Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 15 de septiembre de 2019
  • Actualizado 02:10

Grito Mundo 2019: así se vivió el festival

El Festival Grito Mundo Bolivia nos entregó gran número de actividades variadas para disfrutar durante el anterior fin de semana.
Grito Mundo 2019: así se vivió el festival

El festival que cambió su nombre de “Grito Rock” a “Grito Mundo Bolivia” reafirmó su compromiso con el movimiento musical boliviano. La principal motivación de este festival es crear una plataforma de fomento cultural y de colaboración entre artistas. Y sí, este movimiento no es solo un evento de rock con varios artistas en escenario, sino todo un movimiento de diferentes expresiones artísticas.
Todo comenzó con un conversatorio, la noche del jueves 9 de mayo, donde varias personas nos reunimos a escuchar a Paul Aguilar y José Antonio Vera, baterista y  vocal, respectivamente, de Berry, la banda invitada desde Perú. Además, oímos al periodista especializado en rock Ariel Antezana, Jack García, vocalista de la banda Jack N’Grass (Colombia), Alejandra Lanza, vocalista de la banda local Timpana, Maryfrance del Granado vocalista de la banda Átomo y Tania Anaya, directora de proyecto Track fantasma. Asimismo, tuvimos como moderadora a la productora María Fernanda Antuña.
El diálogo generado a partir de las múltiples opiniones tuvo como resultado, obviamente, diferentes conclusiones sobre la cultura y la producción musical. Primero, los participantes coincidieron que la lírica cumple un papel fundamental en las propuestas musicales y que estas deberían llevar un contenido que aporte la construcción de una cultura de equidad y que se evite el lenguaje sexista o violento en las composiciones. Otro punto fue la importancia de contar con producción de calidad y que el resultado de ese esfuerzo que llegue a la gente promuevla crítica de manera atractiva y creativa.

El día sábado, a las 14:00, comenzó el evento “Grito Urbano”, con un grupo de muchachos que se instalaron en la plaza y practicaban parkour, dando brincos increíbles por el aire y cayendo con mucha precisión. Verlos saltar fue impresionante, además se podía percibir la buena vibra y la relación amena que los envolvía. Cuando alguno de ellos no caía de manera correcta o frenaba antes de saltar, se escuchaban frases de apoyo: “a ver, intenta otra vez”, entre risas y aplausos. Cuando los saltos salían bien los gritos y silbidos no se hacían esperar.
Después, en la nave central del mARTadero se veía un grupo más numeroso de jóvenes que tenían una batalla de breakdance. Los bailarines dejaban fluir sus cuerpos con una destreza única y realizaban movimientos muy complejos, pero siempre con una sonrisa en sus rostros; una sonrisa que mostraba el disfrute que envuelve la destreza física.
Alrededor de las 16:00 pm se empezaron a instalar los artesanos de la Chenko Feria en la parte izquierda de proyecto mARTadero, bajo unos toldos que se habían puesto día anterior. Entre los puestos estaba la editorial Electro Dependiente, que edita libros de autores latinoamericanos y los publica de manera artesanal. Los libros que venden llevan una tapa de cartón y cada uno tiene una ilustración bastante peculiar que resume un poco su contenido. El encargado de venderlos es una persona muy amena y se encargaba de satisfacer las dudas de todas las personas que se acercaban al stand.
Otro puesto en la feria fue el de Alcon Libre, quienes confeccionan ropa y accesorios y prepararon sus artículos para la venta. Los aretes y chokers fueron los que más llamaron mi atención, ya que tenían diseños muy interesantes. Al lado, se instaló como a las 18:00 el stand de Sister Pain, quienes tenían a la venta artículos hechos a mano con patrones artísticos y únicos. En esta ocasión llevaron a la feria correas de guitarra y de cámaras fotográficas. La encargada del stand me explicó que cada diseño es original y único para los estuches de guitarra.
Mientras la gente visitaba la Chenko Feria, en el escenario principal las pantallas estaban prendiéndose. Al escuchar la voz de Susana Obando en el micrófono diciendo “Bienvenidos al Grito Mundo” las personas se trasladaron hasta el escenario y comenzó el concierto.
Los primeros en presentarse fueron los paceños de la banda Lola Caravan, quienes empezaron con un cover de la canción “Tren al Sur· de la banda chilena Los prisioneros. La gente coreó esta canción y después presentaron algunas de sus composiciones, entre ellas interpretaron su canción “Marraqueta” y sacaron una bolsa con estos panes que lanzaron a la gente. Los espectadores saltaban y estiraban sus brazos para que una de esas deliciosas piezas les llegaran.
Los paceños salieron muy contentos del escenario y luego de una pausa dieron espacio a la banda local Notion, quienes pusieron sabor al atardecer con su tema “Tierra”, que tuvo como invitado a Ronaldo Vaca, vocalista de la banda Animal de Ciudad, también contaron con la presencia de la charanguista Karen Arce.
Mary Jane’s Affair, se dieron cita desde La Paz, anunciando su próxima gira en Colombia, regalándonos varias canciones que las personas empezaron a bailar y al son de la tercera canción se armó un pequeño mosh entre la gente. La banda peruana Berry subió al escenario y cautivó a las personas que cantaron con ellos y saltaron con sus canciones.
Abriendo paso a una de las bandas más esperadas de la noche, Animal de Ciudad, que con el carisma y entusiasmo de su vocalista dejó satisfechos y emocionados a los aistentes. Ya cuando la noche cayó entró en escena la banda qhochala Poncho Blues Band, quienes con su ritmo dieron brillo a la velada e hicieron a los asistentes bailar y moverse con movimientos versátiles propios de los cochabambinos.
Grito Mundo apuesta por ser una plataforma inclusiva y el festival reafirmó eso con géneros variados de música, es por es que la noche le dio espacio al hard rock con la banda colombiana Jack N’ Grass, que con sus tema “Enfermo” despertó a la gente y los movilizó al centro del patio para comenzar el mosh.
“Me pasé de la raya” fue uno de los temas interpretados por una de las bandas cruceñas más influyentes y conocida,  Los Salmones, quienes desde las tierras del oriente nos hicieron bailar con su ritmo variado y contagioso.
Cerrando la noche, ya cuando los asistentes estaban un poco cansados, pero eufóricos aún por el conciertazo del que fueron testigos, se presentó para cerrar con broche de oro la banda Capitán Yote, que llegó desde la capital boiviana para traernos su música con el mensaje preventivo acerca de la trata y tráfico de personas.
De esta manera, con muchos aplausos y gritos concluyó el festival Grito Mundo. Las personas asistentes estuvieron muy contentas con toda la organización y añadieron que esta clase de plataformas son las que permiten que la cultura cochala crezca y se expanda por Bolivia.
Uno de los principios básicos del festival fue crear una conciencia sobre el fomento musical y también la colaboración entre artistas, productores y público en general, para que los mismos fortalezcan un ambiente de colaboración. Algo que si se vio a lo largo del evento, dentro de los conversatorios, talleres y ferias.  Nos quedamos en espera de los demás eventos alrededor del país y Cocha se queda impaciente por la siguiente versión Grito Mundo 2020.
Estudiante de comunicación social de la UCB - [email protected]