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  • Diario Digital | martes, 18 de mayo de 2021
  • Actualizado 03:50

‘Tres caminos a Tacna’: la novela que desentraña la homosexualidad en la Guerra del Pacífico

A partir de una investigación frustrada por escasez de datos en los documentos, el historiador chileno Rafael Mellafe decidió incursionar en el género de la narrativa de ficción, tocando un tema silenciado por la historia oficial. La obra fue recientemente presentada en el país vecino.
El historiador chileno Rafael Mellafe y la portada del libro  (izquierda) sobre una imagen de archivo de la Batalla de Tacna. ELABORACIÓN PROPIA
El historiador chileno Rafael Mellafe y la portada del libro (izquierda) sobre una imagen de archivo de la Batalla de Tacna. ELABORACIÓN PROPIA
‘Tres caminos a Tacna’: la novela que desentraña la homosexualidad en la Guerra del Pacífico

Como todo historiador, Rafael Mellafe Maturana buscaba una nueva aproximación investigativa en un campo que lo apasiona y al cual ha dedicado más de 25 años de carrera: la guerra del Pacífico. Tras haber publicado más de diez libros en la materia, Mellafe de pronto tuvo una idea y comenzó a trabajar en ella.

Su plan era nada menos que buscar registros que hablaran de la homosexualidad en el desarrollo de la Guerra del Pacífico.

Pero a poco andar se encontró con un problema no menor para un historiador.

“No hay documento alguno que nos hable de la homosexualidad en los tiempos de la Guerra del Pacífico, ni crónicas, cartas, documentación oficial o informes médicos, sencillamente no existen”, cuenta Mellafe. Luego sigue: “Aparentemente los gays no existían para la sociedad de la época y me refiero a la sociedad sudamericana en general. Fueron escondidos o simplemente ignorados”.

Frustrado por el problema casi insalvable, Mellafe optó por otra solución. La ficción. “Al no haber información alguna, creí oportuno inventar tres personajes que, mediante investigaciones actuales, van definiendo sus características. De esta forma pude aproximar los temas desde una óptica de narrativa en vez de histórica”.

Así, desde las trincheras de la historiografía, Mellafe saltó sin escalas directo a la narrativa. Pero como la sangre tira, no quiso dejar de lado el rigor y la precisión exhaustiva en la presentación de datos. Tal es el nivel –casi obsesivo– por los detalles históricos, que nos encontramos con la marca de los fusiles y cañones, los uniformes, las comidas y otras costumbres de la época.

“El rigor histórico está presente en toda la novela, es decir, cuando llevo a mis personajes a París y pasan por el restaurant La Rat Mort, ¡es por que existió!, lo mismo que los viajes en barcos, etc. Todo lo que gira en torno a los personajes es históricamente cierto y comprobable”, asegura el también autor de Mitos y verdades de la Guerra del Pacífico (2014).

Así, Tres caminos a Tacna, recién publicado bajo Legatum Editores, narra la historia de tres oficiales, un chileno, un peruano y un boliviano, cuyos destinos se cruzan en la batalla de Tacna (1880). De estos, son los personajes del bando aliado quienes tienen relación con la homosexualidad.

Por un lado, el capitán peruano Eledoro Poblete es un joven de origen aristócrata, gay asumido y, mientras vivía libremente su vida y su sexualidad en París, lo sorprende la guerra con Chile y decide volver a su país para pelear en el conflicto.

También está el teniente Moisés Rojas, boliviano, quien duda de su sexualidad tras haber pasado una experiencia traumática en su juventud siendo seminarista, y mantiene alguna fijación hacia Eleodoro, a quien conoce en París y comparten piso. También se embarca rumbo a Bolivia tras el inicio de las hostilidades bélicas.

Y el personaje chileno, el capitán José Pablo Tapia, oriundo de Colchagua, es uno de los tantos hijos de terratenientes que en vez de tomar en sus manos el futuro acomodado que le esperaba, opta por enrolarse en el regimiento Chillán y partir al frente. Aunque parece alguien normal, esconde una perversión sádica que lo llevó a cometer un error en su pasado y que de alguna forma le termina repercutiendo.

