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  • Diario Digital | jueves, 09 de abril de 2020
  • Actualizado 07:04

CINE

Miky Lee: la poderosa madrina del cine surcoreano

La nieta del fundador de Samsung fue quien gestionó la inversión en el área del entretenimiento de la gigante surcoreana y obtuvo el primer Oscar para ese país, a través de Bong Joon-ho.
Miky Lee durante la premiación a Parasite en la gala de los Oscars.
Miky Lee durante la premiación a Parasite en la gala de los Oscars.
Miky Lee: la poderosa madrina del cine surcoreano

En 2019 Parasite sonó fuerte como gran revelación y una candidata sólida para competir en los Oscar, no solo en la categoría “Mejor película extranjera”.

La cinta dirigida por Bong Joon-ho sobre una familia de escasos recursos que logra infiltrarse como trabajadores en una casa adinerada en Seúl, fue nominada por la Academia en las grandes categorías de la ceremonia: Mejor Película, Mejor Director y Mejor guion original.

Es más, fue la gran triunfadora —sorpresa absoluta de la jornada— tanto para su director como en la estatuilla más importante de los galardones. Parasite hizo historia al convertirse en la primera cinta surcoreana en ganar el Oscar a Mejor Película.

Si bien Joon-Ho dijo en una entrevista con Vulture que la nominación “no es la gran cosa”. Según el director, “los Oscar no son un festival internacional de cine. Son muy locales”. El cineasta no pudo disimular la expresión de emoción al adjudicarse dos de los premios más importantes de la noche.

Con ayuda de su traductora, a lo largo de sus tres discursos agradeció a los otros directores nominados, pidió un aplauso a los actores del reparto, a los miembros del equipo de producción, y selló sus palabras ganadoras con la frase: “Gracias a CJ Entertainment por permitirme hacer mi visión de la película”.

La frase no era un comentario al azar. La creatividad no es un aspecto que comúnmente se deje en libertad en los realizadores en Corea, pero una mujer cambió el paradigma.

La nieta de Don Samsung

Lee Mie-Kyung -o Miky Lee, como se hace llamar tras occidentalizar su nombre- es una empresaria que, al ver su ascendencia, lleva a asumir que tuvo un camino fácil a su puesto de CEO de CJ Entertainment, la importante empresa de entretenimiento coreano enfocada en el cine, animación y música. No fue tal.

Su padre fue Lee Maeng-hee, hijo de Lee Byung-chul, el fundador de Samsung. Si bien el papá de Miky Lee era el mayor de 10 hermanos, una disputa familiar por la suculenta herencia -y la tradición coreana que vio con malos ojos que se hubiese divorciado- lo dejó con la procesadora de alimentos Cheil Jedang -rebautizada CJ- y al tercer hijo del magnate -Lee Kun-hee- a cargo de Samsung Electronics.

Con el aspecto menos lucrativo de la mega empresa coreana, la empresaria que hoy en día tiene 62 años, no comenzó su vida laboral como parte de la compañía familiar, sino que siguió su propio camino.

Miky Lee estudió en la Universidad de Harvard para ser instructora de lenguaje, donde realizaba un Master en estudios asiáticos ya sabiendo hablar japonés y chino, y con un diploma de la Universidad de Seúl.

Fue allí donde se dio cuenta que los alumnos estadounidenses preferían estudiar japonés -muy de moda en los 80- y chino -que era útil-, en vez del coreano. “Mi obsesión por promover la cultura coreana comenzó en ese entonces”, dijo en una entrevista con Bloomberg en 2014.

A fines de los 80, en Corea no se desarrollaba cine de forma significativa. No fue hasta comienzos de los 90 -en la transición a la democracia coreana- que se comenzó a considerar un rubro en potencia.

Su inesperado salto a magnate del cine

Cuando la década de los ochenta llegaba a su fin, también lo hacían las vidas de fundadores de renombre internacional como Hyundai, SK y Samsung. Fue el momento para que apareciera una nueva generación de empresarios, y con ellos, ideas del mundo del entretenimiento.

Según reportó Los Angeles Times en 1996, un asesor del presidente surcoreano Kim Young-sam le explicó que las ganancias de Jurassic Park fueron equivalentes a la exportación de 60.000 automóviles Hyundai. La llegada de la democracia, significó también la apertura a otros rubros.

La empresa japonesa Sony tomó esta idea de expansión al adquirir Columbia Pictures en 1989. A Corea llegó recién a mediados de los 90, por solicitud del Presidente de Samsung Electronics.

Lee Kun-hee pensó en ser cineasta en algún momento tras ver Ben Hur -y otros clásicos de Hollywood- más de 10 veces. Pero el imperio que cayó sobre sus manos lo obligó a olvidar aquel sueño, o casi.

Tras ver la participación de Sony en Columbia Pictures, decidió recurrir a su sobrina -Miky Lee- para que fuera una suerte de mensajera artística de Samsung en sus intereses económicos localizados en Los Angeles, California. Miky, por su parte, aceptó el desafío y se propuso adquirir participación en ámbitos como el diseño, las artes, moda, publicidad y el cine para explotar la creatividad más allá de lo electrónico.

