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  • Diario Digital | viernes, 30 de septiembre de 2022
  • Actualizado 22:05

McGregor vs Poirier 3 (II)

Segunda parte de un análisis técnico-filosófico del combate que sostendrán el artista marcial mixto de nacionalidad irlandesa y el luchador estadounidense el próximo 11 de julio en el Ultimate Fighting Championship (UFC).
Connor McGreggor y Dustin Poirier.    UFC
Connor McGreggor y Dustin Poirier. UFC
McGregor vs Poirier 3 (II)

Posibilidades técnicas 

Así que aquí estamos, año 2021, en pleno apogeo de las nuevas etapas de la pandemia, diferentes realidades en los diferentes países y continentes. Sin embargo, en Estados Unidos el presidente del UFC, Dana White, ya anunció que, para la fecha convenida en el mes de julio, en las Vegas, McGregor y Poirier estarán peleando en el MGM con toda su capacidad de público, volviendo a la normalidad en toda forma. 

Lo que nos interesa de esta pelea es ver nuevamente el choque estilístico entre dos peleadores zurdos, al menos en teoría, pues el americano es más derecho que zurdo en verdad. Dustin Poirier es de entrada el favorito por muchas razones: es más completo y variado en diferentes estadios del combate; tiene un equipo de mayor cualidad y experiencia, el American Top Team; puede cambiar con mayor competencia a las dos guardias y atacar con mucha potencia con la mano derecha sorpresivamente; sus  ataques de piernas están probadamente certificados como kryptonita contra el estilo de McGregor, de postura abierta y de largo alcance, tendiente a exponer la pierna adelantada a patadas bajas. Y el factor fundamental es que Dustin viene de ganar la última pelea entre ambos, tiene la ventaja psicológica, además de haber estado mucho más activo en su carrera. Si alguien tiene que ponerse al día es McGregor, y desde enero hasta julio no tendrá tiempo suficiente para implementar cambios significativos. 

Poirier pelea de manera metódica, sin buscar mucho brillo, prefiere descascarar a sus oponentes golpe a golpe, por ciclos de combinaciones en los que mezcla golpes curvos con ganchos y rectos. En el clinch es bastante más competente que el irlandés, aunque tienda a mostrarse vulnerable a recibir más golpes de los que debería en una pelea. Muchos creían que si Dan Hooker había podido golpear tanto a Poirier, McGregor conseguiría dejarlo inconsciente con relativa facilidad. Sin embargo, los analistas vuelven a caer en el mismo error desde hace varias peleas; Dan Hardy, por ejemplo, en sus detallados análisis técnicos, trabaja con highlights del McGregor que peleaba con mucha movilidad, juego de pies, y un acercamiento variado en las técnicas de ataque, básicamente del McGregor que ya no vemos pelear desde inicios del 2016. Pareciera pura promoción de la pelea en desmedro de los hechos. Existen canales de muy alto nivel en YouTube para ver los breakdowns que realizan de las peleas, MMA Morning, BJJ Scout, TryStarGym con Firas Zahabi, entre otros. Una buena pauta es fijarse si están hablando de la imagen que ha quedado grabada de McGregor en el imaginario popular, casi como una idea, o si se basan en el peleador actual, bastante más deslucido –aunque con sólo 32 años–, pero visiblemente cambiado, menos vigoroso, más predecible, y notoriamente incapaz de realizar lecturas reales de su oponente para efectuar cambios técnicos durante la pelea, lo cual es extraña, pues el IQ de combate que mostró en sus mejores peleas era muy alto. 

El primer problema de McGregor es que su estilo no está construido para lidiar con zurdos, menos aún que tengan guardia cerrada, sean top 3 en la división y además con cinturón negro en brazilian jiu jitsu. La derrota que le infringió Poirier al irlandés por KO en el segundo round fue patética en cierto sentido, porque lo expuso como un peleador de corazón de gallina, que no sabe lidiar con adversidad, y que sólo se crece en la medida en que las cosas salen a su manera, sólo ahí es todo bravuconería y despilfarro de arrogancia. Poirier lo condicionó con el uso de la calf kick, una patada con la canilla que ataca debajo de la rodilla, en el lateral de la pantorrilla, y que causa extremo dolor, rápida inflamación, adormecimiento de los músculos extensores, grave pérdida de fuerza para soportar el peso del cuerpo en esa pierna. Poirier lo explicó todo en la Post Fight Press Conference, donde hizo notar que la técnica no era nueva. Como todos sabemos, meses antes el prometedor Sean O`Malley fue derrotado con el uso de la misma técnica, y el propio Poirier fue castigado años atrás por Miller con esta patada casi paralizante. 

