva, no tiene ninguno, de esta manera, Cruz Vargas niega ser indio. 

La Guerra del Chaco dejó al descubierto un sistema político frágil y también un desconocimiento de la basta extensión del territorio boliviano, aunque este último más por la parte de la gente del altiplano, gente india. A partir de estas cosas que reveló la guerra se ve la necesidad de hacer un proyecto para afrontar el futuro, uno que según García Pabón está reflejada en Sangre de Mestizos. Cuya intención no es escribir una historia del indio o que éste tenga parte en la historia de Bolivia, sino, hacer un proyecto en el cual muestre al mestizo “como el nuevo sujeto nacional”; un sujeto letrado con aspiraciones de ascenso.

Cruz Vargas recurriendo a la profesión de su padre, marca una distancia más grande entre él y el indio. Y al parecer, el razonamiento es algo despectivo contra el indígena, porque se toma al indígena como un ignorante, incapaz de ser un ser letrado, un ser que está destinado a permanecer en la situación de pobreza, un ser que no tiene aspiraciones de ascenso, sino que se conforma con lo que hay. Y según Pabón sobre el mismo fragmento escogido dice que la “conciencia de ser mestizo y [el] claro rechazo de toda posible identificación con los indios muestra el tipo de grupo social que domina las páginas de Sangre de Mestizos: clases medias, letradas, conscientes de su diferencia (¿complejo?) racial y con aspiraciones de ascenso. En todas las páginas del libro no se da nombres a los indios, es más, se refiere a ellos como repetes, y los indios, ¿Por qué no mencionar sus nombres? ¿Por qué no mencionar que la sangre que más se derramó, fue la de ellos? Quizá porque según Céspedes la clase social mestiza es la más privilegiada, y es la que tiene derecho de formar parte de la historia de un país. 

A Casi 80 años más tarde se vuelve a sentir, con más claridad, un fuerte rechazo por el indio, esto no quiere decir que, años después de la Guerra del Chaco hasta hoy, no haya existido ningún rechazo, es más creo que siempre ha estado presente, se puede ver en la cantidad de personas que se cambian el apellido para ser aceptadas por otras clases sociales. Hoy en el nuevo conflicto político que vive Bolivia vuelve a resurgir, debajo del discurso de la “defensa de la democracia”, un rechazo por el indio o por los que tienen algún parentesco. Esto nos hace pensar que Bolivia no se identifica con una sola clase social, no existe aún una sola clase social dominante, ya sea indígena o mestiza, sino que existe una lucha entre las mencionadas. Al parecer seguirá existiendo, aunque nos cambiemos el apellido. Mientras el boliviano pueda verse en el espejo seguirá identificándose con el indio o el mestizo, y ese sujeto del espejo es más difícil de matar.

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