Fue en aquellas gestiones que escuchó de un trío conformado por Steven Spielberg, Jeffrey Katzenberg y David Geffen, quienes buscaban socios que los ayudaran en su nueva productora: Dreamworks.

Miky convenció a su tío de reunirse con este prometedor grupo, por lo que el líder de Samsung voló a Hollywood a su encuentro. El problema fue que Lee Kun-hee exigió tener control creativo, pero según ejecutivos presentes en aquel encuentro, los realizadores pedían demasiada libertad y no trataron al empresario con el respeto que merecía. El acuerdo no se realizó.

“Estos estudios creativos son los mejores del mundo. No están aquí para crear modelos baratos de Hyundai a un gran volumen. Tienes que dar un paso al costado y dejarlos hacer lo que hacen mejor, o va a espantar al talento”, dijo uno de los exvicepresidentes involucrados en estos acuerdos, a Foreign Policy.

El suave toque de Miky

Miky Lee es considerada por sus empleados como una mujer con un estilo de liderazgo más suave y relajado, una característica que le permitió abrirse camino entre los grandes de Hollywood. “No es como los hombres coreanos, que dan órdenes y esperan que sean seguidas. Para hacer algo creativo, se debe tener un toque suave”, dijo su profesor de inglés a The New York Times.

Cuando el acuerdo entre Samsung y Dreamworks fue descartado, los hombres tras el estudio de Shrek y Madagascar decidieron contactar nuevamente a Miky. Les gustó cómo ella trabaja.

Para 1995, cuando Miky Lee y su hermano Lee Jae-hyun estaban al mando de CJ -que era de su padre-, ofrecieron adquirir $300 millones de dólares en acciones con dos condiciones: los derechos de distribución en Asia y que los cineastas de Lee estudiaran bajo el alero de Dreamworks.

A partir de allí, los hermanos Miky y Jae-hyun se enfocaron en transformar la distribuidora de alimentos CJ en una empresa de entretenimiento, lo que marcó el inicio de la industria cinematográfica coreana moderna.

Con lo maravilloso que suena, no estuvieron exentos de dificultades.

Los primeros años de la industria cinematográfica surcoreana, vio una proliferación de producciones de bajo presupuesto creadas en masa. Con la crisis económica de 1997, Samsung Entertainment -que intentó adquirir otros estudios como Regency- tuvo que cerrar operaciones en 1999.

Pero en el 2000, CJ Entertainment estrenó las exitosas Joint Security Area, sobre soldados nor y surcoreanos que se vuelven amigos en la zona militarizada que los separa; y en 2003 debutaron Oldboy, una cinta sobre un borracho que despierta en una celda y es liberado tras 15 años en cautiverio.

Poco a poco construyeron un público leal que quería ver producciones locales e internacionales. Sin embargo dieron un paso en falso en el camino.

En 2007 estrenaron Dragon Wars: D-War, un fracaso en la taquilla y por parte de la crítica. Le siguió Empress Chung, una cinta animada de 2005 que costó $6.5 millones, pero solo recaudó $140.000 dólares.

A pesar de estas caídas, los hermanos Lee siguieron adelante, atrayendo directores locales con la promesa de “garantizar completo apoyo a su visión de la película”, según detalla Foreign Policy, “a pesar de la adversidad”.

Un fénomeno llamado Parasite

Era el año 2003 cuando Bong Joon-ho -en ese entonces de 44 años- estrenó con el apoyo de CJ Entertainment su cinta Snowpiercer, película sobre personas que viven en el último carro de un tren que recorre un mundo distópico, quienes inician una revolución social.

La cinta fue un éxito en Corea del Sur, pero cuando CJ quiso expandirla a Estados Unidos, se encontró con Harvey Weinstein como obstáculo.

El famoso productor y líder de Weinstein Company -actualmente sometido a juicio por denuncias de acoso y abuso sexual- quería quitar 20 minutos de la cinta “para que fuera comprensible por personas de Iowa y Oklahoma”, registra FP.

Según relató Bong Joon-ho a Vulture en octubre de 2019, “Weinstein la odió”. Pero desde JC decidieron ignorarlo.

“Miky Lee fue capaz de tomar un modelo de producción de manufactura y transformarlo en algo creativo”, dijo Geoffrey Cain, quien en marzo de este 2020 lanzará su libro Samsung Rising, a FP.

Según indica el reporte de la revista Forbes, la industria cinematográfica surcoreana produjo 1.61 mil millones de dólares en 2019 frente a los 370 millones de dólares registrados en 2004. CJ Entertainment, en tanto, obtuvo ingresos de 4 mil millones dólares en 2019 entre series de televisión, conciertos de k-pop y películas.

Miky Lee, la empresaria de Seúl que se desempeña com CEO de CJ, que actualmente reside en California y está divorciada sin hijos; fue la gestora del primer Oscar a Mejor Película para un filme de Corea del Sur. “Este triunfo se siente como un momento muy oportuno en la historia”, dijo la noche del 9 de febrero de 2020 cuando se anunció Parasite como la estrella de la ceremonia.