Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 05 de julio de 2022
  • Actualizado 15:54

Hablemos de la victoria del PSG sobre el Real Madrid en la Liga de Campeones

Análisis al partido disputado en el Parque de los Príncipes por los octavos de final que enfrentó el equipo parisino y al conjunto madrileño.
Kylian Mbappé, jugador del PSG, anotando el único gol del partido de ida por los octavos de final de la Liga de Campeones. CNN
Kylian Mbappé, jugador del PSG, anotando el único gol del partido de ida por los octavos de final de la Liga de Campeones. CNN
Hablemos de la victoria del PSG sobre el Real Madrid en la Liga de Campeones

¿Jugó el Real Madrid demasiado retrasado y defensivo?

Hay que notar que el esquema propuesto por el técnico Carlo Ancelotti no variaba mucho de lo que ofrece generalmente en el torneo local. Un 4-3-3 flexible en el que descuella su medio campo experimentado, ganador ya de previas Champions League, con Casemiro, Kroos y Modric; adelante colocó a tres ofensivos, Vinicius, Asensio y el recuperado Benzema. En la rueda de prensa posterior al partido, Ancelotti argumentó que lo defensivo habría sido instruir que su arquero sacara balonazos hacia adelante, pero en realidad intentaron siempre salir jugando. “Lo que falló fue que no pudimos salir de la presión que nos hizo el PSG”. Lo cual no dejó de ser sorprendente puesto que no se trataba de la primera vez que un equipo les jugaba de ese modo. Lo que sí delató la parsimonia del planteamiento del Madrid fue la baja intensidad en la presión para recuperar el balón, que se instaló en su campo de juego y se conformó con esperar.

El París Saint Germain por su parte colocó al equipo de gala que tiene al alcance, acostumbrado ya a que Sergio Ramos vea los partidos desde los palcos, y con Neymar en la banca a la espera de su retorno. El técnico Mauricio Pochettino alienó a tres mediocampistas de marca para contrarrestar al medio del Madrid, siendo Paredes, Verratti y Danilo los elegidos. El dibujo táctico del PSG fue interesante, porque colocó a sus dos extremos, Hakimi y Nunes, muy abiertos a los lados para ensanchar el campo, como lo haría el Barcelona en sus mejores tiempos. Para compensar esta abertura utilizó a Danilo como la carta bajo la manga: se acomodaba como recurso de seguridad a las espaldas del lateral derecho Hakimi, y se mantenía sin participar de las jugadas ofensivas más que para recuperar el balón, cuidando ante todo el juego posicional, algo diferente al papel de mediocampista interior que sabe realizar jugando en la liga. 

El resultado fue que PSG trabajó para ahogar la salida del Madrid en los pies de Kroos y Modric, imposibilitando el pase hacia ellos desde la saga, o cortando la opción de pase hacia adelante que ellos pudieran tener.  Por otro lado, Vinicius jugaba como línea de desahogo por la izquierda, pero quedaba aislado, y Benzema volvía de su lesión sin estar al tope de sus condiciones. 

Problemas del Paris Saint Germain

PSG ha ido mostrando a lo largo de la temporada que es capaz de combinar en un mismo partido momentos de gran lucidez y brillo con desaciertos insólitos y desinteligencias. Los brillos se deben principalmente a que cuenta con al menos cinco jugadores que podrían integrar la selección ideal del mundo: Hakimi, Marquinhos, Verratti, Messi, Mbappé, tal vez Neymar cuando se afiance otra vez, y sin contar a sus dos arqueros, ambos de talla mundial. Las bajas en cambio se deben principalmente a la incompletitud de un esquema que haya sido mecanizado por un equipo titular consolidado. 

En este partido en particular se notó la estridencia que provoca tener a Messi y Di María juntos tratando de distribuirse un lugar en el campo de juego. Una de las razones es que el PSG no tiene un lateral izquierdo de alto nivel, y el juego se inclina por ello hacia la derecha. Entonces, al ser zurdos ambos jugadores argentinos, ofrecen algunas alternativas iguales y quedan cerca entre sí. Di María fue el elegido para tomar la punta derecha, sin abrirse demasiado para que el lateral derecho tuviera el carril libre; Messi a su vez orbitó por el medio, pero sin lograr asociarse con peligrosidad hacia adelante. Otra cosa es cuando Messi toma la punta derecha y genera combinaciones con Hakimi, quizá el mejor lateral derecho de la actualidad. En esa figura el equipo no se desbalancea porque al otro lado tiene a Neymar y a Mbappé, que también suele caer por la zona. Por el medio Verratti controla las pulsaciones del equipo, distribuye, atosiga al rival, recupera, limpia las jugadas, todo un espectáculo.

Cuando Neymar entró en el campo de juego, a falta de 20 minutos para la conclusión, se notó cómo el PSG recuperaba una simetría hacia adelante, y se formaba un triángulo de paredes posibles entre el brasileño, Messi y Mbappé. La figura de juego en este caso es muy parecida a la que usaba el Barcelona dirigido por Luis Enrique el 2015, cuando vimos al legendario tridente azulgrana destrozar los récords de goles y asistencias y ganar la Champions League. De hecho, la jugada del gol llega cuando Neymar habilita solo en la punta izquierda a Mbappé con un taconazo, y divide la atención de los defensores del Madrid al atacar el área, como si anunciara que el pase venía hacía él. En esa fracción de tiempo Mbappé explotó en diagonal hacia el arco, ante la mente dispersa de Militao y Vásquez. Esta vez ya no buscó el segundo palo, que se le había ido ancha en una jugada anterior similar, sino que pateó centrado y rasante, por debajo de las piernas de Courtois, para su desespero. 

