Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 13 de noviembre de 2019
  • Actualizado 16:52

Crónica de la FIL La Paz: Todos queremos a Paco

Una mirada a la Feria Internacional del Libro que acogió la sede de Gobierno en su XXIV edición.
Crónica de la FIL La Paz: Todos queremos a Paco

La Feria (Feria Internacional del Libro de La Paz) cambió para bien. Para este relato la llamaré FIL, a secas. Después de soportar hora y media de trancadera, llegué al campo ferial. Estaba con las mismas ganas de quejarme que otros años pasados: “la FIL cada vez es más elitista”, “hay poca variedad de libros”, “el trato no es el adecuado”, etc. Pero este año, como titula alguna canción de Camila (sin venir a cuento): todo cambió. Y para bien.

Uno: desde que el invitado a la FIL fue Japón (hablo de cuando el campo ferial eran unos galpones y el suelo era de cascajo) no hubo otro invitado que se dedicó a celebrar este encuentro con talleres de escritores y ventas de libros de su país, a gran magnitud y con excelente servicio. Pero llegó México, cabrones, con sus talleristas de altísimo nivel, con escritores (nada hípsters y anodinos como el año pasado) como Guillermo Arriaga (sí, el guionista de Amores Perros), Paco Ignacio Taibo II (ahorita hablo de él), Diego Enrique Osorno (Premio Nacional de Periodismo en México), Óscar de la Borobolla (Profesor de la UNAM), entre otros: ¡México lindo y querido!

Dos: los organizadores de la FIL tuvieron el acierto de contactarse con Paco Ignacio Taibo II, director actual del Fondo de Cultura Económica (FCE). Paco, a lo mero macho, trajo libros del Fondo de Cultura para venderlos y no sólo para hacer una exposición de belleza con ellos (como años pasados). Dijo: “Venderemos nuestros libros con un 70 por ciento de rebaja”. Eso es la revolución: libros que se pudieron conseguir desde Bs. 30.

Además, dijo: “En dos meses se abrirá una librería de la FCE en Bolivia”.
Y no le tiembla la mano cuando en una entrevista dijo: “Que las relaciones públicas las hagan otros. Nosotros no venimos aquí para hacer relaciones públicas; venimos aquí para ayudar a hacer lectores y hacer libros. Nosotros venimos aquí a tomar decisiones, no a pasearnos; venimos a operar como franciscanos, austeridad absoluta, corte de gastos innecesarios y, simultáneamente, venimos a trabajar para la gente, los lectores, los posibles, los reales, los que podrían serlo, los que ya lo son, a encontrarlos y a darles salida”.
Necesitamos más Pacos aquí en Bolivia que se hagan cargo de las editoriales (los libros de la editorial 3600 subieron de precio a Bs. 50, libros menores a 100 páginas, y 100 Bs., libros mayores a 100 página) y el fomento a la cultura de nuestro país (donde dan más importancia a entradas o a romper récords como: la zampoña más grande del mundo o la reunión de caporales más grande del mundo).

Tres: este año los organizadores de la FIL dejaron las roscas de lado (dejaron que las élites poseras ya no se encarguen con su mente reducida y su indiferencia por los libros; ¡el año pasado los escritores leían sus cuentos o poemas mientras gastrónomos hacían
maromas culinarias!), que tanto hacían mal. Obvio: hay escritores que reclamaron (¿pertenecían a esas roscas?). Doy dos ejemplos: los escritores independientes ahora estuvieron en la planta alta del bloque amarillo, para ofrecer sus libros y el baúl del libro también, que años pasados estaba reducido a casi el subsuelo de la FIL.  

Es cierto, hay mucho por cambiar. Los bloques altos, rojo y amarillo, aún estuvieron llenos de stands del Gobierno (que más allá de la excelente Biblioteca del Bicentenario es sólo bulto) e incluso del Multicine (¿?). Aún se necesita pagar para ingresa a una feria donde uno comprará libros (aunque este año hubo un precio especial para estudiantes universitarios y docentes). Y el lunes 5 de agosto y miércoles 6 de agosto no abrió en la mañana (por cuestiones de limpieza).

Cinco: los organizadores de la FIL dieron un paso hacia una institucionalización responsable, ya no están en una infancia que duró muchos años. Esperemos que sigan así y no exista un retroceso.
Me fui de la FIL, con esperanza, y en mi garganta (y con lágrimas de alegría) se agolpaba la frase: “¡Fuerza Tri!”.
     
Periodista y escritor - [email protected]