Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 23 de septiembre de 2019
  • Actualizado 11:53

[Bamboo] Internet de las Cosas en Bolivia

Un análisis a las posibilidades y situación de esta tendencia tecnológica en el país.
[Bamboo] Internet de las Cosas en Bolivia

El internet de las cosas (Internet of Things – IoT, en inglés) es un concepto que hace referencia a brindar conectividad básicamente a cualquier dispositivo físico, para permitir que estos se conecten entre sí, además de proveerles de una conexión a Internet, para que puedan tomar decisiones inteligentes. Entre los dispositivos con conectividad se tienen teléfonos celulares, electrodomésticos (cafeteras, lavadoras, lámparas, luces, entre otros), dispositivos de uso doméstico (cerraduras de puertas, interruptores de luz, medidores de electricidad, agua, gas, etc.) e incluso componentes de máquinas (motores de avión o taladros de plataformas petroleras). Según los portales Statista y The Republic, se proyecta que el total de dispositivos conectados ascenderá a 75.4 mil millones el año 2025 (un aumento de 5 veces en diez años) y esto tendrá un impacto económico de más de 11 mil millones de dólares el mismo año. La razón de este incremento sustancial de dispositivos conectados se debe principalmente a la diversidad de las aplicaciones que tiene esta tendencia tecnológica, lo cual la ha llevado incluso a ser uno de los elementos fundamentales para la siguiente revolución industrial.
El extenso número de aplicaciones del Internet de las Cosas se divide principalmente en cuatro grupos:  aplicaciones de Consumo, aplicaciones comerciales, aplicaciones industriales y aplicaciones de infraestructura. Las aplicaciones de consumo hacen referencia a las aplicaciones de dispositivos portátiles de uso personal (como relojes inteligentes) y la automatización del hogar (domótica). Las aplicaciones de hogar inteligente incluyen control de iluminación, calefacción, aire acondicionado y sistemas de seguridad, en el que el beneficio principal se da en cuanto al ahorro energético. Entre las aplicaciones comerciales se tiene principalmente las aplicaciones médicas, de cuidado de la salud y de transporte. Entre las aplicaciones médicas se tienen, por ejemplo, dispositivos que permiten monitorear de forma remota (a distancia) la presión arterial o frecuencia cardiaca. Además, algunos hospitales cuentan con camas inteligentes que permiten detectar cuando se encuentran ocupadas o cuando un paciente intenta levantarse. Las aplicaciones de IoT referentes a transporte, incluyen: señalización, control de tráfico, estacionamiento inteligente, asistencia en carreteras, manejo de flotas de vehículos y logística, entre otros. Las aplicaciones industriales se enfocan esencialmente en la agricultura, industria manufacturera, la industria automotriz y la industria petrolera. En el caso de la agricultura, los dispositivos de IoT permiten recolectar datos sobre temperatura, lluvia, estado del suelo en cuanto a humedad y concentración de minerales. Este tipo de variables se utiliza luego para mejorar la toma de decisiones y en consecuencia mejoran la calidad y cantidad de los cultivos.
Por último, las aplicaciones de infraestructura urbanas merecen especial atención, ya que los dispositivos IoT se encargan de: monitorear eventos o cambios en estructuras (puentes, edificios) que puedan comprometer la seguridad de ciudadanos o a su vez alertarlos (alerta de sismos); monitorear el medio ambiente (control de la calidad del agua y control de la calidad del aire); monitorear y controlar el consumo de energía (alumbrado público inteligente). Este tipo de aplicaciones de infraestructura junto con la definición de desarrollo sostenible, extienden las capacidades de los hogares inteligentes para construir el concepto de Ciudad Inteligente.
Es así, que una ciudad inteligente se define como un desarrollo urbano que se apoya en la tecnología (internet de las cosas), para satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las capacidades de generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades.
Para que las aplicaciones mencionadas anteriormente sean una realidad, el internet de las cosas se apoya en diferentes tecnologías, como ser: comunicaciones inalámbricas (Bluetooth, Wi-Fi, LTE, LoRaWAN), alámbricas (Ethernet) y protocolos de comunicación (IPv4 e IPv6). Además, es imprescindible la existencia de normativa que regule el uso de estas tecnologías para implementar distintas aplicaciones. Este es el caso principalmente de países desarrollados como Estados Unidos o los países de la Unión Europea, donde las aplicaciones de IoT ya son una realidad y consecuencia cuentan con normativa tanto para la misma aplicación como para las tecnologías sobre las cuales se apoya dicha aplicación. Como ejemplo de esta situación se tiene la aplicación de medidores remotos (a distancia) automatizados de consumo de energía eléctrica, gas y agua. En este caso, los países de la Unión Europea utilizan como modelo de referencia el estándar EN13757 para definir la aplicación (medición remota) y regular la tecnología requerida.
En nuestro país es notoria la falta de normativa clara en este campo, sobre todo normativa relacionada a las comunicaciones inalámbricas. Las aplicaciones de IoT con base en comunicación inalámbrica suelen utilizar bandas (intervalos de frecuencias) libres a nivel mundial. En nuestro país, algunas de las bandas están dedicadas a otro tipo de aplicaciones como telefonía fija inalámbrica. Si bien se cuenta con un Plan Nacional de Frecuencias (documento de la ATT que norma el uso y atribución de frecuencias en Bolivia), este documento no cuenta con una sección dedicada a las aplicaciones inalámbricas del IoT. Esto genera incertidumbre a la hora de planear y desarrollar proyectos en este campo puesto que la adquisición de equipos se puede ver afectada debido a parámetros técnicos. Sin embargo, es importante resaltar los esfuerzos que existen actualmente por parte de algunas universidades, que a pesar de la carencia de normativa, tecnología y recurso humano calificado incursionan en esta área. Es así, que la Universidad Privada Boliviana presentó meses atrás, un proyecto de iluminación vial Inteligente (proyecto SRESLi) que permite reducir el consumo de energía de alumbrado público por medio de la conectividad inalámbrica entre luminarias y un control inteligente de la intensidad de la luz.
En Bamboo creemos que el Internet de las Cosas es una tendencia tecnológica disruptiva con todo el potencial de cambiar el mundo en los siguientes años. Múltiples ciudades, sobre todo de países del mundo desarrollado, han empezado a implementar aplicaciones IoT a gran escala, promovidas por el gran impacto positivo que generan además de la normativa clara y sólida que existe. A pesar de la falta de estándares en Bolivia, existen proyectos innovadores de gran impacto promovidos por la academia. Estos proyectos pueden ser implementados a gran escala en el futuro en nuestra sociedad, para apuntar a convertir nuestras ciudades en inteligentes y en consecuencia sostenibles.
Científico de datos - Doctor en Ingeniería Industrial y MBA - [email protected] - [email protected]