Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 14 de septiembre de 2019
  • Actualizado 23:49

Días de museo y cine

El nuevo ciclo del cineclub Simón I. Patiño se desarrollará entre este miércoles 5 y el viernes 7 de junio, a las 19:00, en el espacio cultural de la calle Potosí No 1450, entre Potosí y Portales.
Días de museo y cine


En off, el propio Godard relata la escena:

“Arthur (Claude Brasseur) dijo que deberían esperar hasta la noche para dar el golpe y así respetar la tradición de las malas películas policiales de serie B.

Odile (Anna Karina) se preguntó que podrían hacer para matar el tiempo hasta la noche.

Franz (Sami Frey) le dijo a Arthur que un turista americano hizo una visita al Louvre en nueve minutos y cuarenta y cinco segundos.

Ellos decidieron hacerlo mejor.

–Corte directo, Arthur, Franz y Odile corren por los pasillos monumentales y ceremoniales del Museo del Louvre mirando de pasada los cuadros y esculturas-.

Franz informa a Arthur y Odile que vencieron el viejo récord del americano con dos segundos”.

Este debe ser el paseo más veloz, pero también el más famoso de toda la historia del cine, por un museo. La escena es de la película Banda aparte (1964) de Jean-Luc Godard y esa fugaz visita por el museo dejó instaurada la idea de que el cine y el museo eran espacios de los que había que apropiarse, locaciones en las que el arte estaba expuesto para cambiar nuestra forma de mirar. Esta carrera de la banda de jovenzuelos de Godard por el Louvre le quita la solemnidad a la idea de “museo” que la cultura ha instaurado, la del museo como el lugar de consumo del arte, y le otorga al acto de “visitar un museo” un aire de libertad y frescura que se supone el arte y el cine deberían aportar a las sociedades. En una sola escena, Godard reivindica la libertad de expresión en el séptimo arte y critica las estructuras y los cánones tradicionales de un espacio tradicional dedicado al arte.

Desacelerando un poquito los pasos de la famosa escena esa de Banda aparte, deteniéndose en los pasillos y salas, en los misterios de sus piezas más valiosas y en la seguridad de tres museos, se viene un ciclo de cine sobre los museos como locaciones y como motivo de la película. Se llama “Días de museo” el ciclo que propone el Cine Club Simón I. Patiño para junio y se dedica al museo y al propio cine como un lugar de diálogo. Desacelerando, pero sin perder el ímpetu de la banda aparte, el ciclo repara en tres películas: Museo de Alonzo Ruizpalacios (México, 2018), Horas de museo de Jem Cohen (Estados Unidos, 2012) y Animales Americanos de Bart Layton (Estados Unidos, 2018).

Los museos conservan y protegen lo que para cada sociedad es su riqueza, su acervo más preciado, su cultura, lo que los hace y define. El museo es el otro gran templo de las sociedades modernas, el lugar sagrado dedicado ya no a la creación divina, sino a la creación humana. En los museos podemos toparnos con objetos hechos por la mente y sensibilidad de hombres y mujeres que buscaron los materiales más duraderos y valiosos, oro, plumas, jade, arcilla, mármol, lana, óleo, piel, hueso, piedra, para que sus creaciones perduraran y pudieran ser vistas y apreciadas. Muchas de las cosas que se guardan en los museos son la prueba de que el hombre es capaz de crear belleza. Expuestas ahí, en el silencio de salas preparadas para recibirlas y protegerlas las piezas se exponen a ser cuestionadas, valoradas y comparadas con la realidad.

“Aprendí a amar el arte por la fuerza que encierra”, dijo en una entrevista Jem Cohen, el “espíritu libre” como se lo conoce en el medio cinematográfico y musical. Este cineasta norteamericano que ama la pintura y la música y que en su obra se enfrenta impúdicamente al cine comercial. Cohen es el director de esta pieza exquisita de alta orfebrería como es su film Horas de museo (Museum hours), que se desarrolla en la ciudad de Viena y sobre todo en el Kunsthistoriches Museum. La película relata la historia del encuentro fortuito de Anne (Mary Margaret O’Hara), una mujer que llega desde Montreal a Austria para visitar a su prima que está en coma en el hospital, con Johann (Bobby Sommer), el guardia del museo que ha pasado más de seis años asegurándose de que los visitantes no toquen las obras de arte y respondiendo diligentemente a las preguntas más comunes que le hacen durante sus horas en el museo. Anne es una mujer solitaria y con su prima en coma se siente aún más solitaria. En medio de sus visitas al hospital se va al museo Kunsthistoriches que está detrás del edificio donde su prima se bate a muerte con la enfermedad y la inercia. Anne encuentra en el museo, al contrario de lo que se podría pensar, que el arte está vivo, que lo muerto está en el hospital, en el silencio de su prima, en la soledad de su vida. Anne y Johann se vuelven amigos gracias a este tiempo que pasan mirando las grandes pinturas en las paredes del museo. Johann provee la información sobre las obras y Anne la interpretación con sus comentarios. Pronto salen del museo al Hospital, o las calles, o un bar cerca y casi entrenados por sus visitas en el museo, toda la ciudad parece una galería de arte para Anne que disfruta de la información y guía que le da Johann. Sucede con la película lo que sucede como cuando lees un gran libro, se queda vibrando en el aire mucho después de haberlo leído y se filtra en las conversaciones diarias, en la historia del lugar que estás habitando, en sus gentes, en sus edificios, en su naturaleza, en sus canciones, en su arte de nuevo.

