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  • Diario Digital | sábado, 18 de septiembre de 2021
  • Actualizado 02:36

Los malditos Peaky Blinders

Una reseña a la serie británica de drama histórico protagonizada por los hermanos Shelby, disponible en la plataforma de Netflix y en el mercado pirata.
Un fotograma de la serie producida por la BBC. BBC
Un fotograma de la serie producida por la BBC. BBC
Los malditos Peaky Blinders

Thomas, Arthur y John son los tres hermanos Shelby que encabezan la pandilla de gánsteres callejeros de Birmingham: los malditos Peaky Blinders. Una serie que se ha convertido en un fenómeno que mantiene la excelencia. Hace tres semanas se terminó de rodar la sexta temporada y hasta fin de año se encontrará disponible en la plataforma de Netflix. 

Su creador Steven Knight dio vida a esta obra maestra el año 2013 en la BBC, una historia que está ambientada en Reino Unido entre los finales del siglo XIX e inicios del XX, con un aura sombría pero muy intensa y brillante. Knight confesó que se inspiró en la historia real de la banda de gánsteres: Peaky Blinders, que sembraron terror en la década de 1890 y años posteriores. 

En las aventuras de los hermanos Shelby, se encuentran constantemente con apuestas, robos, peleas en bares, política, hay subtramas intrigantes, alianzas extrañas, crimen organizado, emboscadas y venganzas inesperadas. Algo que nunca falla en la trama de los Peaky Blinders es la elegancia con la que consiguen que nos salpique la sangre.

En cómo avanza la historia de la serie, y en particular al protagonista Thomas Shelby (Cillian Murphy que realiza una actuación titánica) te preguntas constantemente si este personaje es astuto, cínico o incluso un sociópata que manipula a todos, incluso a su familia, o simplemente es alguien que quiere progresar para bien con todo su clan de gitanos. “Es tu inteligencia lo que te matará”, le dice reiteradas veces la Tía Polly (Helen McCrory, que lamentablemente en el mes de abril falleció después de una dura lucha contra el cáncer). El líder de los Peaky Blinders, Thomas Shelby, en toda la transformación de su progreso económico-social, conlleva enemigos cada vez más fuertes como los Changretta, una familia mafiosa italoamericana liderada por Luca, un sobrio (Adrien Brody), con la única obsesión de realizar la famosa vendetta. 

Arthur es el hermano mayor, es un tipo sádico, cruel y protector de Tommy. John es el hermano menor, y es bastante desconfiado de los planes de Tommy. Todos y cada uno de los actores de reparto despliegan un talento magistral e interpretativo al adaptarse como anillo al dedo a esa época de principios del siglo XIX.

Desde el primer instante que se admira la serie se nota el detalle impecable que impregna el diseño de producción y vestuario, cuenta con escenarios tan deliciosos y espectaculares que te hacen presenciar las estructuras arquitectónicas de la ciudad de Birmingham, además de la canción que acompaña en cada introducción de los capítulos: “Red Right Hand” de Nick Cave and The Bad Seeds, con ese sonido de fondo de cigarrillo encendiéndose, y al son de melodía de la banda, los Peaky Blinders caminando hacia la cámara, con un plano general que queda realmente espectacular y potente. 

Son cinco temporadas con una duración estándar que no sobrepasa la hora de metraje. Peaky Blinders ofrece calidad en cada rincón en su guion. Cada temporada, sin entrar en ningún tipo de spoiler, tiene un antagonista distinto interpretado por un actor diferente.

Si buscas una serie de gánsteres y mafia, los indicados son los malditos Peaky Blinders. Es una joya de principio a fin. Desde la historia y producción, hasta la técnica cinematográfica y los personajes. Probablemente los primeros dos episodios de la primera temporada te parezcan pesados y algo largos, pero no, lo que te demuestra es una introducción al contexto histórico-social que atravesaba Gran Bretaña en esos años, sin embargo conforme va avanzando la trama te vas enganchando y quieres seguir viendo el siguiente capítulo. 

Por orden de los malditos Peaky Blinders, te recomiendo ver esta serie. 

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