Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 02 de diciembre de 2021
  • Actualizado 15:45

María Peredo: “El arte está hecho para ayudarnos a volver a ser humanos”

Entrevista a la bailarina que durante su visita a Cochabamba realizará el taller “Encuentros poéticos en tiempos de incertidumbre”, a realizarse el 9 de diciembre en el Centro Patiño.
María Peredo: “El arte está hecho para ayudarnos a volver a ser humanos”

María Peredo es una bailarina cochabambina que vive en Bélgica, en su visita a Cochabamba realizará el taller “Encuentros poéticos en tiempos de incertidumbre” que inicia el lunes 9 de diciembre en el Centro Pedagógico y Cultural Simón I.Patiño. La actividad está pensado para tomarse un momento e intercambiar sensaciones, pensamientos, sentires, movimientos, pausa para salir de la situación de estrés que Bolivia ha vivido desde el 20 de octubre. En práctica, el taller girará sobre tres ejes: Danza contemporánea, Artes Marciales y Rituales. La Ramona conversó con Peredo para conocer más de su propuesta y proceso artístico. 

¿Cómo ha sido el retorno a Bolivia, cuáles tus proyectos aquí?

Este año vengo por cuatro meses: tenía planeadas dos residencias, talleres de creación e investigación performática y presentaciones de dos de mis obras Confesiones de la Magdalena  y El/la/lo informe. Para mí, regresar a Bolivia es volver a conectarme con mi origen, con mi familia, con mis amigos y la comunidad teatral y dancística, viendo y compartiendo cómo son los procesos de este lado del mapa. 

 ¿Cómo la coyuntura influyó en la propuesta para este taller? ¿Cuál es el objetivo?

La coyuntura, hasta ahora, ha provocado en lo profesional, la anulación de un taller y performance en Tarija, la Residencia Inmaterial a la cual estaba invitada en La Paz y tuvo que retardarse para 2020, y un par de reuniones importantes. Igualmente, la programación de teatros y espacios en distintas ciudades están reacomodando sus agendas, sin contar la anulación o bloqueo de algunos fondos. Definitivamente agradezco poder estar de cuerpo presente en toda esta barahúnda, en vez de estar lejos.

A nivel emocional, las cenizas del incendio, del paro, de la violencia, arden todavía. Llegué en pleno 2 de noviembre. Hoy, un mes después, no puedo enumerar los videos, fotos, movimientos, palabras que han pasado mis ojos, por mi cabeza, cómo el eco de temblores, lágrimas, explosiones, chillidos, rechinan aún. Mis seres queridos han pasado por momentos de miedo, ira, angustia. Ha sido un tiempo de observar. 

¿Qué posición tomé?  Sentada, quieta, cabeza inclinada en demasía hacia delante, mano izquierda sosteniendo el teléfono, ojos en continuo movimiento, dedos acariciando la pantalla. Esa sería la posición.  Veo dedos acusadores, ojos rojos, puños, rostros fruncidos de los que emanan voces gritonas. Pero no veo con claridad qué se está proponiendo para garantizar la reconstitución sustentable del ecosistema, para equilibrar todo esto que se ha puesto patas arriba, cómo sobrellevar juntos la recomposición del contrato social. 

Durante este mes observé que en mi práctica corporal y vocal diarias, necesitaba más tiempo para concentrarme. Bailé triste, nerviosa, respiré mucho más. Mi centro se movía de un día a otro, nuevos dolores. Lloré cantando. Me quedé quieta más veces. Creo que el arte está hecho para ayudarnos a volver a ser humanos. Sensibles, empáticos, inocentes, curiosos. Al menos mi arte busca eso.

Observando lo me rodea me he puesto a buscar entre mis herramientas, cuáles podría compartir. Amo el acto escénico, nada en la vida me da mayor satisfacción. Pero siento que lo que la gente necesita en vez de mirar es moverse, sacar todo lo que está dentro del cuerpo, hacia fuera, de maneras dulces, poéticas, intensas, gentiles en todo caso. Y conscientes. Porque no creo que las cosas vayan a ser color rosa, por eso mismo necesitamos tener fuerte el centro, limpia la mirada, lleno de aire el pecho, establecer las raíces en los pies. Para encontrarnos despiertos con lo que todavía se viene. No soy terapeuta, soy artista, artista que por ahora 30 años, he trabajado muy a fondo para amaestrar, abrir, ampliar, liberar mi cuerpo. El objetivo del taller sería ese, acompañar los procesos corporales de los participantes sin negar la situación actual y lo que les ocurre a nivel emocional, mental, imaginario.

¿Quiénes pueden participar? 

Esta vez la propuesta está abierta a [email protected], sin importar si tienen o no experiencia en danza. Después de años me animo a proponer un taller que no va a estar centrado en la creación, la investigación o la disciplina teatral/dancística en sí. El foco está en lo invisible, lo que se oculta en el cuerpo y necesita salir. No hablo de expresión esta vez, pero de diálogo, encuentro, y respetando y recuperando la jerga chamánica, me atrevería a decirle “sanación”. Porque en el cuerpo se encarna lo sutil, y visto que todos tenemos un cuerpo, todos podemos moverlo para encontrar las pequeñas mancuernas, llaves, atajos, huecos, recovecos en los que la emoción se esconde y anida. 

Estas volviendo después de mucho tiempo, ¿cómo ha ido madurando tu propuesta dancística? ¿Cómo ha cambiado maría la bailarina?

En este mismo lugar (Centro Simón I. Patiño) hace nueve años, bailé antes de partir. ¿Quién era la bailarina María en aquel entonces? Una mujer que se quería comer el mundo, había tenido el honor de ser elegida para la beca Danceweb (Viena) y creí que Europa me recibiría de puertas abiertas. Sentía que tenía mucho por dar. Me encontré con mucho racismo y una competencia recalcitrantes en Bélgica, uno de los centros de danza más importantes para occidente. Vi que se esperaba de mí que hiciese una danza folklórica, porque mi rostro y mi cuerpo eran bolivianos. Hay un estigma sobre los latinos, es como si estuviéramos prohibidos de ser contemporáneos. Y esa es una gran marca de lo colonial. Mis estudios en el Máster de antropología, transmisión y salvaguardia de la Danza, me permitieron profundizar el tema como la mirada del otro, las concepciones del cuerpo, la multiplicidad y flexibilidad de la identidad. La María de ahora es más madura, por no decir vieja, jajajaja. Mi última obra, una conferencia danzada El/la/Lo informe, habla mucho de mi proceso, y el de otros artistas, gente que después de haber ido a extremos absurdos en cuanto a formas, técnicas, virtuosismos, hacemos un clic y ya también empezamos a buscar lo abstracto, lo in-forme. Pero para llegar a este, hay que pasar por todo lo otro, así es en mi caso al menos.

Investigadora – @idaluna