Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 01 de octubre de 2022
  • Actualizado 11:18

Grito Rock Mundo: Ocho años del festival de la diversidad

Una revisión a la historia, orígenes y alcance de este evento musical, cuya convocatoria para su octava versión está abierta hasta el 19 de julio 
La banda Animal de Ciudad durante la realización del Grito Mundo en 2019. CORTESÍA
La banda Animal de Ciudad durante la realización del Grito Mundo en 2019. CORTESÍA
Grito Rock Mundo: Ocho años del festival de la diversidad

Un festival de música era visto como un evento social en el que participaban un conjunto de grupos musicales, tocaban algunas canciones, interactuaban un poco con el público y se retiraban, pero este panorama cambia en 2003 cuando surge “El Grito Rock Mundo”. Esta iniciativa fue concebida por el colectivo brasileño “Espacio Cubo” como una alternativa al Carnaval, buscando crear un espacio para la música independiente. 

Posteriormente, gracias a la creación de la red de colectivos culturales “Fora do Eixo” en 2005, el Grito desarrolla una lógica de trabajo colaborativo para el año 2007. Esta se convertiría en la característica principal del evento hasta la actualidad, ya que se realiza en alrededor de 400 ciudades de 40 países. 

La primera relación con el Grito Rock en Bolivia se da en 2011 cuando se lo une con el Festival “Fundando Santa Cruz”. Ronaldo VPR, miembro de la banda “Animal de Ciudad” y organizador de esa versión, comenta que después del evento se dieron distintos intercambios entre Brasil y Bolivia. “Visitamos Brasil primero con “Animal de Ciudad”, luego con “El Parche” y “Doble A” y finalmente con “La Chiva”. Pero no es hasta 2015 que “El Grito Rock”, actualmente llamado “Grito Rock Mundo” por su alcance internacional, llegaría a Bolivia de manera oficial, desarrollándose en cinco ciudades: Cochabamba, Potosí, Sucre, Tarija y La Paz. 

Susana Obando, Comunicadora Social y una de las precursoras del Grito Rock en Bolivia, menciona que logró extenderse en el país gracias al “Proyecto mARTadero” y “TelArtes” que desarrollaron una articulación con “Fora do Eixo”. En ese momento, el sector cultural se encontraba más establecido gracias a la red de “TelArtes” y por eso había el interés en un festival de esta índole ya que, como indica Obando, “promueve el sentido de colaboración, promueve el sentido de circulación cultural y en este caso circulación musical”. Estas alianzas a su vez permitieron potenciar la producción cultural a nivel local y nacional, pero no solo como una forma de promoción para los artistas, sino también para los gestores y productores culturales. 

El “Grito Rock” se caracteriza por ir más allá de solo los conciertos “era un formato nuevo, un formato bien diverso”, recalca Obando. Y es que, dentro del mismo evento, se desarrollan espacios de formación, de fotografía, ferias y un lugar para artistas urbanos denominado “El Grito Urbano”, que agrupa skate, parkour, beat box y break dance, entre otros. Esto permitió que, desde su primera versión, el festival tenga una identidad propia a nivel nacional, logrando llegar a adolescentes, jóvenes e incluso adultos. 

Otra característica que logra posicionar al “Grito” de otros festivales colaborativos es la interacción entre los artistas y el público. Jack García, vocalista de la banda colombiana “Jack N` Grass”, recuerda que este fue uno de los aspectos más resaltantes cuando la banda vino a la versión de 2019 en Cochabamba, ya que se les dio la oportunidad de hablar en los foros y en los medios. “No solamente nos conocíamos en el escenario, sino que también teníamos esa manera de presentarnos al público previo a que nosotros tocáramos”.

Bajo esta lógica de interacción con los públicos, Obando menciona que se busca que el espectador conozca a las bandas antes de que toquen, su repertorio, género y estilo musical. Esta estrategia ha permitido que, como menciona el vocalista de “La Poncho” Alejandro Mercado, el público sea “extremadamente participativo, animado y abierto a los géneros musicales”. Y se habla de distintos géneros ya que, si bien el festival inició enfocado netamente al rock, conforme pasaron los años se decidió hacerlo más inclusivo al introducir otros géneros como el reggae, el indie, el rock alternativo, el pop rock, el blues, el jazz, el hip hop o la cumbia rock, siendo un escenario que alberga distintas expresiones musicales y artísticas. 

Hasta el año 2019, el “Grito Rock Mundo” se siguió desarrollando de manera continua y con gran impacto en el público nacional, pero en 2020 tuvo que parar debido a la emergencia sanitaria por la Covid-19. Sin embargo, Obando afirma que esta fue una oportunidad para crear nuevos espacios desde y en coordinación con el “Grito” que permitieron explorar otros tipos de formatos de circulación musical virtual. Entonces, si bien no se pudo realizar el evento de forma presencial, se desarrollaron festivales virtuales por medio del mismo. 

Durante estos ocho años de existencia de esta iniciativa en el país, se han desarrollado varios cambios para mejorar la experiencia del evento, desde la calidad de escenarios, artistas y plataformas, hasta las formas de financiamiento. Puesto que, actualmente se cuenta con organizaciones aliadas y otros festivales que lo apoyan bajo una lógica colaborativa de intercambio de conocimientos y experiencias. 

Es en este panorama que se desarrolla la octava versión del “Grito Rock Mundo”. Un festival que no solo se destaca por la calidad de sus invitados y de su público, sino también por ser una plataforma de celebración de la diversidad cultural en todas sus manifestaciones. 

La convocatoria para las bandas que deseen ser parte de este festival, está abierta. La fecha límite de postulación es el 19 de julio. Es posible encontrar la convocatoria con todos los detalles en las redes sociales del festival: @gritorockbolivia en Instagram y Grito Rock Mundo - Bolivia en facebook.