Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 15 de octubre de 2019
  • Actualizado 19:56

L.O.V.E. es teatro que te hace pensar y va más allá del espacio escénico

La obra de teatro del grupo Pez Plátano se presenta el 3 y 4 de octubre en el mARTadero en Cochabamba. Las entradas ya se encuentran disponibles.

La obra.
La obra.
L.O.V.E. es teatro que te hace pensar y va más allá del espacio escénico

Hace algunas semanas atrás asistí con ingenuidad a ver la obra de teatro L.O.V.E. en el subsuelo del CCP por pedido de una amiga. Me tomó un tiempo procesar lo ocurrido aquella noche. ¿Había acaso terminado la obra al salir de la función? ¿O se sigue desarrollando en este momento, mientras sola frente al computador hago mi propia catarsis cual si fuera uno de los solitarios y desconectados personajes de esta obra?

Si bien en términos estrictos L.O.V.E. es una obra de teatro, es decir, compras tu entrada, te sientas en la butaca, escuchas los murmullos de la gente y miras con curiosidad el escenario vacío, esperando que algo suceda y arranque la función, la experiencia trasciende el espacio escénico.  Lo que quizás sucede es que el espacio escénico es invadido por nuevos espacios. Las imágenes que son parte de la propuesta se repiten en mi mente, generan una fina línea entre ficción y realidad y esa es también la sensación que me queda después de terminada la función:  que no hay principio ni fin, que nada se conecta entre sí, o que en esa aparente desconexión es donde sucede lo importante. Nuestras construcciones de la realidad parecen apenas superposiciones de encuentros, recuerdos, problemas mentales, preocupaciones inútiles, palabras vacías y desintegración de la realidad, entre otras cosas.

El caos es evidente en la obra. El primer pensamiento que tuve fue: “no entiendo nada”, pero después, lo que me impactó fue la claridad en la construcción de los personajes. Esta claridad es notoria, todo cierra, el guion, la caracterización y las impecables actuaciones. Esto se agradece, ya que ante mi dificultad de conectar la historia pude sostenerme en la ficción por este impecable tratamiento de los personajes, que me permitieron verme en cada uno de ellos. Creo que el logro de los actores es poder sumergirnos en sus inquietudes sin mucha más historia que sus diálogos tan bien estructurados que sin ser nada más que “La chica”, “La Doña” o “el Mendigo” se convierten en personajes entrañables a pesar del aparente sin sentido, en el que cada personaje parece habitar su propio mundo aunque compartan esa calle común. Se habla de más allá, un lugar que no se ve, pero que se teme. Y ese es otro logro, construir una fuerte imagen de lo que no se ve.

Con el paso de los días fui procesando la experiencia, esa aparente desconexión. Al prestarle mis sentidos al director Fred Núñez, su equipo de actores y la productora Pez Plátano, se me instalaron muchas preguntas que sigo digiriendo, aún sin respuesta. ¿Qué es lo que nos conecta cuando nada parece tener sentido? ¿Vivimos acaso aislados a través de la hiperconectividad? ¿Podemos ser cada uno de nosotros todos esos seres y a la vez no ser ni uno? Asimismo, en la producción destacan todos los detalles tan amorosos, desde la invitación, las galletitas del final,  que te van acurrucando en ese mundo desesperanzado de L.O.V.E.

 La obra de teatro del grupo Pez Plátano se presenta el 3 y 4 de octubre en el mARTadero en Cochabamba. Las entradas ya se encuentran disponibles.

Música, pedagoga feminista y consumidora cultural