McGregor se mostró indefenso frente a ese tipo de patadas, incapaz de bloquearlas propiamente, fracasó igualmente en evadirlas y naufragó tratando de contraatacarlas. La promoción de la tercera pelea entre estos dos se basa en la premisa de que ahora McGregor ya está preparado para lidiar con la famosa patada. Pero para quienes realmente conocemos el deporte, entendemos que no fue solamente con esta técnica que Poirier venció. Nótese que además aquella noche Poirier tomó el timing de McGregor, que avanzaba de manera lineal a atacarlo, y lanzaba un básico 1-2 accesible de contabilizar en el tempo: cuando McGregor encadenaba un tercer golpe ascendente con la mano adelantada al rostro –más propio del kung fu que del boxeo– Poirier lo tenía en jaque con un check hook de manual. El gancho de derecha de Poirier es muy activo y letal, posiblemente su arma de mayor poder, lo cual presenta el problema técnico más grande para McGregor, pues condiciona totalmente su mano izquierda, que tarda más tiempo en llegar a destino y es más predecible. Si el irlandés fuera leal a sus orígenes estilísticamente, escucharía a Bruce Lee, que pregonaba la importancia de utilizar la mano adelantada con mayor frecuencia y variedad de ángulos. El golpe directo de derecha de Bruce Lee sería un verdadero problema para Dustin; luego, sólo en la medida en que McGregor pueda sentar presencia de su jab, además del trabajo de fintas con la mano adelantada, podrá tener una chance no tanto de vencer, pero sí de sobrevivir y avanzar en la pelea, hasta un punto en el que se abra una oportunidad de que dispare a la bestia que es su cruzado de izquierda. Por otra parte, McGregor necesita establecer también su patada lateral a la pierna adelantada de Pourier, además de la patada de pisotón con la pierna retrasada, tal como la popularizó Jon Jones. Si utiliza correctamente las fintas, se encontrará con que los low kicks también estarán disponibles a su favor, lo cual condicionará mental y físicamente a Poirier. 

El otro gran problema sin embargo es a nivel del corazón de peleador. McGregor ya no tiene razones tan grandes como para desear quedarse dentro del combate cuando la situación arde y empieza a tomar mucho castigo, por lo que inmediatamente busca la puerta de salida, que consiste en ponerse en una posición que le permita rendirse. En su derrota con Poirier mostró que ya no buscaba ganar, que ni siquiera le interesaba sobrevivir, o esperar a que pasara la tormenta, ese vendaval de golpes de su rival que lo tenía contra la reja conmovido. Pudo buscar amarrarlo, como se hace en boxeo en estas situaciones, pudo subir la guardia mínimamente, cabecear, salir a un lado, pivotear, amenazar con un take down, utilizar su patada frontal al pecho para alejarlo, lanzar jabs de mantención de la distancia, pudo hacer varias cosas. Pero en lugar de ello se dejó vapulear con las manos demasiado bajas, moviendo la cintura muy lentamente y derrumbándose frente al enésimo gancho de derecha recibido en su colorado pómulo; cayó frágil como un castillo de naipes, speechless, casi acabado, expuesto, finalmente listo para irse a casa en su lujoso yate junto a su esposa e hijos, continuando con la vida blanda y de permisiones que había ostentado públicamente desde su llegada a AbuDhabi para la pelea. 

Poirier se mantuvo pequeño, mínimo, trabajó callado, viajó solo a la pelea, sin su familia queremos decir, y estuvo aislado en Fight Island, solamente enfocado en la contienda, privándose de todo lo que es la vida regular, como debe hacer un peleador para colocarse en ese estado de mente en el que no está atado a puntas de iceberg la superficie de la existencia, y se encuentra más en sintonía con las aparentes cuestiones inútiles que no se mencionan en la vida cotidiana, consciente de sí, fresco en sus pensamientos, activo en la cuenta  de sus metas. También a su favor, Poirier es alguien que no escapa a una pelea de perros, a esos sangrientos enfrentamientos que se roban un pedazo de vida útil de los gladiadores, donde se mide quien puede tomar más castigo y seguir devolviendo los golpes, verdaderas pruebas de resistencia y de entereza del espíritu, donde los peleadores prueban que no necesitan estar en ningún otro lugar, que ese es su templo en ese momento, que van a dejarlo todo ahí, todo lo que humanamente y por su voluntad pueden hacer hasta imponerse sobre la voluntad de su rival. McGregor no está ni remotamente cerca de ese lugar, es solamente un apostador del juego, que considera que tiene aún una buena mano para ganarle la partida a la casa; busca entrar como se entra a la Matrix, cobrar la mayor cantidad posible de dinero y luego desconectarse, evaporarse como la polvareda en el horizonte, utilizar ese capital para seguir moviendo sus inversiones, ampliar su abanico de posibilidades en el mundo de los negocios, donde es un capitalista más, otro peón en el juego como diría una canción de Bob Dylan. 

Filósofo e investigador