Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 22 de septiembre de 2019
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SOBRE JAIME MÉNDEZ QUIROGA, EL HOMBRE Y SUS TIEMPOS, BIOGRAFÍA DEL CREADOR DE COBOCE

Libro sobre una vida meritoria

Libro sobre una vida meritoria

Me ha llevado algún tiempo leer el libro sobre la vida y obra del principal fundador de COBOCE e impulsor  gerencial de su progreso industrial durante 40 años continuos, Jaime Méndez Quiroga.
Se trata de un conmovedor memorial de elegante formato, austera investigación y galana escritura, producto del acendrado amor filial de Jimmy Méndez Muñoz  -vástago mayor de aquél-  y de la pluma del connotado cronista Ramón Rocha Monroy,  que recoge, con acierto, el pasmoso transitar de un hombre singular que logró hacer posible la gran empresa cooperativa industrial, hoy notable monumento representativo de su talento y esfuerzo creador, en unión con otros compañeros de lucha imbuidos del mismo talante y corazón por el despegue regional hacia mejores rumbos de progreso. COBOCE es sin duda la obra más trascendente de Cochabamba y el país

Confieso mi sorpresa al advertir la fluidez expresiva con la que Jimmy había hilvanado el texto y, en cuanto a la motivación que tuvo para escribirlo, es de resaltar el reconocimiento que hace de todo cuanto su padre produjo a lo largo de su vida. Un buen hijo de un buen padre es el mejor regalo de todos

Es pues de destacar esta primera incursión  del novel autor al mundo de la investigación historicista. El libro hizo posible que en Jimmy descubriésemos su vena literaria, ojalá sea la tónica que lo impulse a futuras realizaciones.
El Dr. Federico Sabat, director de OPINIÓN, como el reconocido historiador Gustavo Rodríguez Ostria y el amigo  periodista Carlos Revollo, en sesudas intervenciones   resumieron el significado de la inédita obra industrial cooperativa y el digno liderazgo de Méndez Quiroga entre otros abnegados protagonistas que le dieron cima

Como testigo de lo que fue el drama cobociano en su etapa auroral, debo decir que la idea y ejecutoria fundacional, desde 1966, fue una categórica respuesta a la indiferencia de ese tiempo y el mentís rotundo a  la acumulación de esperanzas colectivas frustradas acerca del desarrollo y destino agro-industrial de Cochabamba, pero fue también un innovador modelo conceptual de proyectar una obra industrial mutualista y la culminación objetiva de una notable conjunción de voluntades, esfuerzo material y espiritual, además una clara demostración de que es posible emprender estudios y proyectos a escala mayor por encima de la indolencia, el no importismo y los intereses mezquinos

En su parte primera, el libro rescata, con emocionada terneza, la trayectoria familiar de Jaime Méndez Quiroga, y nos recuerda, caleidoscópicamente, algo de nuestra propia vida. En la segunda parte se refleja su impronta combativa, sin mengua  de todo lo que legítimamente le corresponde como al principal promotor y guía de cuanto significó y significa la cristalización de la gran empresa fabril que hoy se levanta enhiesta como demostración de su reciedumbre moral, inteligencia, fe y carácter junto a quienes pusieron su desinteresado concurso

Jaime Méndez Quiroga inició un movimiento hacia la consecución de una meta como ideólogo, ejecutor y mantenedor de la tesis del industrialismo cooperativo al margen de la secante política partidista. Podría afirmarse que aquel quimérico afán estuvo inspirado en esta bella sentencia oriental:
“Siembra un pensamiento
Y recogerás un anhelo;
Siembra un anhelo y
Recogerás un hecho
Siembra un hecho
Y lograras un hábito;
Siembra un hábito y
Formaras un carácter;
Siembra un carácter y
Recogerás un destino”
Jaime es el justo merecedor del reconocimiento colectivo y acreedor de un sitial de honor junto a hombres notables que gravitaron en la historia de Cochabamba y el país, pues como bien menciona el libro sobre esa vida útil, toda esa su consagración fincó en el amor por el terruño y en una filosofía propia, difundida y asumida en la década del 60 con esta divisa: “El grado de nuestro desarrollo nacional no debe depender exclusivamente de lo que por deber hacen los gobiernos, sino también del impulso patriótico esforzado de la comunidad con iniciativa creadora, disciplina y moral acrisolada”

COBOCE fue en principio un sueño quijotesco, su real emprendimiento fue difícil, sacrificado y hasta desalentador, fue más allá que un combate contra los molinos de viento, resultado de una heroica lucha contra factores internos y externos diversos.  Hoy es una obra de insospechada base económica, social, tributaria y de otra índole, cuyo lógico y libre desencadenamiento se dirige permanentemente hacia nuevos rumbos industriosos, constituyéndose, consiguientemente, sin lugar a dudas, en el más diáfano modelo productivo de la nación

Por todo ello, bien lo señala la biografía, el nombre de Jaime Méndez Quiroga está y estará indisolublemente ligado a COBOCE. Su entrega a esa utopía es una hermosa lección de civismo y su consolidación del legado clarividente, honesto y digno de encomio en toda su larga conducción como gerente, aún a costa de su aniquilamiento físico, sinsabores, egoísmos y avatares que nunca faltan. Más, ahí están junto a sus humanas vivencias torres y calderos, el portentoso yacimiento calcáreo y toda la infraestructura permanentemente remozada y altamente productiva, como mudos testigos de su admirable constancia. Ahí están también sus queridos trabajadores que levantaron espontáneamente su monumento, socios cooperativistas y el pueblo participante, elocuentes testigos de la gran aventura cobocista.  
Honor y gratitud es lo que merecen hombres como Jaime Méndez Quiroga y todos aquellos que pusieron su pasión, trabajo y desprendimiento en la tarea de crear esa gran empresa industrial con genuina vocación de servicio

El libro de Jimmy Méndez Muñoz y Rocha Monroy es una cálida ofrenda y un recordatorio emotivo de un destacado ciudadano que, como hijo de esta tierra, hizo el milagro de llevar adelante un objetivo tan vasto como es COBOCE, que con seguridad lo complementará Dios.
*El autor es co-fundador de COBOCE.
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