Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 05 de octubre de 2022
  • Actualizado 15:20

Mi encuentro con Dante (I)

La labor literaria del que fuera periodista y el hombre más buscado por el caso FOCSSAP a finales de los 90’s fue totalmente opacada. Es así, que, en la actualidad, se desconoce el encuentro que tuvo Dante Escóbar con el afamado escritor argentino Jorge Luis Borges el año 1985
Mi encuentro con Dante. CORTESÍA
Mi encuentro con Dante. CORTESÍA
Mi encuentro con Dante (I)

Hace algunos días atrás me encontraba realizando unos trámites en predios de la Universidad Mayor de San Andrés. En esa espera, escuché a uno de los administrativos llamar el nombre de Dante. Tras una segunda llamada, me percaté que se trataba de Dante Benito Escóbar Plata, que en ese momento se encontraba de espaldas, reflejaba un lento caminar por los años venidos encima y de aspecto descuidado. Fue entonces que decidí abordarlo, y por ello, pude enterarme que estaba a la espera de un informe de kardex. Pues resulta que había vencido algunas materias en la penitenciaría. Al caminar por los pasillos de la universidad, se me ocurrió preguntar sobre el periódico Primera Plana y su labor literaria de los años ochenta y principios del noventa. Quedó intrigado al escuchar esa faceta de su vida. Es así, que entablamos una fugaz conversación sobre ello; quedando varios temas en el tintero. Acordamos en reunirnos en otra ocasión, pero, hasta el día de hoy no volví a tener noticias de Dante Escóbar. 

Dante Escóbar y el caso Focssap 

¿Pero quién es el personaje? Dante, es un nombre que, quizá, en la actualidad resulte familiar por el millonario desfalco del Fondo Complementario de la Seguridad Social de la Administración Pública (Focssap), ocurrido en los años noventa. Para contextualizar el hecho, recurrimos a la investigación del periodista Gerardo Irusta Medrano, quien develó los pormenores de la captura de Dante Escóbar en el libro El último refugio del Ángel (La Paz, 1998). Según refiere el autor, “los agentes de inteligencia le pusieron el nombre clave de ‘Ángel’ a Dante Escóbar, para referirse a sus movimientos en sus comunicaciones internas”, por eso el título del texto.       

Por ese tiempo, se encontraba como presidente de la República, el General Hugo Banzer Suárez, quien tenía como ministro de Gobierno a Guido Nayar Parada. Es así, que el 14 de mayo de 1998, el Ministro se encontraba en la ciudad de Santa Cruz, cuando recibió una imprevista llamada: “-Hola / ¿Señor Ministro? / -Sí, el ministro Nayar al teléfono, ¿Quién habla? / -El Cnl. Freddy Soruco, señor Ministro, desde Mar del Plata… / -Que tal Coronel Soruco, cómo le va… Estaba a la espera de sus noticias / -Bien señor Ministro. Le llamo para informarle que acaba de ser detenido DABES [Dante Benito Escóbar], hace pocos minutos… / -¿Está seguro? / -Sí señor Ministro. Está totalmente cambiado el rostro, está poco menos que irreconocible, y está siendo trasladado en este momento a Buenos Aires para comprobar plenamente su identidad. Volveré a llamarlo desde Buenos Aires”.

Tras varias horas de espera, el ministro de Gobierno tuvo plena certeza de la detención de Dante Escóbar, quien figuraba con el nombre de Juan Carlos Pareja Álvarez. Con el apoyo de las fichas dactiloscópicas se supo que se había capturado a Dante, pero, además, el propio Escóbar habría admitido su identidad verdadera ante las autoridades policiales argentinas. Casi inmediatamente, la prensa nacional difundió la noticia de la captura del hombre más buscado en Bolivia. Un aspecto que no pasó desapercibido ante la opinión pública fue que el ex gerente del Foccsap se había hecho una cirugía estética que le cambió el rostro. Su pelo estaba ondulado, se había afeitado la barba y cambiado la forma de la nariz. Esta situación ameritó que el ministro Nayar, junto con el Embajador de Bolivia en la Argentina, Manfredo Kempff Suárez, sostuvieron reuniones con un consorcio jurídico de abogados argentinos –contratados por la Cancillería boliviana– para que lleven adelante el proceso de extradición de Dante Escóbar.      

Con el pasar de los días, el ministro Guido Nayar fue recibiendo en su despacho varios informes de sus asesores con los antecedentes de Escóbar, y su accionar en la administración pública: “Surgió al poder de Focsap, bajo el amparo de importantes personajes del MNR durante la presidencia de Víctor Paz Estenssoro (1985-1989), tuvo la capacidad de mantenerse en ese cargo durante la presidencia de Jaime Paz Zamora (1989-1993) en medio de un constante tráfico de influencias. Luego tuvo la habilidad de convertirse en un ferviente militante del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997) con cuyo entorno de colaboradores también formó otro circulo de influencias para mantenerse en el cargo hasta la finalización de esa gestión, cuando se volvió militante adenista”. Otra de las habilidades de Escóbar, fue la de afianzar amistades y lealtades con fines instrumentales. Por ejemplo, nombró como su padrino de matrimonio al dirigente Guillermo Fortún. Convenció al diputado adenista Fernando Kieffer “de que él era un candidato ideal a ser su suplente en base a su curriculum vitae”. Pero, al encontrarse en el ojo de la tormenta, el Comité Ejecutivo de Acción Democrática Nacionalista (ADN), resolvió pedir a la Corte Nacional Electoral –ahora Órgano Electoral Plurinacional– que el ciudadano Dante Escóbar, que había resultado electo como Diputado Uninominal suplente por La Paz, sea inhabilitado ante las graves denuncias que pesaban en su contra y hasta que éste aclarase su situación ante los tribunales de justicia.                               

Paralelamente a sus funciones en el sector público, Dante Escóbar fue catedrático en la materia periodismo en la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Católica Boliviana: “Escóbar asistía a sus clases universitarias cada día en un coche particular diferente mostrando un poder inusual para un funcionario de la administración pública”. También se sabe que era propietario de Primera Plana, un periódico de escasa circulación que tenía la pretensión de posicionarse a nivel nacional, cubriendo noticias, deportes y un significativo suplemento cultural que tenía en su planilla a un importante grupo de periodistas. A esto se suma la tenencia de bienes inmuebles, automóviles, cuentas bancarias, que fueron destinados al lavado de dinero de fondos desfalcados. Por todo ello, Dante Escóbar fue sindicado como el principal autor de la estafa de $us 10 millones de dólares por el caso Focssap, la compra de 25 hectáreas en la urbanización Ventilla de El Alto, entre otros. Las acusaciones que pesaron en su contra fueron por asociación delictuosa, cohecho activo, falsedad ideológica, uso de instrumento falsificado, conducta antieconómica y apropiación indebida. Recibió por parte de la justicia boliviana tres sentencias por el caso Foccsap: estuvo recluido en los penales de San Pedro y Chonchocoro de La Paz.