Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 22 de septiembre de 2019
  • Actualizado 04:17

Magdalena: un espectáculo de títeres para adultos

Una reivindicación al arte de los títeres, acompaña de una invitación a una obra para adultos en el teatro del Instituto Laredo, esta tarde en dos funciones.
Magdalena: un espectáculo de títeres para adultos


“¡Ah! ¿El espectáculo es de títeres? Entonces no voy, es que eso es para niños…” Lo he escuchado con frecuencia y con pesar.

Con pesar porque son ideas, entre otras, que reflejan prejuicios, en primer lugar sobre el títere, que para muchos es un “simple guante” que se pone algún comediante para entretener a niños, principalmente en cumpleaños. Y segundo sobre los destinatarios de un espectáculo de títeres.

¿A qué me refiero? Desglosaré lo mencionado para ser más clara: Cuando le atribuimos al títere una calidad de simple guante, por un lado olvidamos la gran variedad de títeres y marionetas; y por otro, todo el trabajo que implica su manipulación, desde su origen etimológico: “manipulus (puñado)” que se origina en las palabras “manus (mano)” y “plere (llenar)”, por lo que podríamos entender que la manipulación es “el puñado que llena la mano”.

En este caso, el títere vendría a ser el objeto que llena la mano, que le da vida, que la completa, y viceversa, por supuesto. Porque, ¿qué sería del títere sin su mano interna? Por eso en el arte de los titiriteros se ve en la escena una mezcla de plástica y una buena manipulación de los títeres, producto de un largo camino de práctica y ensayos, que nos permite vivir la ilusión de la mimetización entre el títere y el titiritero, en la que no sabemos dónde comienza uno y dónde termina el otro. Cuando esa magia se produce, el público también se hace cómplice de la escena.

Entonces, quizá, nos demos cuenta de que el titiritero no es simplemente un manipulador, sino que es alguien que llena sus manos con un objeto que se convierte en personaje, que se convierte en ser, incluso en varios seres; que el titiritero es una persona que se ha formado en este arte con disciplina y trabajo, que ha experimentado todos sus recursos corporales y vocales para darle cuerpo, vida y voces a uno o decenas de personajes a la vez y que nos regala todo eso simultáneamente en la escena.

Ese regalo puede ser para los niños, como para jóvenes o los adultos. Aquí hablo del segundo prejuicio: creer que los títeres están, per se, destinados a los niños y nadie más, y, de paso, sentirse “superior” olvidando que si todos fuimos niños, bien podríamos entender y disfrutar junto a ellos un buen espectáculo. Como todo en la vida, es cierto que encontraremos buenos y malos titiriteros y espectáculos, pero eso no tiene que ver con los destinatarios.

Pues bien, para romper cualquier prejuicio sobre los títeres y sus destinatarios, hoy tenemos la oportunidad de ver en dos funciones (16:00 y 19:30) en el Teatro del Instituto Laredo, la obra de títeres para adultos Magdalena, de la compañía francesa Traversière, que llega a Cochabamba después de sus presentaciones en el Festival Internacional de Teatro de Santa Cruz (Fitcruz), gracias a Espiral Escénica.

En esta obra veremos un títere de gran tamaño, Magdalena, a la que la titiritera, Julia Yevnine, le presta sus brazos y piernas, además de su voz, para hablar de los tiempos actuales de manera cómica y tierna, haciéndonos reflexionar sobre la vida y, en especial, sobre ciertos tabúes, sin filtro y con mucho humor, un humor que, ahora sí, está destinado a la comprensión y la experiencia de personas adultas, que podrán sintonizar con el comportamiento anárquico y pícaro de esta anciana desinhibida.

Así que en esta oportunidad, estaremos buscando con quién dejar a los niños pequeños en casa, para permitirnos disfrutar, como adultos, de todas las sorpresas y “manipulaciones” que nos propone este espectáculo de títeres con la simbiosis entre Magdalena y Julia.

Gestora Cultural - [email protected]