Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 21 de junio de 2021
  • Actualizado 14:34

¿Por qué el detective Santiago Blanco es un hombre sentimental?

Una mirada al personaje literario creado por el escritor tarijeño Gonzalo Lema, protagonista de seis entregas entre libros y cuentos.
El escritor tarijeño Gonzalo Lema junto a la portada de ‘Hola, mi amor’, la más reciente obra que tiene a Santiago Blanco como protagonista. Obra disponible en Plural Editores. ARCHIVO
El escritor tarijeño Gonzalo Lema junto a la portada de ‘Hola, mi amor’, la más reciente obra que tiene a Santiago Blanco como protagonista. Obra disponible en Plural Editores. ARCHIVO
¿Por qué el detective Santiago Blanco es un hombre sentimental?

No entraremos en consideraciones  teóricas sobre el género policial, ya que fueron ampliamente expuestas en Santiago Blanco 3 Breve biografía literaria de Santiago Blanco, en colaboración con  Luis Antezana J.  Lo que nos motiva ahora  es  compartir emociones vividas e ideas generadas alrededor de las conceptualizaciones que enmarcan lo humano, filosófico, social, político  en una saga  donde el escritor Gonzalo Lema  narra en tres tomos la  vida –en la complejidad del término- de Santiago Blanco protagonista de carne y hueso, decimos así por la existencia  de otros personajes que giran en distintas dimensiones, que no son precisamente humanos pero que están involucrados con Santiago Blanco.   

La saga comprende  tres tomos. Cada uno contiene varios cuentos. En 2017 Que te vaya como mereces mereció el premio L´H Confidencial en Barcelona. Sin duda, son varios los enfoques  en  los que se puede tratar  el contenido de los mismos. En la presente intención de aproximación no haremos un análisis de los cuentos en su temática, cada uno con su particularidad son casos de investigación detectivesca con metodología y procedimientos distintos donde se puede apreciar las dotes de intuición, observación, picardía e inteligencia  con las que llega a un término final el detective Blanco sino; trataremos de justificar o  descubrir porqué el detective es un hombre sentimental a la buena. 

En una primera mirada al interior narrativo de los cuentos, nos encontramos con que Gonzalo Lema quiere, a partir del  perfil  de la  personalidad del detective Blanco hacer un recorrido, con ojo crítico e irónico, por  instituciones como la policía, la judicatura y los altos niveles del poder y la política, sin embargo comprobamos que  no es solo eso, la intención va más allá.

No en vano  se inicia  la saga con “Un hombre  sentimental”  donde  Gonzalo Lema  nos presenta a  Santiago  Blanco como  un SENTIMENTAL y, ¿por qué   es  sentimental? Veamos: detective valluno que carece de una historia familiar atractiva; más bien la suya es casi similar a las de muchos de circunstancias parecidas: nacido en la  provincia Punata,  hijo de madre soltera. Al padre no se lo conoce, es más, ni se lo nombra  en ninguna parte de las narraciones. Aparentemente, su madre  también lo abandona.  En sus recuerdos está registrado  únicamente  lo vivido con su tía Julieta. Una infancia de orfandad impuesta que irá perfilando  una personalidad con síndrome de carencias. Una adolescencia y juventud de pobreza  y restricciones que impone  saltos en su desarrollo psicológico. Él madura a fuerza de necesidad porque debe trabajar para ganar una remuneración y ser  considerado  con quien lo protege y quiere. La tía July es una presencia real, está ahí. Fue como su tabla de salvación en esa etapa  de su vida pero también es la metáfora de lo que un día  acabará “esto y comenzara aquello: “ Había soñado con unas algas marinas que colgaban del cielo transparente del dormitorio de su tía Julieta,y en sueños se reía de su propia ocurrencia por que no podía ser  que confundiera  las cosas: el techo con el cielo, las algas con las estrellas…soñara con el mar siendo así que él nunca había visto otra cosa que no fuera su valle cochabambino….Despertó con una estrellita negra pintada en la palma de su mano… se la mostró a su tía July y a otros más”¿ Buena suerte?, ¿ mala suerte? Nada de eso, era una despedida. “Tía July se murió a los dos días y la estrellita se borró inmediatamente” Hecho significativo. Con la muerte de la tía empieza la verdadera lucha por la vida sin otro referente para sus raíces: “Santiago se había quedado pensando que era un hombre solo desde que abandonó Punata y no volvió a ver  a su tía Julieta” 

El tiempo de convivencia con la tía fue su escuela donde conoció  la  idiosincrasia de sus paisanos de Punata, sus  costumbres y sobre todo la forma sencilla y sensible de vivir: “La tía  Julieta no se callaba... contaba que el desgraciado del poeta tenía amoríos con la cuñada. Su memoria guardaba detalles minuciosos sobre ella:” su tía Julieta comía así. Cerraba los ojos con la boca llena…además si se trataba de un hueso con tuétano…iba al batán y se  ayudaba con el moroco”. Cuando siente la  necesidad de retornar al calor maternal dirige  sus pasos  al cementerio y se entrega a la ilusión de  sus deseos: “Soñaba que corría feliz por los campos de Punata y se decía que su tía Julieta lo estaba llamando a gritos“. Sin duda, ese lazo afectivo con su tía  es lo que define su identidad de origen y procedencia:” Yo soy cholo del campo. Me ha criado mi tía Julieta.” Ella  es su referente. Es la señal para saber de dónde viene. Ese sentimiento le da el soporte  en los momentos de desequilibrio emocional.