Horas de museo está filmada con un aire de documental que ayuda a no romantizar la mirada automática del espectador que en el encuentro de este hombre y esta mujer verá una relación amorosa, que no es el caso. El caso es cómo saber apreciar el arte termina por enseñarnos a dialogar de verdad con la realidad, el caso es cómo el arte puede generar un pensamiento y porque es relevante pensar sobre el arte, el caso es ver al arte no como una mercancía que se puede comprar y consumir, menos aún al cine. Cohen no se cansa de decirlo: “Creo que es importante redirigir la atención de la gente hacia lo que es inmensamente bello, rebelde y radical dentro de la cultura y la tradición de un país”.

Lo inmensamente bello resguardado en los museos ha sido desde siempre objeto del deseo, pero no precisamente del “buen deseo”, si es que hay una manera de llamarlo así. La destrucción de los museos durante las guerras, de robos, o de catástrofes devoradoras como los incendios –pienso en el de la Catedral de Notre Dame, este año, o del Museo Nacional de Brasil, el año pasado– son como órganos extirpados de un cuerpo que queda cojeando por siempre. Sobre algo como esto tratan las películas, Museo y Animales Americanos, que son parte del género “heist”, o sea sobre robos más o menos grandes de museos con técnicas más o menos inteligentes y elaboradas.

Museo es la segunda película del director mexicano de Güeros, Alonzo Ruizpalacios y se ha hecho famosa porque su protagonista es, un siempre interesante de ver, Gael García Bernal y porque trata la obra de arte, la belleza, la historia del arte y el descontento de la clase media mexicana de una manera muy elegante, casi como una meditación poética y cómica –muy a lo Ruizpalacios-. Museo, basada en un hecho real, cuenta cómo en la víspera de la navidad de 1985, dos ladrones lograron burlar la seguridad del Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México y robaron 150 piezas mayas, incluida una muy bella máscara mortuoria de jade, que son invaluables. Este hecho de la vida real le sirve a Ruizpalacios para revisitar el México de los ochenta que revelaba el poco cuidado que se tenía con el patrimonio del país, pero también el poco conocimiento que se tiene sobre este. Hasta el día de hoy siguen circulando cifras de que fueron 111 piezas robadas, cuando fueron 140 robadas y solo 111 las retornadas, aunque pos quien sabe porque con el robo se descubrió que no había un inventario de las piezas en el museo, al menos no uno actualizado. El director reflexiona sobre el cuidado y el valor que el país pone en sus propias riquezas y más aún, sobre lo que se considera arte y lo que no. En una escena, los dos jóvenes ladrones pasan por un control de policía y al ver las piezas mayas las consideran como artesanía.



Animales Americanos es una trepidante película que mezcla ficción y documental y que trata sobre, también, un robo, también, un hecho real, también, de jóvenes inexpertos, también, de obras de arte irremplazables. Un grupo de jóvenes estudiantes un poco torpes y estúpidos planean un robo a un “museo”, específicamente a la Biblioteca en la Universidad de Transilvania en Lexington, Kentucky, cuyo único guardián es una viejita. Lo que esa biblioteca tiene son libros, libros hermosos y valiosos, especialmente los de John James Audubon exquisitamente impresos y valorados en millones, sobre todo el magnífico volumen llamado Aves de América. El arte de esta película está basado en las pinturas de estas aves y nos transporta a una América profunda que basa su orgullo cultural en un bien casi intangible, su paisaje. El director Bart Layton toma esta historia no solo para contar uno de los mayores robos de arte en Estados Unidos, sino para poner en duda la realidad y la ficción, lo que es verdad y lo que es falso tanto en la historia, en la película y en el mundo del arte.

Reflexionar sobre el arte y sobre el cine debería tener estas altas dosis de adrenalina, de brío y de audacia, como la de los jóvenes que se lanzan a los museos a robar obras de arte por las puras ganas de apropiarse de sus destinos o de una mujer solitaria que se abandona al museo y a lo que este le pueda decir sobre ella misma. Eso debería postular un ciclo de cine, impulsarnos a nosotros los espectadores a que nos agarremos de las manos y nos atrevamos a entrar corriendo en un museo, burlar su seguridad, para apreciar de cerca, en la cotidianidad de nuestra propia mirada, la belleza de la creación humana.

PROGRAMA DEL CICLO “DÍAS DE MUSEO”



Miércoles 5 de junio / hrs. 19:00

MUSEO

Director: Alonzo Ruizpalacios

Sinopsis: La cinta cuenta las circunstancias que rodearon al robo de varios artefactos prehispánicos del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México en 1985, y la sorpresa de las autoridades al descubrir que los autores de semejante hazaña habían sido dos jóvenes marginales de los suburbios, Carlos Perches y Ramón Sardina (García Bernal y Leonardo Ortizgris), en lugar de los ladrones profesionales de arte a los que se le atribuía la sustracción de los objetos. (FILMAFFINITY)

Duración: 128 min



Jueves 6 de junio / hrs. 19:00

HORAS DE MUSEO

Director: Jem Cohen

Sinopsis: El museo de Historia del Arte de Viena es el escenario de un relato de encuentros entre dos cincuentones solitarios. Se trata de un guardia del museo, Johann, y una mujer canadiense, Anne, que llega para cuidar de una prima en estado de coma. (FILMAFFINITY)

Duración: 107 min



Viernes 7 de junio / hrs. 19:00

ANIMALES AMERICANOS

Director: Bart Layton

Sinopsis: Nunca seremos tan especiales como soñábamos cuando éramos pequeños. Este es el chasco que se llevan Warren y Spencer, dos jóvenes de clase media sumidos en el desencanto de la vida común y que se rebelarán contra el sistema planeando un robo a una biblioteca de universidad.

Duración: 120 min