Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 17 de febrero de 2020
  • Actualizado 18:46

FERIA LIBRE

Córdoba Mata



Una de las buenas modas de los últimos años es la celebración de eventos que exaltan la novela negra en lengua española. Empezando por España que, con la “Semana Negra de Gijón”, el “Mayo Negro de Alicante” y “Getafe Negro”, lleva las banderas en esta onda. La moda se ha impuesto en nuestro continente, donde ya tienen carta de ciudadanía “Medellín Negro”, “Santiago Negro”, “BAN!” y ahora “Córdoba Mata”, que tuvo su primera versión en el mes de septiembre de 2014 en el marco de la Feria del Libro; y a la cual tuve el privilegio de asistir, representando a la novela negra chilena.

Organizador entusiasta, incansable y gentil fue Fernando López, un ex juez que se ha dedicado por fin a tiempo completo a su pasión, la novela negra, género en el cual ha publicado libros con un detective que es regalón de los aficionados exigentes. Su Odisea del cangrejo campeaba en el propio aeropuerto. Argentina se hizo presente con varios grandes maestros del género. Allí estuvieron Raúl Argemí, Juan Sasturaín y Guillermo Orsi, autores con obra considerable, premiados y queridos por los lectores, en su propio país y en España (Argemí es residente en Barcelona). Pero también llegaron otras figuras notables, entre ellas, Horacio Convertini, María Inés Krimer, Esteban Llamosas y Lucio Yudicello. Todos con profusas obras, originalísimas; aquí me tienen leyendo. Si de académicos en el género negro se trata, destacaron la argentina Mirian Pino y la irlandesa Kate Quinn.

No menos sólida era la representación uruguaya, entre otros los colegas Pedro Peña, Mercedes Rosende y Rodolfo Santullo. Se trata de escritores irreductibles, tenaces, con los cuales tuve oportunidad de compartir mesas de discusión, condumio y libación. Autores de obras únicas, publicaciones en sellos especializados, con ideas propias y visiones críticas. En honor a esa diversidad hubo mesas donde se tocaron temas como el periodismo, la parodia, la experiencia carcelaria, la visión femenina y la relación con otros géneros. Cabe señalar que Montevideo prepara su propio evento “negro”.

Menciono al final a dos estrellas de máximo brillo que le dieron el toque apoteósico a “Córdoba Mata”: el argentino Mempo Giardinelli, bien conocido de todos, que dictó una conferencia magistral sobre los orígenes y evolución del género negro. Y el español Alexis Ravelo, un pelado de arito en la oreja, encantador como un fakir, divertido como el que más, conversador incansable y erudito, canario por añadidura; lo que quiere decir un acento más caribeño que peninsular, un tío sensible a la marginalidad y alérgico a los tontos solemnes. Presentó su novela La estrategia del pequinés, ganadora del Premio Dashiell Hammett en Gijón 2014, un libro simplemente espectacular, que ganó además un premio por haber creado el mejor personaje femenino según un jurado ad-hoc.

Este tipo de eventos es clave para la promoción del género negro, que tanto interesa a los lectores, que a menudo tienen poca oportunidad de acceder a él por los cantos de sirena de los productos sin misterio de los escritores de prestigio; eso con ayuda de las máquinas mercantiles de los súper sellos editoriales. Para nosotros, autores, es una oportunidad de conocernos, leernos, intercambiar libros, discutir del pasado, presente y futuro del género; o, simplemente, charlar. ¿Para cuándo un “Cochabamba Negro”?

Bartolomé Leal