Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 19 de abril de 2024
  • Actualizado 18:38

‘Cuidando al sol’ y el abandono paternal

Un comentario sobre la más reciente película boliviana de la realizadora Catalina Razzini, que se mantiene aún disponible en la cartelera nacional
Las jóvenes actrices y un niño actor junto a la directora, Catalina Razzini.       CORTESÍA
Las jóvenes actrices y un niño actor junto a la directora, Catalina Razzini. CORTESÍA
‘Cuidando al sol’ y el abandono paternal

Cuidando al sol es una película boliviana que se estrenó recientemente en el país. Fue dirigida por Catalina Razzini. El lago Titicaca es testigo del conflicto que atraviesa Lucía, una niña aymara, cuando su padre emigra a la ciudad por mejores oportunidades de trabajo. 

La película ofrece escenas demasiado atractivas visualmente. Aunque es de esperarse, si el lago es mágico. Posee una belleza singular. No obstante, en lo que quiero centrarme y lo que realmente me ha tocado el corazón al ver la película, es el hecho de esperar la llegada de un padre, que no estás realmente segura si lo va a hacer. 

Durante el filme podemos ver cómo Lucía, desde el momento que pierde a su “héroe”, añora con el día que vuelva. Y no es un secreto, se lo dice a su hermanita, a sus amigos, a su madre, pero, sobre todo, se lo dice a sí misma. Es por eso que crea y vincula a su padre con la leyenda del “hijo del sol”, para poder sustentar el hecho de un padre ausente. 

De niños vemos las cosas tan fáciles y no percibimos realmente los problemas que hay en casa. Lucía siente tanto el abandono de su padre que llega a tener una conducta pesada. Actúa de manera rebelde o como dirían en mi familia, malcriada y bocona. Está cegada con la esperanza de esa llegada, que no se da cuenta ni por si acaso lo mal que lo debió haber pasado su madre. Prácticamente, ella está con el peso de sostener la crianza de tres niños. En Bolivia, hay muchas mujeres que deben pasar por la misma situación, ya sea en el área rural o urbana. Es una problemática que debe ser más visualizada, la maternidad y crianza de los niños no debe recaer en solo uno de los progenitores. No obstante, ese es otro tema aparte.

Volviendo a Lucía, al transcurrir la película vemos como la niña tiene un cambio y no sólo fisiológico (por la llegada de la menstruación), un cambio en su forma de pensar. Sus deseos cambian, la curiosidad por saber que hay más allá del lago despierta. Ella cambia sin perder realmente su esencia. 

Cuando al fin llega el padre, vemos cómo él se enfrenta a la madre y trata de ganarse el cariño de sus hijos. Lo que no tomaba en cuenta era encontrarse con una Lucía diferente. No es la niña que había dejado. Esto lleva a una confrontación entre ambos personajes. Los sentimientos se transforman, ahora predomina el resentimiento. Esto pasa en la mayoría de los casos. He visto muy de cerca situaciones similares, en las que los hijos a pesar del transcurso de los años no perdonan realmente a sus padres. Son heridas emocionales que son difíciles de cicatrizarlas. 

Para finalizar, he leído tanto como buenos y malos comentarios de la película. No es la mejor producción del cine boliviano. No obstante, creo que puede mover el piso a todas esas personas (me incluyo) que han vivido una catarsis a causa de la ausencia de uno de los padres.

Estudiante de Comunicación Social de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”.