Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 23 de enero de 2022
  • Actualizado 06:13

Knorke Leaf: “El espacio público es de todos. Podemos transformarlo y ser parte de él”

Entrevista a la artista urbana Norka Paz, en su paso por Cochabamba, que se encuentra viajando y trabajando, en el marco del proyecto Jóvenes en Acción, en la enseñanza de arte urbano y pintado de murales a adolescentes y jóvenes
La artista urbana Knorke Leaf (casi al medio de la imagen con una solera azul y sombrero) junto a los jóvenes que participaron de las jornadas de artivismo.          JÓVENES EN ACCIÓN
La artista urbana Knorke Leaf (casi al medio de la imagen con una solera azul y sombrero) junto a los jóvenes que participaron de las jornadas de artivismo. JÓVENES EN ACCIÓN
Knorke Leaf: “El espacio público es de todos. Podemos transformarlo y ser parte de él”

Knorke Leaf comenzó su viaje en el mundo del arte urbano en una Noche de los Museos del año 2012 en La Paz. A pesar de nunca haber pintado un mural, dejó la ansiedad y el temor a un lado, y se animó a por lo menos intentarlo y no paró de pintar hasta el día de hoy.

Paz estudió Artes Plásticas en la Universidad Mayor de San Andrés, especializándose en la técnica de grabado. Como ilustradora, trabajó para la editorial Gente Común, Grupo Santillana, Fundación Estás Vivo, Wakala Discos, Cine Nómada y Fundación Ukamau.

 Su trabajo fue expuesto en Argentina, Brasil, Canadá, Japón, España y Estados Unidos, además de ciudades de Bolivia. En Chualluma realizó el primer macromural de Bolivia, como parte de un proyecto gubernamental de mejoramiento urbano en La Paz, donde pintó 17.985 metros cuadrados de fachadas. 

Tras haber pasado previamente por las ciudades de El Alto y Sucre, donde trabajó con más de 40 jóvenes, Cochabamba se convirtió en su tercera ciudad en la que intervinieron un espacio para pintar y que esta acción se transforme en artivismo, con el objetivo de dar a conocer las inquietudes y preocupaciones de los jóvenes respecto a temáticas de derechos sexuales y reproductivos. El mural que realizaron en Cochabamba –en una de las paredes del colegio 6 de Agosto–, como parte del proyecto Jóvenes en Acción –financiado por la Unión Europea–, abordó la problemática de abuso y tráfico sexual en la zona sur de este municipio, situaciones que, según dieron a conocer las y los jóvenes que participaron de la actividad, se están “normalizando” en esa área de Cochabamba.

Para Norka Paz, mejor conocida por su pseudónimo de artista Knorke Leaf (súper-hoja, en una mezcla de alemán e inglés), romper la tensión mental y corporal es clave para ser un artista. En los tres días que estuvo en Cochabamba enseñando a alrededor de 30 jóvenes sobre arte urbano y pintando un mural con ellos, se notaba como dejaba atrás alguna semblanza de incomodidad o tensión para ella y su entorno. En esta entrevista para La Ramona, la artista urbana habló sobre el trabajo que viene realizando desde hace más de una década.

Pregunta. Ayer te escuché explicando cómo una ciudad demuestra que está viva a través del grafiti y el muralismo “Yo existo en un muro”. Parecería que los humanos tenemos esta tendencia a dejar nuestra marca en toda la historia. Entonces te pregunto, las ciudades de Bolivia, ¿están vivas, como ves el movimiento acá en nuestro país? ¿Cómo es recibido por la gente y nuestras autoridades?

Respuesta. Mucha gente no entiende que el espacio público es de todos. Podemos transformarlo y ser parte de él. Muchas veces nos imponen un espacio público bien colonizado o lleno de propagandas. 

La sociedad también tiene el derecho de formar parte de esta construcción de diseño y que se vean las cosas que a nosotros nos importa. De alguna manera es irreverencia, rebeldía que tienen los jóvenes cuando empiezan a hacer grafiti, o las mismas mujeres cuando salen a la calle a poner sus consignas. Están diciendo: Queremos otra sociedad o queremos una sociedad donde haya libertad, donde no solo los que pueden pagar por propaganda o tienen dinero para pagar para campañas políticas son los que son dueños de la calle. Tenemos el derecho y además la oportunidad de cambiar el espacio público para todos. Por eso es potente.

P. El arte, en general, intenta por lo menos generar una conversación. Siendo un país relativamente conservador, ¿qué temas quieres reflejar con tu arte?

R. A mí, me gusta mucho interpelar. Creo que, sobre todo, temáticas muy transversales, sistémicas. Entre esas están: Los derechos de la naturaleza, el empezar a entender que no somos la única especie en este mundo, Es la madre lucha, porque sin esa lucha todo lo demás se cae. 

