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  • Diario Digital | martes, 25 de junio de 2024
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‘Culpable’, un thriller trepidante al otro lado de la línea telefónica

Reseña del filme protagonizado por Jake Gyllenhaal, del director Antoine Fuqua, que se encuentra disponible en Netflix
Jake Gyllenhaal protagoniza ‘Culpable’, del director Antoine Fuqua.      NETFLIX
Jake Gyllenhaal protagoniza ‘Culpable’, del director Antoine Fuqua. NETFLIX
‘Culpable’, un thriller trepidante al otro lado de la línea telefónica

El agente Joe Bayler (interpretado por Jake Gyllenhaal) tiene problemas de ira. Está estresado. Es antipático, un idiota y tiene una pésima actitud. 

Se encuentra trabajando como operador del centro de llamadas de emergencia del 911 de la policía de Los Angeles durante una noche en la que el servicio está colmado con llamadas de auxilio por los incendios forestales en los cerros de Hollywood. Fue suspendido temporalmente de sus labores de patrullaje y colocado en “trabajo de escritorio” en el centro de llamadas, mientras espera una audiencia judicial relacionada a un incidente. Su trabajo es claro: obtener la información más importante de quien llama y pasar la alerta a la policía o a los bomberos. Sin embargo, una noche recibe la llamada de una mujer llamada Emily. Al inicio Joe cree que es una broma, sin embargo, se da cuenta de que la mujer está en peligro y finge la conversación para que la persona que la tiene retenida no sepa que habla con la policía. 

No obstante, a medida que el personaje va obteniendo información, se va dando cuenta de que no todo ni todos son lo que parecen.

Bajo esta premisa inicia Culpable (The Guilty, 2021), un remake de la película danesa de mismo título del año 2018, dirigida por el director estadounidense Antoine Fuqua y que se encuentra disponible en Netflix. 

Empecemos por el director. Fuqua tiene una denotada carrera en el cine de acción, con sus altas y bajas. Sus picos más altos muy probablemente sean el documental de tres horas de HBO What’s My Name: Muhammad Ali, sobre la vida del famosísimo boxeador estadounidense, y, por supuesto, Training Day -una de mis películas favoritas-, sobre el día de entrenamiento de un policía novato (interpretado por Ethan Hawke) llevado por un oficial antinarcóticos corrupto interpretado por Denzel Washington, actuación que le valió el Oscar a mejor actor. Y también dentro de su filmografía están películas correctas de acción como The Equalizer (también con Washington) y otras no tanto como Objetivo: Casablanca y el remake de Los siete magníficos (2016).

Para Culpable vuelve a juntarse con Gyllenhaal tras su primera colaboración en 2015 en la película Southpaw. Vale decir que este nuevo trabajo de este dúo, un thriller policial, golpea las notas correctas y tiene una ejecución bastante bien lograda al menos en tres-cuartas partes del metraje. Y esto se debe en gran parte a la gran actuación del también protagonista de Nightcrawler (Primicia mortal), disponible en HBO MAX. Ya que, salvo alguna intervención de algún colega en el centro de llamadas, toda la acción se desarrolla en este mismo sitio y nos muestra a Gyllenhaal casi como en un monólogo. El actor estadounidense logra sostener la tensión a lo largo de toda la cinta en una notable actuación que hace pasar desapercibida casi la hora y media de duración del filme. Estrés, desesperación, preocupación, enojo y tristeza, todos los registros los alcanza con creces. 

Esto también es en parte debido al manejo y cambio de los tiempos de la película, gracias a un notable trabajo de los actores y actriz que ponen las voces durante el trabajo en el centro de llamadas, con nombres como la del mismo Hawke (un sargento de turno), Riley Keough (la mujer que llama pidiendo ayuda), Peter Sarsgaard (el hombre que la tiene retenida) y Paul Dano, en una secuencia hilarante como un político que llama al 911 porque es atacado por una prostituta en Los Angeles. Cada uno, a su propia manera, aporta a construir el suspenso que se mantiene trepidante en gran parte del metraje.

Por sus características y estructura, la película, adaptada por Nic Pizzolato -creador y guionista de True Detective-, guarda similitudes con el filme de Joel Schumacher Phone Boot (2002), con un joven Colin Farrell y la voz de Kiefer Sutherland, sobre un hombre atrapado en una cabina telefónica por la mira de un francotirador, solo que sin esa sensación claustrofóbica que logra la segunda.

Culpable es entretenida, ágil y bien ejecutada. Logra marcar un buen ritmo que mantiene la atención a lo largo del metraje, haciendo funcionar su mismo contexto (saturación de líneas y cuerpos de seguridad al límite por el incendio) en favor de la trama y con giros de tuerca interesantes que le dan ímpetu a la historia.

Quizá donde flaquea un poco, a mi parecer, es en la resolución del filme. No tanto a nivel global de la película, sino más bien sobre la trama secundaria que rodea al protagonista. La cinta trata de darle una redención, con un aire de mártir, para cerrar de forma global y completa la historia sobre el incidente que tiene al protagonista en la situación en la que se encuentra, pero que, en ese intento de complacer a todos y de abordar, muy superficial y sutilmente, un problema serio de Estados Unidos respecto al accionar de los uniformados de azul, el personaje de Gyllenhaal pierde esa conflictividad que lo hacía más interesante y hasta creíble. O quizá no. O quizá soy muy prejuicioso.

Aun así, Culpable es una película que funciona en cuanto a sus pretensiones como un thriller que se sostiene sobre los hombres de Gyllenhaal, que entrega una destacada actuación y nos hace cómplices de lo que sucede al otro lado de la línea telefónica. 

Periodista – Twitter: @DabolAR