En base a ellos tres se mueve indistintamente la novela, alternando escenarios como Colchagua, Sucre, Cajamarca, París, la pampa del Tamarugal, y las campañas de Tarapacá, Tacna y Arica.

Siendo usted historiador, ¿por qué eligió el formato novela?

Escribir novelas es mucho más entretenido que hacer libros de historia, da libertades que en un texto tipo ensayo o monografía no se tienen. Es decir, se puede entregar una serie de datos en frases muy cortas, incluso datos “freak”, sin la necesidad o el imperativo de citar la fuente o expandir la información citada.

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Si hay un episodio especialmente tratado en las letras nacionales es la guerra del Pacífico. Por eso, la tentación de tomar algún referente estaba sobre la mesa. Pero Rafael Mellafe optó por otro camino.

“Aunque encuentro soberbio el Adiós al Séptimo de línea o muy entretenido Veterano de tres guerras, no tomé la novela sobre la guerra como fuente o apoyo. La razón de esto es que las novelas escritas sobre la guerra adolecen, a mi juicio, de demasiadas ‘libertades literarias’ que yo no deseaba tomar, quise siempre apegarme lo más que pude al rigor de la historia”, dice Mellafe.

Sin embargo, aclara que, en rigor, la guerra es solo el telón de fondo y no el tema central de la novela. “La temática no es la guerra per se, es solo el conductor temporal de la historia donde se mueven los personajes que al final se encuentran en Tacna”.

¿Qué referentes tenía en mente cuando escribía la novela?

Varios. Entre ellos destaco a Ken Follet por su detallismo histórico, Frederick Forsyth por la capacidad de dar giros completamente inesperados a sus novelas, algo de Tom Clancy también. De los hispanos, Vargas Llosa definitivamente y algo de Ernesto Sábato.

Usted es historiador. A la hora de escribir esta novela, ¿hizo alguna clase de taller literario o alguna formación en ese ámbito?

La verdad es que no. Gracias a internet pude ilustrarme con una serie de libros y videos sobre literatura y novelas. Más que nada en la construcción y desarrollo de los personajes. Pero formalmente, no.

Pero, antes de la publicación, ¿recibió algún comentario?, ¿hubo gente que lo leyó?

Sí, afortunadamente un grupo de amigos leyó el texto y cada uno de ellos hizo observaciones las que fueron incorporadas al libro. También recibí críticas, todas constructivas, las que también fueron aplicadas. Comentarios…muchos, pero me quedo con uno que me hizo vibrar… “los valores de amistad, amor, humanismo y solidaridad están presentes a lo largo de la novela…”.

Una de los capítulos centrales es un detallado relato de la batalla de campo de la Alianza, o de Tacna (26 de mayo de 1880), sitio donde los tres personajes centrales cruzan sus caminos. Cual Emilio Salgari del siglo XXI, Mellafe Incluye prácticamente todos los elementos y detalles necesarios.

¿Por qué escogió esta batalla y no otra? “Buena pregunta y la respuesta es re simple, es mi batalla favorita”, responde Mellafe.

Como buena novela histórica, en Tres caminos a Tacna aparecen personajes “reales”, como el general Manuel Baquedano o el Presidente boliviano, Narciso Campero. Ahí, Mellafe aprovechó su condición de historiador para documentarse sobre ellos

“Afortunadamente existen fotografías e imágenes de los personajes más relevantes, historiográficamente hablando, que me permitieron las descripciones físicas. También hay registros, tanto de ellos como de terceros, que permitieron hacer un esbozo de personalidad”, cuenta Mellafe.

