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  • Diario Digital | martes, 18 de junio de 2024
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La Gaceta de Bolivia y la influencia de Carlos Medinaceli (II)

A pesar de los esfuerzos, el último número (38) de la revista salió el 18 de mayo de 1935, a menos de un mes para el fin de la Guerra del Chaco, y cerró sus talleres editoriales
La Gaceta de Bolivia y la influencia de Carlos Medinaceli (II)

Durante sus primeros números, La Gaceta de Bolivia demostró su patriotismo a través de la visualización, promoción e ilustración del sujeto nacional, dirigiendo la mirada hacia el indio, elemento vitalizador que daba empuje hacia una restructuración social boliviana. Algunas reseñas críticas, elogiando el discurso indigenista, de obras de artistas como Raúl Prada, Víctor Delhez o Gil Coímbra, este último un extraordinario dibujante, retratan el sufrimiento, sacrificio y voluntad del soldado boliviano (sujeto indio) en el frente. Claramente, la revista ampliaba horizontes de intercambio intelectual al escribir sobre grupos sociales periféricos y ninguneados por la sociedad dominante del país.

En la columna dedicada a héroes bolivianos, como el Cap. Alfredo Pascoe, aviador orureño fallecido después del ataque al fortín Gondra o el caso del eminente Cnel. Manuel Marzana, héroe de Boquerón, prisionero en tierras paraguayas, sus semblanzas biográficas eran colocadas en las primeras páginas de la revista para promover una exaltación patriótica para seguir luchando y no darse por vencido. Entre otros de los sectores que serían comentados fue el femenino, siendo el que más demanda de lectores producía. La columna Sin Fronteras dirigida por Etelvina Villanueva promovía dar voz a la mujer boliviana ante la crueldad de los sucesos del momento, incentivando una fuerza colectiva unida e impidiendo la desintegración total en cada familia, donde ella tenía la misión de incentivar a otras mujeres a promover un pensamiento crítico sobre nuestra identidad. Como se puede evidenciar, la diversidad de temas expuestos da un valor genuino a la revista, pero su mayor contribuyente fue Medinaceli, quien edita, corrige y escribe en la revista.

Ante la sinceridad imparcial de los hechos, su optimismo se va haciendo menos visible al punto que la opinión pública y los altos mandos policiales tildan al escritor de derrotista, siendo encarcelado, por su postura y posición frente a la guerra, el 03 de enero de 1935. La detención de Medinaceli causó revuelo nacional. Varios intelectuales, entre la antigua y nueva generación, mandaron una carta solicitando su inmediata liberación. Entre los firmantes se encontraban Alcides Arguedas, Juan Francisco Bedregal, Gregorio Reynolds, Fabian Vaca Chávez entre otros. Gracias a la labor de sus compañeros de letras y el apoyo de los periódicos La República y El Universal lograron conseguir su libertad. Medinaceli, al verse coartada su opinión sobre la campaña, se dedicaría a hacer reseñas sobre los últimos libros publicados en el país, tomando especial interés en la nueva obra de Alcides Arguedas “La Danza de las Sombras”, y que detallaría sus pros y contra en varios números de la revista. Más aún, cuando ganó el premio Roma a mejor obra literaria del país, superando a la favorita Jirones Kollavinos de Gloria Serrano o Itinerario Espiritual de Bolivia de José Eduardo Guerra, creando un ambiente más hostil que antes en Arguedas.

La Gaceta de Bolivia, cumpliendo labores de difusión actual del ejército boliviano y, al mismo tiempo, ser una revista cultural y literaria atractiva para el público, decide convertirse en sociedad anónima y empresa editora. Ahora con una nueva dirección, dirigida por Luis Nardin Rivas y los periodistas Emiliana Cortes, Etelvina Villanueva, Elizardo Pérez y Arturo Pizarroso, emprendieron una amplia difusión periodística desde marzo de 1935. 

Si bien la revista obtuvo suscriptores en varios departamentos, su labor patriótica duraría poco, debido a la falta de presupuesto y la ausencia de coordinación de su directiva por motivos ideológicos. A pesar de los esfuerzos, saldría el último número (38) el 18 de mayo de 1935. Faltando menos de un mes para finalizar la guerra (12 de junio), La Gaceta de Bolivia cerraría sus talleres editoriales. 

El éxito primordial de la revista fue la información gráfica, las columnas y las cuestiones sociales sobre el futuro del país. Medinaceli, en cambio, logró, mediante sus críticas editoriales, formar un pensamiento boliviano rumbo a su integración con la mirada puesta a destacar la labor del indio y la reestructuración intelectual de la posguerra.

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