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  • Diario Digital | domingo, 05 de diciembre de 2021
  • Actualizado 19:56

Denis Villeneuve: “Dune’ solo puede disfrutarse en una sala de cine”

Entrevista con el director canadiense, el cerebro tras la adaptación de la novela de título homónimo, considerada como un pilar de la ciencia ficción. El filme se encuentra disponible en la cartelera nacional.
Denis Villeneuve dirige a Timothée Chalamet en ‘Dune’.       WARNER BROS.
Denis Villeneuve dirige a Timothée Chalamet en ‘Dune’. WARNER BROS.
Denis Villeneuve: “Dune’ solo puede disfrutarse en una sala de cine”

No por casualidad la primera y la última película de Denis Villeneuve (Quebec, 1967) transcurren en el desierto. “Hay algo hipnótico en el impacto de ese vacío inhóspito que siempre ha estimulado mi imaginación”, confiesa el realizador en su cita con Esquire. “Estos paisajes funcionan muy bien como metáfora de lo que nuestro subconsciente esconde”. La cautivadora belleza de Dune, su esperada adaptación de la novela homónima de Frank Herbert publicada en 1965, nos traslada a Arrakis, un planeta hostil rico en melange, una droga-especia que acabará desencadenando una guerra interestelar.

Su estreno llega con más de un año de retraso. El filme se encuentra disponible en la cartelera nacional desde el pasado jueves 21 de octubre. “Empezamos a rodar en marzo de 2019, lo que nos obligó a hacer frente a todo tipo de contratiempos y reajustes”, reconoce. “Estoy muy satisfecho con el resultado, pero sufrí mucho editando la película en remoto”.

Pregunta. Vivimos de aventuras y superhéroes en el cine, ¿qué tiene esta historia que la hace única e innovadora?

Denis Villeneuve: Creo que estamos dándole a la gente algo fresco, que viene del libro, de la observación de la naturaleza. Intentamos adicionarles todos aquellos peligros que nos son familiares. El diseño de la película está inspirado en la naturaleza y en la biología. Nuestro pilar fue la lucha de la naturaleza por sobrevivir, una idea muy apegada al libro y que espero influencie a todos de distintas maneras.

Este enorme paisaje de ciencia ficción que se ve en la pantalla surge después de mucha exploración y varias lecturas de la historia. Fue un reto hermoso intentar definir nuestra identidad, nuestro camino y brindar algo que no se hubiera visto en el cine antes.

La ciencia ficción es para todos

‘Dune’ es el pilar de hitos de la ciencia ficción en la gran pantalla como Star Wars y The Matrix, y fue una de las más profundas influencias que tuvo George R. R. Martin al crear la saga literaria que inspiró la exitosa serie Game of Thrones. Frank Herbert era un visionario: el autor de Dune, que se publicó en 1965 y que en principio fue una entrega por capítulos para una revista de ciencia ficción. Él construyó un entramado futurista que habla del ‘mesías’ en un contexto de planetas desolados –la Tierra es un desierto sostenido en el que escasea el agua y la comida– y donde los linajes familiares se pelean por el control de los pocos recursos.

“Me conmovió desde el principio. Creo que cuando lo leí de pequeño me impactó este viaje en busca de la identidad, que pasa a través de otras culturas, la relación con la naturaleza, su sentimiento de melancolía, la bellísima sensación de aislamiento del personaje y su herencia”, habla el canadiense Denis Villeneuve

Villeneuve recuerda haber leído la novela de Herbert con 13 años. “Fui un adolescente arrogante y algo totalitario, pero, eso sí, con una curiosidad imperiosa por todo lo que me rodeaba, ya se tratara de avances científicos, asuntos religiosos, temas de política o intrigas familiares. Entonces cayó en mis manos la historia de Paul Atreides, que de alguna forma contenía la respuesta a muchos de aquellos dilemas e inquietudes, y la guardé en un cajón para cuando llegara el momento oportuno”. Transcurrieron 18 años desde el estreno de su primera película, August 32nd on Earth, hasta su debut en la ciencia-ficción con La llegada, un blockbuster no exento de licencias poéticas y algún que otro homenaje a sus días en las trincheras del cine independiente. “Hablamos de un género que requiere de una gran formación técnica. No es algo que te puedas permitir nada más salir de la universidad”.

