Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 11 de diciembre de 2019
  • Actualizado 15:33

María Galindo: “Contra la política de muerte, una política de amor es importante”

A propósito de este primer encuentro, La Ramona pudo conversar con la comunicadora y activista feminista María Galindo (La Paz, 1964), parte del colectivo Mujeres Creando, quienes organizaron el primer parlamento en la ciudad de La Paz.
Daniela Parra.
Daniela Parra.
María Galindo: “Contra la política de muerte, una política de amor es importante”

El pasado jueves 21 de noviembre se realizó el “Parlamento de Mujeres” en la ciudad de Cochabamba, un espacio autogestionado por la Articulación Feminista Wañuchun Machocracia. La respuesta fue impresionante por la diversidad y cantidad de participantes, ante la necesidad de hablar, sanar, escuchar y sobre todo pensar críticamente. Aunque esto último es difícil, ya nos hemos acostumbrado a abuchear aquello en lo que no creemos, pero siento que no es imposible.  A propósito de este primer encuentro, La Ramona pudo conversar con la comunicadora y activista feminista María Galindo (La Paz, 1964), parte del colectivo Mujeres Creando, quienes organizaron el primer parlamento en la ciudad de La Paz. La actividad pronto se replicará en otras ciudades de Bolivia. Les compartimos algunas de las reflexiones urgentes de Galindo en tiempos de crisis política en Bolivia.   

¿Qué es el parlamento de mujeres?

El parlamento de las mujeres es una metodología política para expropiarle a la democracia liberal representativa la palabra “parlamento” y apropiárnosla desde voces múltiples de las mujeres. El parlamento de las mujeres es una metodología política contra la lógica del cabildeo, que es una lógica fascistizante de masas donde cinco o 10 o 15 tienen el derecho a la palabra y luego le atribuyen sus decisiones a una masa que tiene solamente derecho a aplaudir o abuchear.  

El parlamento de las mujeres es un escenario contra la fascistización que se viene sobre la sociedad boliviana, para que podamos hablar y para tomar la palabra en primera persona. Donde yo no hablo a nombre tuyo y tú no hables a nombre mío tampoco. Y si yo soy lesbiana, indígena, trans, tampoco hablo a nombre de las lesbianas o de las indígenas. La palabra en primera persona tiene la fuerza de que hablas desde ti y el límite que hablas desde ti.

Creo que el parlamento de las mujeres es también, digamos, una herencia política de lo que son los largos debates del movimiento popular boliviano. De entre ellos la federación de mineros de Bolivia se ha caracterizado siempre por instalar largos debates deliberativos sobre las coyunturas y eso era muy sano para el movimiento popular. Espacios largos deliberativos de hablar que de alguna manera fueron muriendo, fueron perdiendo vigencia.

Pero al mismo tiempo el parlamento de las mujeres nos hemos prestado de alguna manera, del mundo del arte que es donde Paul Preciado, que es un filósofo muy querido y desarrolló el concepto del parlamento de los cuerpos contra las crisis de las democracias liberales representativas; como un espacio donde mezclar no solamente palabras sino poéticas diferentes. Entonces, el parlamento de las mujeres es muchas cosas al mismo tiempo, es un espacio redefinible contantemente. Es un espacio que siempre lo puedes enriquecer, que puede transferirse como parlamento del barrio, parlamento de la zona, parlamento de los animales, parlamento de los sectores.

 La idea es la recuperación de la democracia de la que se habla en Bolivia y con la que en Bolivia se quiere tapar este proceso de fascistización. Es la recuperación de escenarios de discusión horizontales, entonces el parlamento de las mujeres es también eso. El personaje central digamos de este tiempo es una especie de pajpaku hombre que arenga, tipo el Camacho. “Está entrando dios al palacio”, es el macho hablando y la idea es recuperar las palabras de las mujeres, hacerlas cuerpo a través de algo que las enuncie.

¿Qué es la democracia para María Galindo?

