Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 05 de diciembre de 2021
  • Actualizado 19:31

Hilo-Entramado Creativo

“¿Cómo nos hacemos responsables de nuestros roles en un ecosistema cultural? Acercándonos con una lupa a los procesos. Como el ojo de una niña curiosa que se asoma a observar y se sorprende de su cotidiano” 
Daniel Cabrera trabajó como carpintero de muebles rústicos durante la cuarentena rígida ante la imposibilidad de presentarse con su grupo musical. FACEBOOK DANIEL CABRERA
Daniel Cabrera trabajó como carpintero de muebles rústicos durante la cuarentena rígida ante la imposibilidad de presentarse con su grupo musical. FACEBOOK DANIEL CABRERA
Hilo-Entramado Creativo

Los cambios se han materializado. El hacer ha mutado de forma. Es más, ya no hay… ¡Se han roto las formas! la vía es el “hacer” mientras andamos nuestros propios caminos. Co-creamos nuestras realidades mientras prestamos atención a la experiencia de ser y estar en nuestros mundos. Vemos que hay que caminar. Pero esta vez, sabemos que hay que hacerlo de la mano. Nos damos cuenta que es urgente sistematizar la memoria. Ordenar, segmentar y fracturar para entender y reconstruir. Partir, no de cero, si no despegar desde el asumir que los procesos son el momento a momento y las voluntades: arañas tejedoras de sentido y acción. Trabajar en equipo, armar redes, enlazar, compartir y valorar nuestras ideas es la impronta mientras experimentamos y jugamos al andar. Visualizamos un gran tejido, una red arácnida que muestra, en su diseño, lo bello y lo perfecto. Así, rescatamos de esta pandemia el habernos obligado a anclar nuestros cuerpos para empezar a materializar nuestras ideas y manifestar nuestros deseos. Tejer con la imaginación y el hacer es la nuestra manera. La imaginación es la fuente creadora divina y el arte es el puente que conecta lo invisible con lo ordinario. 

¿Cómo nos hacemos responsables de nuestros roles en un ecosistema cultural? Acercándonos con una lupa a los procesos. Como el ojo de una niña curiosa que se asoma a observar y se sorprende de su cotidiano. 

Pidamos permiso para participar en los procesos y traer lo experiencial para entender cómo podemos seguir evolucionando en nuestro ser: canalizadores, mediadores, facilitadores, escultores de realidades. Tratemos de conectarnos con otrxs soñadores, sedientxs de voluntad de creación para que co-creemos las realidades que queremos palpar. Qué lindo es ver cuando muchas ideas se tornan una sola y se convierten en un proyecto cultural, en una iniciativa, en una obra, o lo que esté destinado a ser. Nos vimos concentradxs observando un sistema celular diminuto y así entendimos que la creatividad y el desmoronamiento de las formas es el camino que se traza por el paradigma que todxs construimos momento a momento, día a día en un contexto que nos ha dejado suspendidxs en el tiempo, en un lugar sin tiempo. En un no lugar, en el “entre”. Es también este maravilloso y misterioso “entre” lo que nos ha permitido, a ratos, suspendernos a beber de los cántaros celestiales y saciarnos la sed del olvido. Así recordar que también podemos ser amables criaturas sintientes y creadoras. Se siente que la gran farsa se fractura y estamos viendo, al mismo tiempo que todo se desmorona, que nuestra propia existencia solo se celebra cada vez que ejercemos nuestro título de “pequeñas deidades creadoras”. 

Esperamos que nuestras voluntades y deseos de seguir creando y experimentando sean el antídoto que nos espere, alquimizándolo todo, cuando salgamos de estos espectros de pandemia. Tendremos que recordar registrar los procesos para poder sistematizar, medir y evaluar experiencias que aporten a nuestras teorías. Entenderemos, ahora más que nunca, que se trata de lanzarnos a la práctica para poder generar la teoría. Eso, creo yo, sería ser coherentes. Por último, decidamos, intentemos, propiciemos acercarnos a observar, ojalá, participar, siempre que se pueda y se desee, en los pequeños procesos creativos-culturales-artísticos que brotan en el entretanto. Así podríamos, los del sector cultural y creativo, empezar a conectar visiones comunes para compartir y construir herramientas de sobrevivencia y contención. Y más importante, crear, experimentar y jugar en este gran tejido en inminente expansión. Nos queda mucho por observar. Estamos trabajando con y desde el mundo de las ideas para anclar en el mundo nuestro más profundo amor por este planeta y lo que nos queda de amor a nosotrxs mismxs. A través del arte, la educación y la naturaleza vemos que se empieza. Esta es la estela que dibujamos y trazamos juntxs mientras llevamos a la práctica la profunda intención de construir comunidad, de sentido y de sentires. (Manifiesto)

Gestora cultural y Coordinadora de la Alianza Francesa Cochabamba