P: ¿Qué tiene Duna para las nuevas generaciones?

D.V.: Cuando Frank escribió el libro, en 1965, intentó hacer un retrato de las cosas fundamentales del siglo XX, que con el paso del tiempo se convirtieron en algo predictivo y apocalíptico de lo que sería el siglo XXI, tristemente hablando. Frank habla de la devastación de la naturaleza y del intento fallido por recuperarla; del peligro de poner la religión y la política al mismo nivel; de esas ideas mesiánicas que depositan todo en una sola persona. Para mí, este relato es una invitación a los más jóvenes para seguir la figura de Paul, un chico que debe manejar la presión que tiene desde sus distintas herencias: políticas, familiares, ecológicas. Duna es muy diferente de mis otras películas, que se mueven más por la violencia o por la intensidad de otras temáticas, porque al hacerla pensé en esos jóvenes que tienen la misma edad que yo tenía cuando descubrí la novela. Es un libro que me tocó profundamente, que me habló y me ayudó a concretar mis sueños. Antes que nada, deberían leer el libro.

El presupuesto no lo es todo

En los mentideros de la industria circula el rumor de que Villeneuve alberga más multitudes que el mismísimo Walt Whitman. Basta con escucharle recitar de corrido algunas de las referencias contenidas en el metraje de Dune: “Sin el testimonio visual de Spielberg, Truffaut, Kubrick, Hitchcock, Bergman y Nolan nada de esto habría sido posible”, asevera. A muchos les cuesta creer que el mismo director que se situaba tras la cámara de Incendies pudiera permitirse, tres años después, el sublime descaro de Prisoners, que supuso su desembarco definitivo en Hollywood. “En realidad, el punto de inflexión en mi carrera se produjo mucho antes. Poco después de estrenar Maelström me di cuenta de que no me encontraba en el camino correcto, así que me encerré a estudiar y no volví a coger una claqueta en nueve años. Fue la mejor decisión que he tomado en mi vida”.

Durante el rodaje del Blade Runner 2049 aprendió una valiosa lección: “Es importante no dejarse llevar por la inercia de las grandes producciones. Los efectos visuales son una herramienta que nos permite explorar lejanas galaxias, pero sobre todo adentrarnos en el interior de los personajes”. Para Villeneuve el dinero (y en el caso de Dune hablamos de 180 millones de dólares) nunca fue vital: “Mi libertad como director y mi capacidad de disfrute dependen de unas reglas de juego. Una vez establecidas, mi trabajo consiste en buscar soluciones a los problemas inesperados que van surgiendo”.

‘Dune’, solo en cines

La pandemia no se lo puso fácil. “En un clima de soledad generalizada quisimos contribuir a que la gente volviera a creer en la importancia de permanecer unidos”. Luego traga saliva y añade: “Porque, al menos para mí, la vida no tiene sentido sin la experiencia compartida de los cines”. Por el tráiler de la película desfilan algunos de los secretos mejor guardados, empezando por el reparto (Timothée Chalamet como el vástago de la Casa Atreides, Oscar Isaac, Zendaya, Josh Brolin, Dave Bautista, Stellan Skarsgård, Rebecca Ferguson y Javier Bardem como Stilgar, líder de la tribu fremen) y siguiendo por el diseño de los misteriosos gusanos de arena que han mantenido en vilo a la comunidad de fans de la saga tras el intento fallido de David Lynch y el proyecto malogrado de Alejandro Jodorowsky.

Habrá quien en esta cinta reconozca en los rasgos de Chani, la guerrera fremen de ojos vidriosos, a Sharbat Gula, la niña afgana fotografiada por Steve McCurry para la famosa portada de National Geographic. “Aunque la película aborda muchos de los asuntos que nos preocupan como sociedad, no hay una intencionalidad política”, concede el cineasta vía Zoom. “Si algo me gusta de la ciencia-ficción es que permite hablar de cualquier tema sin ofender a nadie”. Según el director, la banda sonora de Hans Zimmer, que rechazó Tenet, de Nolan, para embarcarse en Dune, predispone a la levitación de los espectadores. “Dune solo puede disfrutarse en una sala de cine que permita una experiencia a lo grande”.