Pero también hay espacios para la no ficción. En la novela se pueden encontrar crónicas de prensa de la época o discursos. “Son los auténticos, en algunos casos solo les corregí el uso de la ‘i’ por ‘y’ o ‘j’ por ‘g’, para hacerlos más actuales. Lo mismo sucedió con las descripciones de las ciudades, especialmente París, donde gracias a fotografías de época y crónicas periodísticas puede dar con muchos datos”.

“El Ejército no aceptaba a maricones dentro de las filas”

En los días decimonónicos, la homosexualidad era penada en algunos países como un delito. Si no, hay que remontarse a la historia del escritor irlandés Oscar Wilde, quien en 1895 fue encarcelado y condenado a trabajos forzados debido a su relación con Lord Alfred Douglas.

Quizás por ese espíritu que tenía la época con el tema, rastreando documentación, Mellafe apenas pudo encontrar cosas muy someras sobre la homosexualidad en un ámbito fuera de lo netamente militar.

“Por lo que pude rescatar y leer muy entrelíneas de en documentos de la época, en nuestros países el concepto era de ‘maricón’, en el sentido más peyorativo y despreciativo de la palabra. Se pensaba que era una ‘desviación’ o una ‘enfermedad’ que podía ser corregida. Por lo mismo los homosexuales, hombres o mujeres, eran escondidos por las familias y de esta manera encontramos la falta de información sobre el tema”, cuenta.

De todos modos, Mellafe destaca que en algunas sociedades había algo más de apertura al tema. “El homosexualismo como lo entendemos hoy, no es aplicable a la sociedad sudamericana de la segunda mitad del siglo XIX, quizás la europea, es decir, francesa, italiana y belga estaba un poco más abierta.”

Si bien dice que no hay información sobre la homosexualidad en las fuentes primarias sobre la guerra, ¿Qué es lo más aproximado que pudo hallar?

Lo que más se pude aproximar, pero es una suposición, es que algunos soldados fueron dados de baja por “viciosos”, que puede ser por alcoholismo o bien por alguna otra razón que no se quiso revelar en su minuto.

¿Cómo se manejaba el asunto en el Ejército chileno en campaña?

El Ejército no aceptaba a maricones dentro de las filas, tan tajante como eso. Incluso la legislación chilena no era clara. El código penal castigaba el acto de “sodomía”, pero no definía lo que era.

¿Por qué le interesó investigar la homosexualidad en la guerra del Pacífico?

Homosexuales han existido siempre a través de la historia, han estado presentes desde los tiempos más inmemoriales. Si te fijas, en los tiempos antiguos, como Grecia, Roma o Egipto el homosexualismo no era castigado. Tampoco en la baja Edad Media y en el Renacimiento los grandes maestros como Leonardo o Miguel Ángel eran homosexuales y nadie decía nada. Es por esa época que comienza un movimiento, liderado en parte por la Iglesia, para estigmatizar las conductas homosexuales. Esta corriente llega a su apogeo durante el siglo XIX y bien entrado el XX. Entonces, era como de Perogrullo saber si homosexuales habían participado en la guerra y que labores habrían de haber cumplido dentro de las filas de los Ejércitos. ¿Los dejaron ser soldados?, ¿Los conminaron a labores “domesticas”?, esas y cientos de preguntas más surgieron al inicio de la investigación. Pero como te dije antes, no existe ningún documento o fuente primaria que me diese alguna luz al respecto.

Usted como investigador y como aficionado al tema de seguro ha leído muchísimo. ¿Este es el primer texto sobre la guerra del Pacífico donde se toca la homosexualidad?

Sí, es el primero que lo toca en forma directa. Existen otros más antiguos, pero debes leerlos muy entre líneas para que den un atisbo del tema sexual, tanto homo como hetero. Un autor de época, Daniel Riquelme, en uno de sus cuentos habla de los “relojitos de Lima”, para entender bien de que se trata, ya que el texto original lo deja ver entre sombras, hay que saber que está hablando de Pithus pubis, también conocidas como Ladillas. Sobre homosexualismo o abusos, al menos yo no he leído nada en mis casi 27 años de investigación sobre la Guerra del Pacifico.