Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 17 de octubre de 2021
  • Actualizado 02:55

Franklin Anaya: “La educación es lo que los ciudadanos y las comunidades podemos hacer”

Entrevista al director del Instituto de Educación Integral y Formación Artística Eduardo Laredo, sobre la declaratoria de patrimonio cultural por el Parlamento Andino obtenida para esta institución educativa de Cochabamba.
De izquierda a derecha- Franklin Anaya, Adolfo Mendoza y Juan Pablo Barrientos.
De izquierda a derecha- Franklin Anaya, Adolfo Mendoza y Juan Pablo Barrientos.
Franklin Anaya: “La educación es lo que los ciudadanos y las comunidades podemos hacer”

Cochabamba y Bolivia se enaltecen con orgullo a la hora de presentar al Instituto Eduardo Laredo como el nuevo patrimonio cultural declarado por el Parlamento Andino (conformado por Bolivia, Ecuador, Colombia, Chile y Perú). La declaratoria se suma a las ya logradas a nivel departamental y nacional. Más allá de la exaltación patriótica o el sentido de identidad, se trata de un triunfo de lo colectivo, de lo que los ciudadanos y comunidades puede lograr. Porque el sello distintivo del Instituto es la de “formar personas con una proyección humanística”, seña que se remonta desde sus comienzos, cuando en 1961 un grupo de profesores iba tocando puertas para buscar talentos qochalas, y lo hacían, en sus primeros años por lo menos, de forma gratuita. 

En esta entrevista, el director y nieto del fundador, Franklin Anaya, reconoce que en el objetivo del Laredo no es “formar artistas”, sino personas esencialmente buenas, que sepan conjugar la emoción y la razón, tratándose más del segundo como una respuesta a lo primero y no viceversa. Justamente el modelo educativo integral fue lo que reconoce el Parlamento Andino, quien entregó los reconocimientos a los directores en una ceremonia realizada en Bogotá, Colombia, la semana pasada. 

Según indican los miembros del Laredo, se trataría de la primera vez que se reconoce a un sistema educativo, en la historia del Parlamento.   “No es un modelo educativo que emane desde el Estado, que es lo común, sino que es uno que emergió en Cochabamba a raíz de un movimiento ciudadano hace 60 años”, como apunta Anaya.

El Laredo es patrimonio departamental, nacional y ahora de la región andina. ¿Cuáles son las sensaciones?

El Instituto Eduardo Laredo ha sido reconocido a nivel de la región andina, que es Chile, Bolivia, Perú y Colombia, como un referente del patrimonio cultural y educativo de la región. Es muy importante porque le dan la categoría a un sistema educativo por primera vez, nunca se reconoció a nivel supraestatal a un proyecto educativo, si se han reconocido cosas tangibles, pero un sistema de educación no había sido distinguido nunca en la historia. Generalmente, en la educación, es el Estado el que diseña la política para su ciudadanía, siempre viene de arriba a abajo. El Laredo es una experiencia de educación que emerge de un movimiento ciudadano, en 1961. Ahora, 60 años después, con la participación del Estado, es denominado de ese modo, como un patrimonio de la región andina, lo que significa que se debe cuidar, proteger, desarrollar y además tenerse como ejemplo en los países andinos. Es un honor muy grande para Bolivia, debemos saber qué hacemos buenas cosas, que generamos excelentes noticias para nuestra región. La resolución del Parlamento Andino, permite que se comunique con los ministerios de Educación y Cancillería en los cinco estados miembros, y además se hace una presentación formal frente a la Unesco. Lo cual nos pone en una situación mundial para adquirir cooperación colateral y con la idea de ser patrimonio cultural de la humanidad, ¿por qué no?.  Esto le da otra connotación a la educación, la educación es lo que los ciudadanos podemos hacer, las comunidades podemos hacer con esto; más allá de lo que el Estado tenga como participación y guíe nuestros contenidos.

¿Esta característica de hacer educación en la ciudad permanece en la institución? ¿De qué manera?

La Avelino Siñani, que no siempre se cumple, establece que a través de la educación las comunidades pueden hacer perdurar su cosmovisión. La educación está para eso. El Laredo tiene un modelo academizado, convenios con instituciones austriacas, que hacen que tengamos que mantener objetivos y niveles y nuestros profesores trabajan de una forma seria; que sea desde la ciudadanía no quiere decir que es una manera desorganizada. Sí la hacemos, pero también tenemos la parte de que el Estado que exige algunos temas de contenido y temas administrativos. Creo que el Laredo en la conjunción de las ciencias humanas, sociales y exactas con las artes de la música, danza y teatro, un sistema integral, auténtico, que ha emergido de un movimiento ciudadano, en Cochabamba para Bolivia y ahora la región.  

¿En qué consiste el sistema integral del Laredo?

La integralidad está en que los niños son los que portan el sentido de la educación integral, llegan en la mañana pasan clases, en la tarde también, y al final han estado durante 10 años en este ritmo, en esa costumbre y eso hace que en su desarrollo cognitivo sea mucho más amplio y pleno en el sentido que desarrollan inteligencia formal, a través de las ciencias y las artes. Eso le da un sentido de integralidad a la educación. No es una educación basada en la exaltación de la educación, donde sales alabando la razón y negando la emoción. Sino que se ponen en jugo ambas en una plataforma que combina las materias. Creemos que el ser humano no es solo un cúmulo de razones, sino humanista. Tiene que estar en juego toda la potencialidad humana en el proceso creativo.

Se asocia mucho al Laredo la cantidad de estudiantes que se exportan, siendo, tal vez, los más recientes los casos de Andreas Siles o Estefani Tezanos. ¿Cuántos estudiantes se exportan por año y cómo surgieron estas redes?

Es una pregunta compleja. No nos ponemos como objetivo formar artistas, sino seres humanos pleno e integrales. Nuestros bachilleres tienen un amplío horizonte de ser músicos, actores, directores de teatro o danza; pero también pueden ser ingenieros, arquitectos, psicólogos, médicos. El caso de Siles es muy especial, una luz de Bolivia en el mundo. No quiero enumerar mucho, porque se me olvidarán varios. Pero hemos aportado con músicos que han tenido que mantener su nivel en el exterior. También tenemos expositores a nivel mundial, como es el caso de Agustín Fernández. Nuestra idea es formar ser humanos íntegros y humanísticamente proyectados.

¿Cuáles son los nuevos objetivos de la institución? ¿Se ha pensado en expandirla?

Uno de los más próximos es la estructuración, de la que ya se ha presentado todos los documentos al ministerio de Educación, del Instituto Superior Laredo, para los técnicos superiores, generando un formato posbachillerato. 

Por otro lado, está la difusión con otras instituciones regionales, se está haciendo un escaneo de las formaciones educativas que tengan nuestras mismas connotaciones. Ayer estuve en La Paz con el viceministro de Interculturalidad, de Escuela Pública porque también quieren generar formaciones de postgrado en esta Institución. Queda difundir este modelo, hay que protegerlo y potenciarlo en todas sus capacidades. Sería lindo contar con un Laredo en la zona sud, en Santa Cruz, La Paz, que de una visión integral, no necesariamente artística, pero tal vez deportiva u otras connotaciones, pero que ocupe el día completo de los estudiantes y no estén expuestos a situaciones que lo distraigan de su creciente personal y profesional.