Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 22 de octubre de 2019
  • Actualizado 03:26

[Lengua popular] Modo Arcade

Una reseña del libro de poesía de Diego L. García, publicado por la editorial Electrodependiente. 
Electrodependiente
Electrodependiente
[Lengua popular] Modo Arcade

Every choice, from what you wear to how you walk

to which street you turn down next

is a potential portal to another level,

to a part of the game you haven’t even seen yet,

to the unimaginable.

Lizzy Goodman,

Meet me in the bathroom

De la mano de la editorial Electrodependiente se publica Modo Arcade. Un volumen de poemas escrito por Diego L. García que en su interior recopila cuatro de sus poemarios más emblemáticos.

Pero, ¿qué es un modo Arcade? Los videojuegos modernos tienen varios modosde encarar el juego. Esta el modo historia, el modo versus o modo pelea, el modo cooperativo, el modo sobrevivencia, etc. El estilo Arcade se diferencia de todos los demás por estar fuertemente influenciado por el diseño de los juegos para máquinas Arcade. Es decir de las máquinas de los salones conocidos en nuestra tierra como tilines. Entre sus características principales podemos contar: Un diseño sencillo y controles fáciles de asimilar, niveles cortos y de dificultad ascendente y una interrupción mínima entre niveles. Dichas características permiten que tanto un lector/jugador novato, como un lector/jugador experimentado disfruten la experiencia de leer/jugar. Veamos, pues, si los versos de García son un modo Arcade.

Diseño sencillo.- Escenarios y elementos, pequeños y fáciles de asimilar. Vasos de telgopor, televisores RC, VHS, tazas de café, SMS, hornos y pasteles, todas cosas comunes elementos que nos son familiares, elementos que podemos encontrar en el día a día todos utilizados por García en sus poemas. Pero mucho cuidado, sería algo muy ingenuo tomar esta simpleza en diseño como simpleza de temas, de ideas. Diego L. García utiliza estos elementos tan familiares para plantear problemas complejos. Estos varían desde reclamos a la manipulación de la verdad por parte de los medios de comunicación, a el uso de pastillas para curar cualquier mal (real o imaginario), o la deshumanización que nos va convirtiendo lentamente en robots hechos de carne, hasta incluso plantear el conflicto entre lo que es real y lo que es solo ficción. Sin embargo el autor muchas veces incluye referencias a películas de culto, canciones, hechos históricos o personajes históricos que podrían afectar el disfrute de un lector/jugador casual, pero que sin duda un lector/jugador experimentado disfrutará.

Niveles cortos con un límite de tiempo.- Los poemas/niveles deben ser cortos para que el lector/jugador no tarde demasiado en un mismo poema/nivel y saque la máxima ventaja posible. Abriendo de esta forma la posibilidad de que el lector/jugador entre en cualquier momento corto de ocio al poemario/juego. Y gracias a esto disfrutar del poema/juego de una forma casual y dinámica dentro del ajetreado mundo actual.

Los poemas de Diego L. García son de pocos versos, pasando rara vez de media página de extensión. Permitiendo al lector disfrutar de ellos en cualquier instante libre que pueda encontrar, ya sea en el viaje en micro o trufi, o mientras se espera en la fila de un banco.

Interrupción mínima entre niveles y fases.- El pasar de un poema/nivel o de una poemario/fase a otro debe ser muy fugaz, inmediato, sin interrupciones. Esta característica es orientada a que el lector/jugador pueda continuar con la sesión de lectura/juego de manera fluida, además favorece el que cualquier lector/jugador causal pueda ingresar en el poemario/juego sin temor.

En Modo Arcade podemos apreciar como la gran mayoría de poemas no llevan título, y como la transición de un poemario a otro esta señala tan solo por una hoja con el nombre del poemario, seguido inmediatamente después por un poema. En el caso de los contados poemas que llevan título este actúa como una parte más del poema, logrando de esta manera mantener el efecto de interrupción mínima.

Dificultad ascendente: El poemario/juego empieza fácil pero al ir avanzando de poemas/niveles se va volviendo cada vez más difícil hasta que eventualmente supera las capacidades del lector/jugador. Esta característica juega un papel muy importante con la siguiente rejugabilidad.

Como ya mencionamos, los poemas Diego L. García dentro de la simpleza de su lenguaje guardan la confrontación con ideas y temas fuertes y complejos. Sin embargo en varias ocasiones el autor a través de la licencia poética eleva la dificultad. Unas veces presentándonos poemas compuestos por versos aparentemente inconexos, otras sutilmente invitándonos a escuchar una canción o ver la escena de una película antes de leer un poema, llegando incluso a jugar con la cuarta pared. Haciendo de esta forma que la interpretación se vuelva todo un reto.

Rejugabilidad.- El valor de rejugabilidad es el deseo que tiene un lector/jugador, que ha terminado el poemario/juego, de comenzar de nuevo inmediatamente o en un tiempo próximo. Muchas veces la rejugabilidad es impulsada por la ambición de vencer el nivel de dificultad presenta el poema/juego.       

La dificultad de interpretación que los versos de Diego L.Garcia nos presentan, tiene la capacidad de cautivar la mente del lector/jugador, de despertar el deseo de ser aquel que se sabe todos los “trucos” del poemario/juego. Sentimiento que es tan fuerte que impulsa al lector/jugador a retomar Modo Arcade, para dominar el poemario/juego, para por fin desentrañar todos sus secretos, para anotar el “puntaje máximo”.

Después de revisar las características de lo que debe tener un modo Arcade creo que podemos decir que: Cada vez que un lector abre Modo Arcade está insertando una ficha. Está golpeando el botón rojo de start. Esta ingresando a un mundo poético de diseño sencillo, en donde los niveles son cortos pero desafiantes, en donde el pasar de un poema a otro se hace de forma agradable y fugaz. Un mundo poético que fascina y captura, que pide ser [re]explorado para descubrir todos sus secretos y trucos.

Ciertamente estamos ante un poeta, ante una poesía, diferente de la que podemos encontrar cotidianamente en nuestras librerías. Y si bien gracias al maravilloso poder del internet podemos hacernos con casi cualquier libro, se agradece el esfuerzo que hacen las editoriales como Electrodependiente, de traernos en formato físico estas, “hidden gems”, joyas ocultas.  

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