Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 31 de julio de 2021
  • Actualizado 09:20

Glenda Zapata: Mortalidad y adversidad en sus obras de arte

La artista encuentra el equilibrio entre “la búsqueda existencial y filosófica y el rigor de una metodología cuasi científica” en sus piezas.
La artista Glenda Zapata     Universo Ulupika
La artista Glenda Zapata Universo Ulupika
Glenda Zapata: Mortalidad y adversidad en sus obras de arte

Glenda Zapata es una artista boliviana que vive en Madrid. Estudió en la Academia Nacional de Bellas Artes. Además, cursó talleres de performance, fotografía, cine y catalogación de bienes culturales, entre otros. Se encuentra cursando Antropología Forense en el Instituto profesional de Ciencias Forenses en España y POPS, Programa Orientado a Prácticas Subalternas en Matadero, Madrid. Trabaja en diversos soportes como ser: Arte objeto, vídeo, instalación y pintura.

Ha expuesto de manera individual y colectiva tanto en Bolivia como en el extranjero. Algunas de sus participaciones más importantes son: El primer encuentro mundial de jóvenes artistas (donde representó a Bolivia), WEYA en Nottingham-Inglaterra, su primera exposición individual “Anamnesis” en la casa Rosada, Santiago de Chile, “Semblanza” en OKK, Berlín, Alemania, así como otras varias exposiciones en Ecuador, Colombia, Italia, España y Argentina. 

Zapata decidió trasladarse a Europa después de conocer a Teresa Margolles, una artista que admira mucho, en 2017. “Le muestro mi trabajo y me invita a Madrid para exponer en un espacio autogestionado que tiene ella”, comenta. Después de eso fue a Berlín también a exponer y regresó a Bolivia. Fue entonces que se planteó migrar. “Esto lo he hecho porque ya era hora de conocer nuevas culturas, nuevos países, nuevos pensamientos. Entonces decido mudarme a Madrid porque España ha sido muy amable conmigo”, narra Zapata.

La mortalidad es la línea principal que sigue Zapata en su trabajo, pero también aborda otros tópicos vinculados: “Mi búsqueda artística considera los contextos culturales, rituales y emocionales de la experiencia de la muerte y de las personas que se encuentran en situaciones adversas, ahondo en sus causas y consecuencias para visualizar desde la materialidad más elemental el carácter transitorio de la existencia”. Glenda relata una anécdota sobre su primer encuentro con este tema. “La primera vez que esto me causó algo fue cuando un profesor de sociología nos mandó a la morgue a los 14 años para investigar la taza de mortalidad en Bolivia (…) Fue un encuentro con la muerte muy violento. A partir de ahí me hace un ‘clic’ en la cabeza para la eternidad”, cuenta la artista.  

Al ser ella misma una boliviana viviendo en el extranjero, la migración es un tema que se toca a menudo en sus obras. Es el caso de “Pánico”, la exposición individual más reciente de Zapata. “Esa exposición se ha gestado aquí. Yo estaba trabajando con mujeres migrantes bolivianas y que ellas cuenten su historia de migración a una cronista española. Cuando en el periódico no había fotografía aun, la imagen era del cronista y como él se imaginaba. Entonces estábamos haciendo exactamente lo mismo: Esta persona española cómo se imagina Bolivia a través de las historias”. Pero este concepto dio un giro, porque todas las mujeres entrevistadas salieron de Bolivia para huir de violencia machista. “Son historias muy violentas. Imagínate, ni si quiera te puedes cambiar de casa o cambiar de ciudad. Tienes que cambiar de continente escapando de una violencia tan dura”, afirma Zapata. El proceso de crear estas obras también reflejó la intimidad del trabajo. “Aquí nos hemos hermanado, nos hemos encontrado y han ido saliendo estas realidades tan difíciles que nos da vergüenza contar, cuando a los que debería darles vergüenza es a los perpetradores de todo esto”, comenta la artista.

Otra de sus exposiciones habla de la problemática de la repatriación del cuerpo cuando un boliviano fallece en el extranjero. Zapata comenta que la primera vez que fue a España (2007), ella tenía un proyecto. “Yo estaba pidiendo una ley de repatriación gratuita en inmediata”, afirma. Esto debido a que, en tal caso, los costos para la familia del fallecido “están entre 7.000 y 8.000 euros”, asevera la artista. El último paso que Glenda debía seguir es ir a la cancillería. En esta institución le dicen que esta ley ya existía desde el 2005, es la 3108. Entonces, Zapata se puso a investigar por qué los bolivianos no recurrían a esta ley. Así, se topó con varios testimonios. “Me contaron historias terribles, como que tenían que mandar el cuerpo por pedazos. Muy duro”, cuenta Glenda. Así nace “El silencio del porcino”. La exposición cuenta con la ley 3108 impresa y puesta en la pared. La ley se ve reflejada en la sangre de cerdo que está en el piso mientras es posible escuchar los audios de las entrevistas a bolivianos que han tenido que pasar por el proceso de repatriar a un familiar fallecido.

En 2017 expone nuevamente. La exhibición se titula “Conmemoración a todas las Impunitas”. Esta vez, la obra era exhibida en un bar “al estilo periferia boliviana. Con Huayños, serpentinas, todo”. La artista cuenta que “La gente bebía y bebía. Entonces nadie sabía dónde estaba la pieza. Pero la pieza estaba en la música”. Sucede que, Glenda compuso canciones con base en feminicidios y violaciones que sacó de los periódicos de Bolivia. “Entonces la gente escuchaba los huayños, pero están con las noticias estas que son atroces (…). Esa era la pieza, todo el mundo bailando muy lindo y ahí está la perversidad de la obra. Esa es la violencia normalizada que vivimos en nuestro país”.

Glenda Zapata ha sido premiada recientemente por “Caja de Resistencias”. Este es un proyecto “iniciado por la Fundación Daniel y Nina Carasso a principios de 2021 en el marco del Plan de Recuperación de la Fundación, en colaboración con la asociación ‘hablarenarte’”. El premio es un apoyo al arte. Zapata se siente muy contenta y honrada con esta premiación porque “En primera instancia, eran artistas los que te nominaban y después el comité, que daba el último veredicto, eran personas muy importantes. Eran el director del Instituto Cervantes, la directora del Centro Botín, la directora del CA2M y la directora Academia de España en Roma”, finaliza Zapata.

Estudiante de Comunicación Social de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” Regional Cochabamba