Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 24 de enero de 2021
  • Actualizado 08:30

El Mercado de Kinsa Molle y su toma de la calle (La “Calleria” y el Mercado)

Un repaso a la labor de difusión y gestión cultural de este espacio, ubicado en la ciudad de Sucre, que celebra su quinto aniversario.
Una imagen del centro cultural Kinsa Molle, En Sucre. AR
Una imagen del centro cultural Kinsa Molle, En Sucre. AR
El Mercado de Kinsa Molle y su toma de la calle (La “Calleria” y el Mercado)

Uno es de donde es, por crear una chapa o jugar un rol uno pierde su identidad, así muchos lo quieran. Somos el conjunto de experiencias, lugares y personas con las que convivimos, un crisol de todo lo que conforma la imagen del mundo en las que nos tocó modelar. De igual manera que nuestras acciones influyen en lo que nos rodea lo que nos rodea lo hace en nosotros, ¿a que voy con estas obviedades?; bueno, pues muchas veces lo obvio es obviado, no reconocido. El arte surgió de la calle de los espacios donde artesanos compartían; sus saberes y sus productos. Los mercados fueron, son, y serán, las primeras galerías y espacios de exposición del arte, de la cultura; es en estos sitios donde la convivencia con el otro se marca de manera lateral.

Son cinco años de la creación de un espacio cultural en el barrio de “Kinsa Molle” en plena esquina de la calle Olañeta y Destacamento 111. Un espacio cultural que se gestó desde la calle y para la calle. Antaño este sitio servía de parada para señoras que llegaban de las provincias para vender su producto en la ciudad; así a la sombra y cobijo de tres molles, se formó un mercadito. Alrededor de este también afloraron muchas chicherías, lo que hizo que fuera muy concurrido en carnavales. “El Mercado de Kinsa Molle” toma el espíritu de este espacio y comienza con su labor como centro cultural y de encuentro. Amalgamando distinto público y convirtiéndose en  el primer territorio para muchos que llegamos a Sucre a compartir nuestros saberes. El espacio ofrece lo necesario para que, uno pueda exponer o armar diferentes talleres. La dinámica gira en torno al debate, la discusión, la contemplación, y por supuesto la comida y la bebida. Aquel que llega al Mercado puede encontrarse sin pretensiones con el arte y el conocimiento que los muchos participantes han traído aquí como producto, como hacían las caseritas en tiempos pasados.

Al igual que la calle es de la gente, el mercado es de la calle. Por este motivo  “El Mercado” centro cultural ha usado cada elemento de su infraestructura para exponer sus obras y visiones. Por ello en diciembre del 2015 el balcón se convirtió en un escenario de cara a la calle. Desde entonces no ha parado de hacer incidencia con el espacio que lo rodea. Muros, ventanas, balcones, es una declaración de su intención de llevar la cultura a la calle, o mejor dicho de devolverla, de quitarle su blanqueo intelectual y; ser por, y para la gente. Es una declaración que asume la toma del espacio público para el goce de la cultura y el arte.

“El Mercadito” es un espacio ecléctico que acerca a todos con todos con arte, conocimiento académico, rescate de las formas tradicionales y nuevas formas de expresarse de la gente. En todo este tiempo ha presentado diversas exposiciones y múltiples talleres: “la feria del musgo”, “la del cascarón artístico y tradicional”, por ejemplo. Se han formado talleres de: creación literaria, fabricación de volantines, serigrafía etc. Se han dado charlas sobre: género, política, economía, etc. Lo multifacético de este centro cultural ha permitido que la relación entre los expositores, artistas y talleristas siempre sea de manera horizontal y en igualdad de condiciones. Convirtiéndose en una grata experiencia en general.

La “CALLería de arte” es el nombre que se le ha dado a las exposiciones en sus muros, ventanas y balcones. Iniciativa nacida en “El Mercado de Kinsa Molle” que tuvo fuerte impacto en los últimos meses de pandemia y distanciamiento social al llevarse a cabo diferentes exposiciones de pintura, fotografía, proyecciones. Asumiendo la calle como un gran escaparate y las paredes e infraestructura del centro cultural en una palestra y galería para todo transeúnte. Principalmente para aquellos que sin pretensiones buscamos nuestra identidad y la de los otros en la relación que nos permite esta convivencia directa por prestarle el oído a la pluralidad que nos rodea. 

Es por eso que, en este mes de festejos, dejo mis felicitaciones por el aniversario de cinco añitos del “mercadito de Kinsa Molle” que se encuentra siendo la única propuesta cultural diferente en Sucre y por qué no animarnos a decir en Bolivia. Su originalidad y su esfuerzo por llevar una gestión cultural diversa hacen sentir a este espacio como algo propio. Espero que los que tengan el placer de conocerlo lo sientan suyo. También que disfruten de las caseritas y de los anticuchos, del acercamiento a los autores invitados y de la participación en sus talleres, que disfruten del arte que sus paredes y la calidez que brindan. 

Los gestores, que han tomado la batuta de llevar este emprendimiento, tratan de dar una declaración política mediante su particular modo de hacer las cosas. Entendiendo que el arte y la cultura debe seguir haciéndose, que no es un monolito dejado en la memoria, sino un hacer constante y cotidiano, bajo un ejercicio enfocado por el diálogo y la recuperación de nuestra historia y cotidianos; esto queda muy claro cuando Carmen Julia, la gestora del centro declara: “Cuando se abre un espacio o centro cultural alternativo como el nuestro, hay que hacer tu tarea, construir lo que, en términos formales, se conoce como visión, misión estrategia. El Mercado de Kinsa Molle, se sitúa y toma la menoría del barrio, es nuestro sentido y razón de ser, por eso, desde el año 2015 que abrimos propusimos a Sucre la toma de un centro cultural, la calle”.

El 31 de octubre fue el cierre del festejo por el mes aniversario, se han realizado una serie de eventos, como la exposición de “Antagónica Furry” una de las artistas plásticas más importantes actualmente. La tocada de “La logia”, uno de los grupos más representativos del rock nacional. La difusión de sus eventos se ha dado solo de boca en boca y por las redes sociales, esperemos que estos espacios sean más visibilizados por los medios y responsables de información cultural de esa región, de todos modos la visibilizarían del “Mercadito” siempre será por sus caseros los que nos nutrimos de él y esperamos dejar algo  que le sea útil a quienes lo visten luego. 

(la canasta familiar siempre encendió la chispa de la lucha)

[email protected] - poeta