Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 17 de agosto de 2022
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Una cárcel y un violín

Sobre ‘Pabellón Calamarca’ (1963) y ‘Jaime Laredo en Bélgica’ (1959), filmes restaurados y proyectados con motivo del 46 aniversario de la Cinemateca Boliviana en La Paz.
Un fotograma de ‘Pabellón Calamarca’. RB
Un fotograma de ‘Pabellón Calamarca’. RB
Una cárcel y un violín

Los documentales (años 50 y 60) del Instituto Cinematográfico Boliviano (ICB) son una joya. Con motivo del aniversario 46 de la Cinemateca Boliviana, la noche del pasado lunes vio dos “estrenos” de su Archivo Fílmico Nacional: “Pabellón Calamarca” (1963) de Enrique Albarracín Crespo y el argentino Nicolás Smolij; y “Jaime Laredo en Bélgica” (1959). Ambas películas han podido ser restauradas y ver la luz gracias al nuevo escáner digital Cintel Black Magic, donado en abril pasado por la cooperación alemana.

“Pabellón Calamarca” es un corto documental de estética expresionista y tintes moralistas/propagandistas. Narra el famoso atraco a una camioneta de la Comibol en julio de 1961; el robo de 2.800 millones de bolivianos/300.000 dólares; el asesinato a sangre fría de tres funcionarios; el arresto de los autores materiales e intelectuales; y posterior juicio y encierro en la cárcel de San Pedro (con la muerte del pistolero Hugo Fuentes en “extrañas” circunstancias en su celda). La sección Guanay pasó a llamarse por aquellos días Pabellón Calamarca en una prisión caracterizada por los pasillos desolados y los patios despoblados.

“Jaime Laredo en Bélgica” es un inédito cortometraje documental de corte divulgativo (de apenas diez minutos) donde se ve al virtuoso músico cochabambino Jaime Laredo, con apenas 17 años, recibir en Bruselas el máximo premio en el concurso mundial de violinistas (80 jóvenes de todo el mundo) organizado por la Reina Isabel de Bélgica en mayo de 1959. El “corto” fue seguido por un noticiero de la USIS (The United States Information Agency) donde Laredo Unzueta demuestra su talento con el célebre Stradivarius “El Emperador” entre sus manos.

Meses después, en diciembre, Jorge Ruiz (uno de los cineastas del ICB dirigido por Waldo Cerruto) rodó el filme “Laredo de Bolivia”, la llegada del músico a La Paz a bordo de un carro descapotable y un estadio “Hernando Siles” abarrotado y coreando al campeón.

Post-scriptum: el cumpleaños de la Cinemateca Boliviana reunió apenas a 30 personas en una sala uno semivacía. Se extrañó a cineastas, actores/actrices y personalidades del mundo del cine boliviano. Tan solo se hicieron presentes -entre otros- alumnos de la Escuela Ukamau, Milton Guzmán y Guillermo Medrano (directores de fotografía), David Mondacca, Claudia Andrade, José Bozo, Jorge Altamirano, Lluvia Bustos, Guillermo Castrillo (gerente del Cine Center), el director de Adecine, Germán “Monki” Monje, el viceministro de Coordinación con Movimientos Sociales y Sociedad Civil, Juan Vilca y la senadora de Comunidad Ciudadana, Cecilia Requena, acompañada por Silvia Laborde. 

Monje y Vilca fueron los encargados -junto a la directora de la Cinemateca Mela Márquez Saleg - de entregar los reconocimientos de este año: premio Patrimonio Audiovisual 20022 al compañero Luis Fernando Laffert por su aporte a la distribución de cine al mando de la empresa Pelmex y Waza Films (y del cine 16 de Julio); y al Sindicato de Trabajadores Cinematografistas (con su secretario ejecutivo al frente, Osman Orozco) en su 80 aniversario por su permanente defensa de los trabajadores de los cines de La Paz. Los recuerdos de las viejas salas (más de 400 en toda Bolivia) y de las cabinas de proyección (pendientes del carbón y de la luz de las pantallas) marcaron una velada con toques irremediablemente nostálgicos.