Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 23 de septiembre de 2019
  • Actualizado 11:47

Larga vida al Rey

Una reseña de la nueva version de El rey león, el clásico de Disney que se encuentra en cartelera de los cines del país. &nbsp;<br><br>

Por más que quisiera no logro cuantificar las veces que El rey león ha captado mi atención, hasta el punto de tener que desgastar la cinta de VHS que aún guardo en casa. Sus canciones y frases quedaron en mi memoria desde que era niña.  
25 años después de haber disfrutado de la primera versión, el remake de El rey león es una de las pocas películas de imagen real de Disney que no me ha decepcionado, pues ha conservado de manera casi intacta el guion original de la película

Cuando se anunció su live action, al igual que muchos millenials, que crecimos con la historia de Simba, pensé que no sería buena idea ver animales hablando e interpretando las canciones que marcaron mi infancia. Sin embargo, la versión que ya está rompiendo taquillas a nivel mundial está tan bien elaborada que cuida de manera muy detallada cada plano, voz y diálogo de la versión original, utilizando toda la tecnología a su favor para personificar de manera adecuada a los personajes

Su director Jon Favreau, que ya había probado suerte poniendo voces a animales con el remake de El libro de la selva, que para muchos no fue una buena versión, se reivindica en esta cinta dando voz y vida a los personajes de una manera muy natural con el ingenioso uso de la tecnología y la realidad virtual para cual tuvo que programar y reprogramar una y otra vez un juego para hacer películas que finalmente dio como resultado la nueva versión de El rey león.
Lo que los fans no esperábamos era las omisiones de algunas escenas icónicas de la película como cuando Timón y Pumba, en el afán de ayudar a que Simba a que recupere el reino que le arrebató su tío Scar distraen a las hienas con un baile en el que la simpática suricata baila y luce una falda hawaiana ofreciendo como banquete a su amigo jabalí.  
El golpe que Simba recibe de Rafiki antes de decidir volver a casa, es algo que tampoco se ve en la última versión, al igual que algunas bromas de las hienas que el director prefirió no usar para hacer un poco más real a los personajes, sin embargo, estos detalles no le quitan la magia a la película que conserva intacta la esencia de la versión original y por la cual vale la pena verla.
Periodista y comunicadora - [email protected]