Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 15 de septiembre de 2019
  • Actualizado 02:05

“La maternidad está rezagada en el nido de lo inquebrantable”

Entrevista a la escritora Fabiola Morales Franco, a propósito de su ensayo “Una madre estupenda”, que hace parte del libro La desobediencia. Antología de ensayo feminista (Ed. Dum Dum).
“La maternidad está rezagada en el nido de lo inquebrantable”

“Una madre estupenda” es un ensayo escrito por Fabiola Morales Franco (Cochabamba, 1978) para el libro La desobediencia. Antología de ensayo feminista, editado por Liliana Colanzi (Santa Cruz, 1981) y Dum Dum. Esta antología será presentada en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz, la primera semana de junio. A propósito de nuestro especial del Día de la Madre, que publicaremos mañana en nuestras redes sociales, conversamos con Morales, quien aborda el tema de la maternidad desde un lugar muy lúdico e íntimo.

-¿Qué ha significado ser una mujer escritora en Bolivia? ¿Cómo la literatura te ha ayudado a comprender tu feminismo?

Creo que ser escritora en Bolivia significa lo mismo que en cualquier otro país del mundo, es decir sabes de antemano que tendrás menos lectores, que la lectura de tus textos por parte de otros escritores contemporáneos será muchas veces condescendiente cuando no escéptica; tu presencia en mesas, ferias, coloquios, encuentros literarios será periférica como es la presencia de las mujeres en general, y que, vamos, no habrá nada nuevo bajo el sol. Por suerte leer ayuda, creo que las mujeres y los hombres nacemos siendo feministas, la educación que se nos da nos vuelve machistas, la sociedad, los medios de comunicación y las costumbres nos desinforman. Siempre es bueno tener a mano un libro, nos permite retornar a ese origen primigenio en el que nacemos iguales a nuestro prójimo.

-En “Una madre estupenda” te revelas abiertamente contra la imposición de la maternidad. ¿Por qué elegiste este tema?

Elegí escribir sobre la maternidad porque es un tema que siempre sale a colación cada vez que regreso a Bolivia, y lo sacan las propias mujeres que me rodean. No soy madre y cada año se espera de mí que lo sea. Por alguna razón, en nuestro país hemos avanzado en otros temas de igualdad, pero la maternidad se ha quedado rezagada en el nido de lo inquebrantable, el destino ideal y único para una mujer. En los países del norte, las mujeres hace tiempo han comenzado a tomar control sobre su cuerpo, tienes menos hijos y los tienen cada vez más tarde, hay también cada vez más mujeres sin hijos, con vidas que no son precisamente un fracaso, sino todo lo contrario, mientras que en nuestro país seguimos pariendo jóvenes, las familias siguen siendo numerosas, sigue habiendo un gran número de mujeres sin profesión, o con ella, pero que han dejado su vida laboral para ser amas de casa y dedicarse por entero a sus hijos mientras sus maridos continúan teniendo una vida independiente alejada de la crianza de la progenie. Este comportamiento es transversal a las clases sociales, sin importar cuánto dinero y oportunidades se tengan, en Bolivia las mujeres permanecen recluidas en sus casas cumpliendo ese único futuro perfecto que se les ha marcado: la maternidad, y lo hacen convencidas de que ese es el único futuro feliz posible.

-Las que nacimos en los 70 y 80 nos sentiremos muy identificadas con tu texto. ¿Crees que hay un quiebre generacional en la forma de concebir y decidir sobre la maternidad? ¿Cómo ves a las nuevas generaciones?

Quizá porque somos las hijas de los hippies de los 60, se ha dado una generación en la que puede encontrarse disidentes de la maternidad, nuestros padres en muchos casos nos parieron jóvenes, al final de una dictadura y con una inestabilidad social y política constante, un tiempo en el que había ganas de cambiar el establishment. Ahora veo a las hijas de mis amigas, a mis sobrinas, a primas más pequeñas nacidas en otro contexto político, y no siento que en Bolivia haya seguido habiendo progresos. Nos hemos estancado, no veo jóvenes mujeres más liberadas, ni con ideas más claras sobre su futuro, su cuerpo o su sexualidad. Las cosas que pasaban cuando yo era adolescente siguen pasando hoy en día.

-¿Por qué es importante reivindicar a la solterona, a la loca de los gatos?