La democracia para mí es todas las libertades, la construcción de espacios de convivencia, de negociación, de vida, que impliquen todas las libertades. Las libertades individuales y colectivas, que impliquen todas las soberanías del cuerpo como las soberanías de la colectividad. Entonces, para mí democracia y libertades van juntas. A mi la democracia institucional como aparato burocrático de legitimización de un gobierno no me interesa para nada. Y definitivamente yo creo que Bolivia y toda la región, está atravesando la crisis de la democracia liberal representativa donde se le ha caído la máscara a la representación política y a la forma partido.

Rita Segato se pronunció sobre lo que pasa en Bolivia y desde entonces ha recibido mucha crítica “furiosa” -en sus palabras- y el pasado miércoles salió una respuesta firmada como “feminismo indígena”. ¿Crees que se puede hablar de un feminismo indígena en Bolivia?

Lo que pasa es que es ese oportunismo, mira yo te digo que la crisis política que hay en Bolivia, que otra gente quiere llamarle Golpe de Estado. Yo respeto como nombres las cosas, es decir yo me nombro fea con mucho gusto, con f de felicidad y si tú me nombras a mí rara, me da lo mismo. Es decir, como se nombran las cosas es todo un debate muy abierto y no hay un solo nombre para las cosas. Pero la crisis política que está viviendo la sociedad boliviana es un lugar de disputa de interpretaciones, todo el mundo quiere disputar la interpretación más correcta, la más útil. Y es una disputa de interpretaciones que es en muchos casos utilitaria, hay gente que quiere utilizar las muertes, el horror que estamos viviendo la sociedad boliviana. La destrucción de nuestras economías de subsistencia como paisaje de fondo para prestigiarse en los círculos académicos, en los círculos políticos y francamente la respuesta a Rita Segato denigrándola, sin responder realmente a lo que ella ha planteado. Porque hay que escuchar la tranquilidad, la pausa, el respeto con que esta mujer habla, porque además se estaba dirigiendo a Radio Deseo a un programa que se llama No nos maten por una silla. Entonces, la sacan de contexto para denigrarla sin leerla. 

No se puede hablar de un feminismo lésbico, de un feminismo trans, de un feminismo en Bolivia, no se puede hablar de un feminismo indígena. Por si acaso, a todas las compañeras que quieren usar esa palabra, indígena es una categoría colonial. Les gusta, perfecto. No les gusta, también. Lo dice María Galindo: No.  Indígena es una categoría colonial como el feminismo de las esposas. Puedo reivindicar también mi condición de esposa, que no lo soy, pero esposa es una categoría de subordinación patriarcal. Te gusta, bien. No te gusta, también. Puedes usarla en términos irónicos también, pero yo creo que eso de feminismo indígena lo están usando de forma muy utilitaria. No puedes hacer esa usurpación de voz porque ese es un acto antiético.

Internacionalmente hasta los anarquistas defienden a Evo Morales, ¿cuál es tu lectura al respecto?

Primero que la izquierda internacional en general, donde caven los anarquistas, los neo izquierdistas, los postmarxistas necesitan un héroe, una víctima, pero que al mismo tiempo sea un mártir, que al mismo tiempo sea alguien a quien admirar. Necesitan de un caudillo, porque el patriarcado se alimenta de la reproducción del caudillismo. Entonces Evo en el fondo no les importa, sino que les sirve, que es diferente. Lo necesitan y necesitan pontificarlo y necesitan glorificarlo y necesitan victimizarlo para legitimarse ellos desde el lugar que están ocupando. A mí eso no me sorprende, pero me molesta muchísimo. Nosotras no estamos planteando la neutralidad, estamos diciendo que Evo era un gobierno caudillista, ecocida, misógino y corrupto. Que tenía una máscara indígena, que era una máscara detrás de la cual había una política de vulneración, de violación y de negación de los derechos indígenas fundamentales, que no son el de usar el poncho y la wiphala (que también puede ser muy importante la whipala), sino el derecho a la autonomía política y a la representación directa. Evo violó esos derechos principales. Que todo este golpe, instrumentalizado por la CIA con un contenido fascista y racista, es un golpe que ha aprovechado ese profundo desgaste, esa profunda decadencia del Gobierno de Evo para legitimarse como ascenso democrático en la sociedad Boliviana.