La segunda lucha es sobre los derechos de las mujeres. Recién, en la historia de la humanidad se incluye la historia de mujeres. Por ejemplo, qué sé yo, tú tienes héroes desde niño, que todos son varones. Tu héroe deportista, tu héroe científico, etc. Todo en tono masculino. Pero qué pasa cuando eres mujer y piensas, mi cuerpo y mi forma de crecer es diferente. Y necesitas buscar personas con las que te sientas identificada, que sobre todo sean de tu mismo género. Y peor aún si hablamos de diversidades. Tú no ves en las calles todavía mujeres u hombres que se consideren trans u otras que estén interviniendo en las calles. O hablando de minorías, ¿no? Entonces, el existir como una mujer en las calles, o en cualquier rubro, hace que la sociedad sea más justa y reconozca también que existimos. En 10 años que yo voy pintando y hasta el día de hoy sigo recibiendo machismo. Sigo luchando contra muchas violencias que no son evidentes. Esas son las dos luchas más importantes. 

Y obviamente una tercera, que es el acceso a la cultura. Si yo me dedico al arte público es porque quiero que nuestra sociedad boliviana, pienso, le urge tener acceso a la cultura y no es justo que ese acceso siga siendo politizado. No siga siendo solo las personas que van a una galería y tienen el dinero para consumir arte o van a un museo. Eso es lo que más me encanta del arte público, del arte urbano. También en lo conceptual, es muy importante que sea inclusivo y yo no voy a un espacio a imponer algo. Hay que tomar en cuenta a la gente que está en el lugar.

P. Entonces, ¿encuentras más satisfacción cuando haces un mural para un grupo pequeño de personas, o mientras más personas mejor?

R. No me enfoco mucho en eso. No me enfoco en “quiero hacer esto, para esto”. No para el placer de los demás necesariamente, pero sí me doy cuenta del potencial de escuchar a la gente que nunca es escuchada. O simplemente de hacer lo que yo siento, no lo que siento que tengo que hacer. Por ejemplo, un mural muy fuerte para los ambientalistas, fue cuando murió Rosa Valentina en los incendios del 2019. Una historia muy triste de una osa que fue rescatada de la Chiquitania en muy mal estado y al final hubo alguien que la mató en un centro de custodia. Hasta este día, no tiene justicia. Entonces, se asemeja mucho a la realidad de feminicidios y violencia machista que hay en el país. Siempre digo ecocidio es igual a feminicidio.

Los animales igual mueren en total impunidad frente a este sistema violento que no es solo en mujeres y animales, también son los hombres, por supuesto. Y bueno, pintarla [la osa Rosa Valentina] es un símbolo para que la gente entienda como lo que está pasando.

P. Es cierto que en el mundo del arte en general de este país puede haber un cierto aire de elitismo y conservadurismo. Entonces, ¿tienes a alguien que admires en este país como artista o mujer? ¿Tienes algún “crew” de mujeres artistas?

R. No, no tengo. Obviamente admiro el trabajo de Mujeres Creando. Me identifico mucho con su trabajo en el sentido de que... entiendo lo difícil que es abrirse espacio. Cuando intentas interpelar y ser diferente a las reglas o formas que la sociedad está acostumbrada.

 Pero, algo que me diferencia también de Mujeres Creando es que yo no he tenido un crew. De alguna forma, yo siento que se potencia y te sientes protegida cuando tienes un equipo con el que puedes salir. Yo no tenía eso necesariamente, en ese sentido mi historia es diferente. Igual estar en las calles te fortalece y me pone muy feliz. Por ejemplo: Estos talleres que estamos dando ya hace siete años atrás. Empezamos dando talleres con Alianza por la Solidaridad para hablar sobre el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos (interrupción, aborto, etc). En ese entonces yo era joven e inexperta, pero la gente confió en mí. Y me gusta ver a las que asistieron a mis talleres, hoy están empezando a surgir como artistas urbanas u otras disciplinas. 

P. Entonces, ¿qué consejos les darías a esos jóvenes que están siendo intimidados por sus papás a meterse a medicina, aunque quieran hacer danza o algún arte?

R. Es importante que encuentren su templo y lo cuiden, ese espacio que te mantiene. Que sigan sus sueños, sobre todo tienen esa presión de: “Tengo que encontrar lo que tengo que estudiar”. Y les digo que hay gente que recién a sus 50 años se quiere dedicar a una cosa completamente diferente de lo que estudiaron. Lo importante es, si tú sientes que te gusta algo pero no te sientes con la suficiente fuerza/valentía o tu familia no está en la situación para dedicarte 100%, puedes encontrarte un espacio para seguir haciendo lo que te gusta, porque se puede. Uno tiene que buscar lo que te hace feliz. Entonces, si estudias medicina porque tus papás quieren, bueno. Pero date esos espacios, para sentirte vivo, porque al final te quitan esa esencia.