Frente al equipo merengue, el PSG ejecutó su mejor performance de la temporada frente a equipos grandes. Si bien no se diría lo mismo si Mbappé no anotaba ese disparo en el último respiro del partido, lo cierto es que en el recuento hizo lucir mal al Madrid, lo hizo jugar como equipo chico, replegado y sin expectativas de generar en ofensiva, obligándolo a quedarse en blanco en su estadística de disparos dentro de los tres palos. 

Liverpool vs Inter de Milán

En el partido disputado un día después, los rojos de Inglaterra se impusieron como visitantes por 0 a 2 a los de Milán. Ambos equipos jugaron a tener la bola y cuidarla, para hilar pacientemente ataques que nos les dejaran expuestos atrás. Inter de Milán en este sentido jugó un estilo que seguramente viene practicando mucho menos tiempo que el Liverpool, que se ha especializado en ello desde que llegara el técnico alemán Jurgen Klopp hace años. La diferencia entre el Liverpool y el Real Madrid de un día antes, radicó en el acierto o desacierto de los ajustes. En el segundo tiempo, viéndose superados como visitantes ambos, los técnicos realizaron cambios con diferente mentalidad. Klopp más aguerrido, ingresó al centrodelantero Firmino al empezar la segunda etapa; y a los 65 minutos realizó tres sustituciones más, entre ellas la de Henderson por Fabinho en el medio. Sentía que no estaban recuperando ni manejando la bola como había pedido así que tomó medidas claras y decididas. 

En cambio, Ancelotti, quizá más viejo y menos arriesgado en actitud mental, optó por reemplazar al vapuleado Carvajal, que las estaba viendo negras con Mbappé en su costado, y colocó a Lucas Vásquez, que no era especialista de esa posición; luego cambió a las puntas adelante, como si el problema hubiera sido que ellos no resolvían, cuando lo que pasaba es que no llegaban balones limpios casi en ningún momento. Ahora, si el técnico italiano realizaba cambios en la zona media, seguramente hubiera refrescado la salida del Madrid. Quizá no tomó en cuenta que sus tres mediocampistas estelares, si bien son de mucha calidad técnica, tienen todos más de 30 años, por lo que no corren con el mismo vigor ni le dan la explosión de otros tiempos al equipo. 

En el caso de Liverpool, los goles y aciertos llegaron del pie de los jugadores recién ingresados. En el caso del Real Madrid, el hachazo de castigo final llegó por el lado donde ingresó Vásquez, quien, sin ser experto como lateral, fue puesto a marcar al encendido Mbappé, intratable toda la noche, decisivo e incansable, dueño de una vitalidad y explosión dos niveles más arriba que la del resto de los jugadores en el gramado. 

Caso Messi 

Los diarios en Francia y España ensayan con regularidad la hipótesis de que Messi no está bien, que no se encuentra motivado en el PSG y que vive su peor momento en años, porque anota pocos goles y ha bajado en general su participación en el juego. Los que dicen esto sin embargo no observan el juego y se subordinan a los números. Pocos se dan cuenta de que Messi ya se encuentra en otra etapa de su carrera profesional. No llegó a París para intentar hacer hat tricks todos los fines de semana, ni busca descollar frente a sus compañeros. Messi habló siempre de ir a ayudar al equipo. Respeta lo que ya tenía armado el equipo y las jerarquías internas. No hace que jueguen para él porque prefiere lograr una complicidad con Mbappé. Corre mucho menos que en sus mejores temporadas (2009 al 2014), pero puede seguir jugando en nivel de élite a fuerza de su gran arsenal técnico, la disposición madura con la que se muestra y la capacidad para ubicarse en los lugares donde puede accionarse. El pasado martes le atajaron un penal porque no lo esquinó lo suficiente y porque el arquero del Madrid lo había estudiado. Se lo vio dudoso al encararse frente al balón, entonces intuimos que algo no estaba fino. Mérito del arquero Courtois que lo condicionó con los movimientos de su cuerpo a que tirara a su mano izquierda. Con amor propio Messi se mostró forzado a generar algo más, salió de su actitud falta de deseos de protagonismo y forzó un par de jugadas para buscar un remate al arco él mismo. Con la genialidad de Mbappé en el último minuto quedó absuelto y en paz. 

Pronóstico para la vuelta

En el Santiago Bernabéu lo gana el PSG si plantea un partido al contragolpe que no implique encerrarse con la última línea demasiado cerca de su propio arco. La voz que recorre los pasillos es que con Neymar ya en ritmo de competición para el próximo 9 de marzo, y con un Madrid obligado a salir a anotar goles, aparecerán los espacios para explotar la velocidad, el juego de toque y la habilidad de los tres de adelante: Messi, Mbappé y Neymar. Otro punto a tomar en cuenta será la ausencia de Casemiro, cerrojo en el medio, que no podrá jugar por doble amonestación. Benzema estará igualmente otra vez a ritmo competitivo, por lo que se espera un nuevo choque de poder a poder, esta vez, esperamos, con ambos equipos dispuestos no sólo a salir a competir, sino también a brindar espectáculo, cosa que, en la fecha de ida, el Real Madrid mezquinó a los aficionados en todo el mundo.