Porque no es malo estar sola, no es malo tener una vida individual y propia, no es malo ser feliz con los logros  personales, ni dedicarle tiempo a nuestros intereses, pasiones, hobbies o vocaciones. Los hombres son felices haciendo todas estas cosas. ¿Por qué autosabotearnos nosotras mismas? Hay mujeres que son inmensamente felices y realizadas siendo madres, y es perfecto, como perfecto también es ser feliz por tener la posibilidad y la elección de no tener hijos, ni marido ni ningún otro tipo de dependencia.

-En tu ensayo adviertes del resurgimiento del proyecto de extrema derecha que es tan religioso, muy bien organizado y con una apuesta de  tomar el Estado. ¿Qué futuro le ves a este campo de batalla?

 Creo que se está a tiempo de revertirlo, en un mundo globalizado y bien comunicado como en el que vivimos tenemos las armas necesarias para no volver a caer en errores del pasado, las señales están dadas y solo hemos de ir vigilantes con aquello que se nos vende, hay que ser críticos con la idealización del pasado conservador.

-Nos hablas del mandato de disfrutar de los hijos de forma pública mediante las redes sociales para no ser una “mala madre”,  de cómo construimos ese ideal de lo que queremos “ser” o “demostrar” sin reparar en los riesgos a los que se expone a las hijas, todo en nuestro afán de mostrar la “felicidad” públicamente. La respuesta a esta crítica suele ser: “Pero si tú no eres madre, no puedes hablar de esto”. ¿Cuál tu respuesta?


No soy madre, pero soy hija, soy hermana, soy amiga y sobre todo soy mujer, quién tiene derecho de hablar sobre las cuestiones que a las mujeres nos atañen más que las propias mujeres. Todas sabemos lo que pensamos en la intimidad, lejos del muro del Facebook o el Instagram cuando nos reunimos alrededor de una mesa con un té en la mano y susurramos que los hijos muchas veces nos cansan, nos aburren, nos duelen, que son lindos pero que, de haber vivido en otra sociedad, en otras circunstancias, se habrían tomado otras decisiones con respecto a ellos. Hay momentos críticos en la maternidad, los primeros años cuando se está tan cansada, tan abrumada por el peso de la responsabilidad, luego la adolescencia tan difícil de sobrellevar porque tus hijos son de otra generación, o cuando ya crees que lo tienes por la mano y has logrado una rutina entonces los niños se van de casa y te quedas sola, por fin sola, de verdad sola, para darte cuenta de que no tienes vida propia, que tu vida hace mucho que son ellos y que, de tanto pensar y vivir a través de esos otros, no queda nada de lo que un día fuiste.

-Me gustaría saber qué feminismo reivindicas, en cuál te enmarcas. ¿Qué ha significado dar tus puntos de vista de forma pública en las redes sociales? ¿Cómo gestionas a los machitrolles?

No me enmarco en ningún feminismo en particular, quizá me identifico más a menudo con el feminismo de la segunda ola, sí el de Simone de Beavouir, ese que reinvidicaba la libertad mediante el trabajo y la independencia económica. Ese que decía “lo personal es lo político” y que creía que todo avance tecnológico debería utilizarse en pro de la liberación de las tareas domésticas. El otro día leí un tuit que ejemplifica muy bien lo que me pasa a mí cada vez que comparto mi punto de vista de forma pública. El mensaje se puede resumir en algo así: “Cada vez que intento explicarle a alguien cuán enraizado está el patriarcado en nuestro inconsciente, esa misma persona me demuestra, con sus respuestas, cuan enraizado está el patriarcado en nuestro inconsciente”. Lo bueno es que, aunque a la gente le incomode escuchar ciertas cosas, es mucho peor quedarse callado, al menos escuchando se acostumbran y siempre , siempre hay alguien que aunque sea en un mínimo punto hace un click y evoluciona. Yo misma soy parte de ese grupo de gente que un día escuchaba cosas que le incomodaban o en las que nunca pensaba y que de tanto oírlas se interesó por ellas, las interiorizó y las entendió como verdades.

-Mañana es el Día de la Madre. ¿Cuál tu mensaje alusivo a la fecha?

A mis amigas, primas, tías y a mi mamá, a todas ellas que tienen hijos, un saludo. Aquí me tienen como siempre dando la lata.  Las quiero. ¡Feliz día! Y no, este año tampoco seré madre.
Comunicadora - Twitter: @Idaluna