Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 31 de marzo de 2020
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IMPRESIONES Y PARECERES

El legado de Luis Arce Lacaze a la Filosofía del Derecho

Una mirada a los aportes del intelectual sucrense a la historia de las ideas jurídicas de fines del siglo XIX.
Luis Arce Lacaze
Luis Arce Lacaze
El legado de Luis Arce Lacaze a la Filosofía del Derecho

El jurista austriaco-estadounidense Josef L. Kunz en su estudio sobre filosofía del derecho latinoamericano llegó a afirmar que hemos heredado parte de la cultural española y la legislación romana, y esto motivo a que los juristas latinoamericanos se interesasen por los problemas teóricos y filosóficos del Derecho. La tesis de Kunz tiene asidero para el caso boliviano, como claramente fue advertido por el filósofo boliviano Guillermo Francovich, quien dijo: “Bolivia es uno de los países sudamericanos de más rica tradición cultural”. Pero todo el legado cultural boliviano no alcanzó el sitial de estudio que mereciese, ya que hasta el día de hoy existen grandes vacíos sobre estudios referidos a la reconstrucción de la historia de las ideas políticas, filosóficas, literarias, jurídicas y artísticas.

A fines del siglo XIX, el contexto cultural boliviano se encontraba notablemente influenciado por las ideas de la filosofía positivista. Bajo este contexto apareció la figura intelectual de Luis Arce Lacaze. Los escasos datos biográficos de Arce indican que nació en Sucre en 1872 y falleció en La Paz en 1929. Fue profesor universitario, parlamentario, diplomático, periodista y escritor. En el campo académico, Arce Lacaze publicó algunos libros relacionados con la educación, sobre cuestiones americanas y jurídicas, pero la mayor influencia intelectual la ejerció a través de la cátedra universitaria.

Con respecto a su aporte a la temática del derecho, Luis Arce Lacaze publicó el libro Elementos de Filosofía del Derecho o Derecho Natural (Sucre: Tipografía y Librería Económica Ayacucho, 1898). En la advertencia del texto, el autor indica que su trabajo es un compendio de las principales ideas modernas de su época sin apartarse de las tradiciones filosóficas. Al final del prefacio, Arce aclara que el libro se publicó con alguna precipitación, “pero según la acogida que merezca, espero corregirlo y hacer sus partes más proporcionadas en una edición posterior”. Cabe señalar que el libro estuvo originalmente pensado en dos partes, pero, solamente se hizo la entrega de la primera parte, y no hubo una complementación o reimpresión posterior a la edición publicada en 1898.

Al adentrarnos al estudio de Luis Arce Lacaze, se puede advertir –en su primera parte– la importancia que le otorga a la historia del derecho: “Conocer una cosa es saber lo que es, lo que ha sido y de donde procede. Por eso el conocimiento del Derecho, o de cualquier otra rama del saber humano, es trunco sin el conocimiento de la historia”. El recorrido que traza el autor va desde la etapa prehistórica del derecho (evolución geológica, el hombre fósil, génesis de la propiedad y de la familia, de las obligaciones); luego elabora la historia del derecho en las leyes (razas humanas, pueblos); y finalmente, explica los diferentes tipos de sistemas o teorías jurídicas (Grecia, Roma, Edad Media, el renacimiento, Kant, Krause, Schopenhauer, Hartman, Spinoza, Hegel, Vico, Smith, Bentham, entre otros).

La segunda parte del libro está dedicado a conceptualizar la palabra derecho. Para ello indaga las derivaciones latinas (rectum, dirigere, regere). Asimismo, indica que el derecho tiene tres acepciones: 1) Facultades y prerrogativas; 2) Instituciones jurídicas que rigen un pueblo; y, 3) Finalmente se utiliza para significar el estudio de los principios en que se fundan en las leyes. La definición sobre el Derecho que propone Luis Arce Lacaze parte de la siguiente idea: “El Derecho considerado en sí mismo o derecho sustantivo y subjetivo, lo definimos diciendo: es el poder que tiene el hombre, en virtud de su propia naturaleza, para satisfacer todas las necesidades humanas, y para exigir, aun empleando la fuerza contra la injusticia, las condiciones externas, dependientes de los demás hombres y necesarias para el desarrollo y perfeccionamiento de la vida individual y colectiva en el seno de la cooperación social”. Para ampliar el concepto de Derecho, Arce Lacaze recopila varias definiciones, como, por ejemplo, la de Santa María de Paredes, Meyer, Kant, Krause, entre otros.

En un acápite posterior, el autor manifiesta que “al hablar de las ciencias jurídicas decíamos que el Derecho Natural o Filosofía del Derecho es una rama distinta que no se confunde con las demás ciencias de esta clase. (…). Una ley natural no es un deber; una ley natural es un inexorable existir, una realización indefectible. Por consiguiente, el colocar la ley natural al lado de las leyes del derecho y la moral es desconocerla completamente. La escuela histórica y el positivismo contemporáneo, que le debe mucho a esta, no reconocen tampoco la existencia del derecho natural”. Esta idea es contrastada por Arce, para lo cual recurre a otros autores que afirman que el derecho es un producto de fuerzas naturales que obran por medio del hombre. En este sentido, todo derecho positivo es derecho natural, porque creer que el estado de naturaleza es otro que el presente, es suponer que el hombre ha salido y se halla fuera de la naturaleza. Además, se imaginó un derecho natural –dice Arce Lacaze– como un código claro, completo, perfecto, eterno, dictado y promulgado por la misma naturaleza, pero que ella no se encarga de hacerlo cumplir como los gobiernos hacen cumplir el derecho “nacional”. 

La preocupación acerca del Derecho Natural es un fenómeno singular del que se han ocupado varios autores latinoamericanos –entre ellos Luis Arce Lacaze–, por casi varias décadas. Por lo que las distintas acepciones acerca del Derecho Natural –expuestas por Arce– no conducen a una idea y acuñación unitaria, sino, al contrario, a una multitud sumamente diversa e incluso contradictoria doctrinal del Derecho Natural, cuyos sentidos, además, muchas veces se entrecruzan. No obstante, junto a la diversidad conceptual del Derecho Natural figura la unidad de la idea de Derecho Natural como tal: una idea frente a una meta y de muy amplio sentido que constituye la base de todos los esfuerzos: el Derecho Natural como el verdadero Derecho y como el fundamento legitimador de todo Derecho positivo. Con ello se le atribuye al Derecho Natural una doble función: representa la pauta para todo establecimiento, aplicación y política del Derecho; al mismo tiempo constituye el patrón que ha de aplicarse a todo Derecho concretamente dado, el criterio con el que ha de ser examinado su carácter o su esencia jurídica, el “Derecho del Derecho”. Posteriormente, el Derecho Natural tuvo una discusión crítica desde la academia, la cual hizo cambiar la forma de pensar el derecho contemporáneo.

Por consiguiente, el libro Elementos de Filosofía del Derecho o Derecho Natural puede considerarse un aporte significativo a la historia de las ideas jurídicas de fines del siglo XIX. El intento de Arce Lacaze de rastrear la historia del derecho y clasificarlo por épocas tiene un mérito aparte. La mirada que nos presenta el autor es un reflejo de la toma de conciencia por entender, sintetizar y difundir la universalidad del derecho al sector universitario y académico. Actualmente, la figura y la obra del jurista Luis Arce merece una relectura, para comprender la evolución histórica del derecho boliviano, esto para ratificar nuestra faena jurídica que se ha debatido entre influencias y corrientes externas de pensamiento.

Literato[email protected]