Por encima de  lo  que afirma la psicología: que llegado el momento, todo lo malo que has podido pasar en  tu niñez y juventud alimenta el caldo de cultivo para fermentar  actitudes y sentimientos negativos para contigo mismo y  para con los demás; lo que te  convierte en una persona dura, cruel, incapaz de sentimientos nobles; por el contrario,  en la psique de Santiago Blanco sucede algo distinto. Él es un hombre sentimental, capaz de llorar y condolerse de él mismo y de los demás, sensible con la presencia y vida de los niños porque desanda el camino y revive su casi orfandad: “quiero al bebé… voy a encajarle un tiro en plena cara si no me lo da…quiero al bebé con su bolsón de pañales, y un taxi…nada de bromas”. Son varias las expresiones de Santiago Blanco  que  confirman su sensibilidad de factura humana, doliente y temerosa: “No me faltaba nada, pero me dolía todo, incluida, por supuesto, el alma” “Mientras  tanto, tenía ganas  de llorar por algunos dolores  profundos”… / se puso a llorar en los brazos de su novia…/. Necesito llorar y desahogarme /me dolía  algo más bien dentro mío que seguramente se podía llamar alma”

Blanco, bebía cerveza y escuchaba  boleros, lagrimeaba. Las letras lo sensibilizaban. Lo cuestionaban. Lo mataban…Definitivamente, el detective Santiago Blanco es un hombre sentimental, por encima y más allá de su  oficio de detective  que lo pone en situaciones por demás contradictorias a su verdadera naturaleza;  la cual no sufre alteración alguna  en las narraciones de los 3 libros. Lo vemos  que con frecuencia es  humanamente  golpeado  por las circunstancias que en muchos casos  pudieron obligarlo a  torcer el sendero  del bien. Es noble, justo, honrado. Si no necesitara para sobrevivir no cobraría  sus  honorarios, los cuales tampoco le proveen lo suficiente como para   tener vivienda propia. Alguna vez  vivió bajo los puentes. Como detective privado se vio envuelto  en maniobras truculentas pero  jamás delinquió; al contrario fue víctima de soberanas palizas debido a los entuertos  en  los secuestros, homicidios y otros casos para los que lo contrataban.  Investigador adscrito a la policía boliviana, trabajo que desempeñó  por casi 50 años, tiempo que lo  puso en contacto directo con la moral de la policía.  “No soy nada…si fuera algo no sería policía”, le dice   a alguien que lo quiere contratarlo para investigar un caso. / Nadie cree en la policía/ “De la misma familia. Delincuentes, policías y abogados.

Para completar  el perfil  del detective Blanco es el típico valluno gastronómico. No hay estómago en Cochabamba que se resista al llamado sin igual de sus comidas. El olor de la comida  es un canto de sirenas: “En las penas y las alegrías él llena su estómago y refresca su garganta, ya con coca cola, cerveza fría o con chicha” Por sus paseos gastronómicos conocemos la variedad de ofertas en los menús, especialmente del mercado: Las sopas de papa runa  golpeada en batán, de maní con carne de cordero. Las laguas  de chuño y de choclo. El laping con mote  de haba y soltero. Los sándwiches de pan de Arani recién llegado con lonjas blancas de pavita, con lonjas oscuras de lechón… 

Pero, Santiago Blanco no sólo piensa desde  su estómago sino también lo hace desde  su propia experiencia de vida que es unamuniana por la idea trágica con que la concibe. Él  cree que “nadie debía hacerse ilusiones de ser feliz siempre. Eso no existía”. Las muchas circunstancias que le toca vivir durante su trabajo lo llevan a pensar   igual que Sartre quien sostenía que: el hombre  ha nacido para la muerte como única realidad insoslayable y hay que aceptarla; incluso como una liberación. “La vida sería inaguantable sin la muerte. Pensó en la nada y le dolió la cabeza”

La ausencia de un referente de clase no lo hace un resentido social, por lo contrario, es consciente de la desigualdad social de su  país. Él sabe de los preconceptos con que se maneja alguna gente que se cree de raza superior. “Usted quisiera llamarme agente o cualquier cosa más impersonal, y hubiera agradecido que yo no apellidara Blanco, sino Mamani, porque en otras razones su mujer apellida Blanco….¿Y, del amor? Santiago Blanco, después  de muchas experiencias vividas  con el  puro  sexo. Llenaba su vació existencial con encuentros sexuales  fortuitos o  con  ilusiones  que terminaban  en dolorosas frustraciones. Finalmente, arriba al puerto del verdadero amor: “El hombre infló los pulmones de felicidad. Muy distinto era el amor a los antojos. Viendo a Gladis se evapora su sentimiento de orfandad. Se sentía completo  y en paz. Un hombre enamorado.” Así se reivindica una vida que parecía signada por la soledad y el desamor. Una  vida tan rica en vivencias  contradictorias. Una vida que pudo malearse ante el guiño de mejores días al calor de la corrupción, la mentira, el engaño, pero no. Santiago Blanco fue un hombre sentimental a la buena.