Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 22 de enero de 2022
  • Actualizado 04:56

Los NADIES de las culturas*

“Muchos compañeros y compañeras del rubro han perdido su vida, en medio de una crisis económica y la poca posibilidad de reactivación del sector al que nos debemos”
Un escenario vacío. ISTOCK
Un escenario vacío. ISTOCK
Los NADIES de las culturas*

El ecosistema mega diverso que existe en el quehacer cultural boliviano es tan desconocido por los que ocupan el poder que los nadies siempre seremos los más vulnerables (por no decir jodidos) , los ninguneados por todos incluso por aquellos para los que trabajamos. Esos que se embelesen simplemente con el producto final, la canción, obra de teatro, entrada; jamás se preguntan que fue necesario para montar aquel espectáculo o cierre de campaña. 

Los que trabajamos tras bambalinas, ocupamos las noches montando y desmontando, armando y desarmando, arreglando, perfeccionando, coordinando y sobre todo estructurando lo que los espectadores podrán experimentar luego. Bolo de coca, tras bolo de coca hemos perfeccionado el arte de engranar mundos, comprender lo que un director histérico quiere y recrear ese mundo en luces de color, sonido, tal cual fue pedido. 

Festival tras festival sosteníamos y preparábamos el terreno para sembrar la semilla del arte en los corazones de todos los que venían a perderse por un rato de esta realidad tan cruda. Lo único que nos queda de ese pasado glorioso son recuerdos de tiempos mejores, donde por lo menos podíamos bromear de nuestro eterno ninguneo. El eterno ninguneo ahora es mortal, mata, nos deja sin aire y sin la posibilidad de hacer lo que amamos. 

Sin nuestra mano de obra ningún teatro del mundo podría ser posible, suena arrogante, van a disculpar se nos pega un poco de los compañeros artistas… Ninguna fiesta ningún conglomerado de colores y música, ningún carnaval sería posible sin las manos artesanas que los armen. Incluso en los pueblos más recónditos del país encontramos a un técnico que quizá no sabe que lo es, calibrando los instrumentos, las tarkas, con el rocío de la mañana; para que suenen mejor. De seguro que el mundo sería mucho más sombrío sin luminotécnicos que se encarguen de alumbrarlo todo para contar las historias más hermosas y también las más tristes. 

Se siente la nostalgia por las tablas. Se siente la nostalgia y también la indignación porque somos lo último en la cadena alimenticia del sistema, según aquellos que dibujan el sistema y lo recrean. Seguimos siendo los nadies y los que no existen. Muchos compañeros y compañeras del rubro han perdido su vida, en medio de una crisis económica y la poca posibilidad de reactivación del sector al que nos debemos, el que nos pone el pan en la boca. Muchos otros han perdido a algún familiar y están seriamente endeudados. No tenemos seguro médico. El SUS no llega a cubrir la necesidad de respirar de todo el ecosistema . Nos quitaron un ministerio en la época más crítica y ahora que lo recuperamos la situación no ha cambiado mucho. Municipalmente nos han reducido a una dirección de patrimonios cultural y servicios culturales, donde los nadies seguimos siendo nadies.

Director, técnico teatral. Trabajó en festivales de teatro y danza nivel nacional e internacional

*Artículo que forma parte del trabajo periodístico del periódico estudiantil Tupuraya, publicado el pasado junio, elaborado por los y las estudiantes de la asignatura Periodismo Impreso de la carrera de Comunicación Social de la UCB sede Cochabamba.