Por eso valoro tanto el Parlamento de las Mujeres: es un escenario para recoger los matices de este conflicto, porque en los matices está la riqueza política.  Si la gente quiere ver una Bolivia en blanco y negro, maniquea, donde Evo es el héroe, la víctima y Camacho es el malvado y el tirano, es una visión caricaturesca de lo que está pasando en Bolivia. Donde perdemos los matices y perdemos por lo tanto lo que a los y las bolivianas nos sirve, que es: ¿Cómo diablos vamos a reconstruir este país? ¿Cómo vamos a construir resistencia? ¿Cómo vamos a construir felicidad? ¿Cómo vamos a construir alegría? ¿Cómo vamos a construir organización y esperanza? 

La idea de que somos huérfanas porque el caudillo se ha ido, es una idea que nos aplasta. Nosotras necesitamos salir de esa idea y eso es lo que a nivel internacional no se quiere entender. Pero no se quiere entender porque no tengan la capacidad de hacerlo sino porque no les sirve hacerlo.

Te escuchaba en tu programa de radio cuando decías que hay que dejar de lado la rabia, ha sido la primera vez que te escuche decir esto porque normalmente la reivindicabas. ¿Qué ha significado para ti este tiempo? ¿Antes habías vivido algo parecido?

Bueno, yo he vivido algo parecido el 85, cuando se derrumbó la izquierda y entro todo el reajuste estructural a toda América Latina. La crisis política fue brutal y se volvió de crisis política en crisis de hambre, en crisis de guerra; es una cosa bastante calcada al 85. No es la crisis de un gobierno, sino que yo creo que es el tránsito de un régimen neoliberal a un régimen neoliberal fascista. Hay un tránsito, pero con la crisis de la democracia liberal representativa sin que hayamos sido capaces, se nos haya permitido lo que sea, construir otros paradigmas políticos que le puedan hacer frente a este proceso.

Entonces, yo reivindico la rabia, las pasiones, he politizado mucho mi rabia, he sido capaz de politizar. Pero estamos en Bolivia en un momento delirante, fascista. Qué significa un momento fascista, eso hay que entender y por eso el parlamento me importa. El fascismo después de ocupar el Estado, formalmente, lo que necesita es ocupar los cuerpos, ocupar los sentimientos, ocupar las emociones. Que las personas dejen de pensar y dejen de entender que el escenario es político y pasen al escenario emocional de confrontación violenta. Eso es lo que exactamente está pasando en Bolivia. Entonces, por eso el racismo se ha activado con bastante fuerza, por eso se ha activado con tanta fuerza la misoginia, la homofobia. Yo por ejemplo ahorita soy realmente un blanco de muchos odios, pero no estoy diciendo esto para “pobre de mí: victima”, sino porque han aflorado todos esos odios porque la sociedad en realidad se está despolitizando y se está fascistizando. 

Entonces ahorita es más importante abrazarse, hablar con cariño, es más importante encontrarse, es más importante escucharse que desatar rabias y pasiones. Por mucho que esas rabias y pasiones, por ejemplo, en el caso mío, yo soy una tipa incurablemente apasionada. Yo no tengo cura; pero creo que es muy importante cuidar en este momento los afectos, los lugares de encuentro, los lugares de mirada horizontal. 

Nunca voy a pensar que mi rabia es igual a la rabia de un tipo que va y lo agarra a palos a otro. Cuidado que alguien la pueda confundir, porque no es ya lo que yo pienso. Sino que está desatada una ira y un delirio social. ¿Cómo es posible que los indígenas organizados no puedan entrar al centro de la ciudad de Cochabamba? ¿Cómo es posible ese delirio? ¿Cómo es posible que maten a seis personas, ocho, 11, porque ya ni sé, en Senkata? Y el Ministro de Gobierno salga tranquilamente a decir que Evo, que está a miles de kilómetros, es el activador de una violencia que sale desde los militares. Están jugando con nuestros sentimientos y están jugando con nuestra vida. Quieren llevarnos a una política de muerte y contra esa política de muerte, una política de amor es importante.

Investigadora - [email protected]