Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 18 de octubre de 2021
  • Actualizado 19:28

‘La Maldición de Hill House’: ¿Qué nos da miedo realmente?

Una reseña a la serie de terror que se encuentra disponible en Netflix, adaptación de la novela homónima de 1959 escrita por Shirley Jackson.
Un fotograma de la serie dirigida por Mike Flannagan.     NETFLIX
Un fotograma de la serie dirigida por Mike Flannagan. NETFLIX
‘La Maldición de Hill House’: ¿Qué nos da miedo realmente?

La Maldición de Hill House es la primera parte de una serie antológica escrita y dirigida por Mike Flannagan y producida para Netflix. Está basada en la obra literaria homónima de 1959 escrita por Shirley Jackson. Tiene apenas 10 capítulos y es probablemente una de las joyas más espectaculares de esta plataforma. La serie fue lanzada en 2018 y en 2020 se estrenó la segunda parte, La Maldición de Bly Mynor.

La serie cuenta la historia de la familia Crain. Steven, Shirley, Theo, Luke y Nell, pasan un verano en la famosa Mansión de Hill House, junto a sus padres Olivia y Hugh que la reparan para venderla. La familia se enfrenta a un hecho traumático durante su estancia. La serie nos cuenta que pasó en aquella casa a la vez que narra el presente de los protagonistas, dos décadas después.

Cada capítulo cuenta la historia de uno de los hermanos. Así, en cada episodio podemos ver más y más capas de lo que realmente le sucedió a la familia y, quizás más importante, lo que le sucede ahora. Es difícil resumir o contar más de la trama, pues parte del encanto de la serie es el manejo del tiempo. Todo sucede de manera simultánea, pero a la vez es posible identificar un presente, un pasado y un futuro. El tiempo se enreda en si mismo y teje situaciones complejas que a primera vista parecen no estar relacionadas, pero poco a poco se van descubriendo los lazos entre los hechos y las perspectivas de los protagonistas. 

Si bien es una historia de terror, el director se escapa de los clichés y opta por crear ambientes tétricos en lugar del gore común de muchas películas del género. Y aunque muchas veces se apoya en los elementos clásicos del terror, como fantasmas horribles gritando y saliendo de la nada, en realidad lo que hace es presentar al público un miedo mucho más sutil, pero profundo. Es esa clase de miedo que sumerge al espectador en la historia y lo aterroriza por completo sin necesidad de abofetearlo con sangre, llantos y gritos. Además, Flannagan embebe la serie de miedos más humanos. El miedo a la muerte, a la pérdida, al dolor. Nos habla de adicciones, de traumas, de enfermedades mentales y, sobre todo, de lo que significa el duelo para una familia.  La Maldición de Hill House da miedo porque es una casa embrujada, pero sobre todo porque habla de temas profundamente reales de la manera más cruda posible.

En ese sentido, el guion y la construcción de los personajes también son dignos de subrayarse. Los Crain son personajes tridimensionales y complejos. Ver como se desarrollan y cómo evolucionan a relación entre ellos es encantador. Esta evolución y la historia de sus vínculos son la red que sostiene la serie. Una producción de estas características sin nada más que terror se caería al segundo capítulo. Pero la riqueza de esta parte de la historia, no solo sostiene la serie, sino que le da propósito. 

Por otro lado, vale la pena mencionar el cuidado que la producción tiene con la fotografía de la serie. Las tomas abiertas, el manejo de los colores y los movimientos de la cámara son herramientas fundamentales para contar la historia con la delicadeza necesaria. Incluso las transiciones son increíblemente pulcras. Pasamos de una escena a otra a través de objetos o acciones de los personajes que nos llevan de un lugar a otro. 

Definitivamente, esta genialidad técnica mezclada con un guion cuidadosamente hecho alcanza su cúspide en el sexto capítulo. Después de dedicarle un episodio a cada hermano, la familia finalmente se reúne en este capítulo denominado “Las dos tormentas”. El episodio fue rodado en cinco secuencias en las que no hay cortes. La más larga de estas secuencias es la última que dura 17 minutos. Así, la fluidez de los hechos les da un ritmo dinámico a las escenas (que contrasta con el ritmo pausado del resto de los capítulos) y son capaces de mantener al espectador en la punta de su asiento. Me atrevo a decir que es de los capítulos más impresionantes alguna vez rodados.

Sin duda, La Maldición de Hill House es de las mejores producciones de terror en los últimos años. El respeto de Mike Flannagan hacía el género de la mano de la audacia que tiene para desafiarlo nos regaló un guion completo e innovador, mientras que el elenco cuidadosamente seleccionado nos regaló una puesta en escena maravillosa. Esta es una historia que marca a su público no solo por lo aterradora, sino porque su honestidad resulta sencillamente conmovedora.

Estudiante Universidad Católica Bolivia “San Pablo” Regional Cochabamba