Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 18 de septiembre de 2019
  • Actualizado 05:41

Ausencias y presencias en "Familia sumergida"

El reciente estreno de la cineasta porteña María Alché se proyectará en la primera función del Cineclubcito en Cochabamba. La cita es el próximo 8 de mayo, a las 19:00, en la librería La Libre, ubicada en la avenida Humboldt No. 1135, casi Calancha.
Ausencias y presencias en "Familia sumergida"

El debut en formato largo de María Alché no sigue los mismos patrones de buena parte de la producción argentina de los últimos años. Cierto que cuenta con Mercedes Morán al frente del reparto, y esta actriz, junto a Dolores Fonsi y Ricardo Darín, capitaliza buena parte del star system argentino actual. Es un nombre conocido y reconocido, sobre todo en los festivales, pero no impone un estilo concreto de drama o de comedia. Eso lo hace la directora con un registro singular que va de lo individual a lo colectivo, incluso por acumulación: abundan los planos en los que varios personajes parecen apretarse en el encuadre, como si nadie en este filme sobre pérdidas y recuperaciones emocionales pudiera estar nunca verdaderamente solo.
Casi toda la acción, además, acontece en el espacio inalterable de la casa de la protagonista, y a la opción claustrofóbica del decorado se suman toques y situaciones que parecen remitir, o al menos evocar, al Polanski y al Lynch de La semilla del diablo y Mulholland Drive. Pero, Familia sumergida no bordea en ningún momento el relato fantástico, sobrenatural o de horror. Tampoco es exactamente un drama naturalista. Se sitúa en un terreno privado, personal y particular para elaborar a conciencia el retrato de una mujer y su mundo cuando ese mundo parece abocado a la ruina.
Tras la muerte de su hermana, la protagonista, Marcela, debe recomponerse a partir del azar: un amigo de su hija aparece inesperadamente en la casa después de que le cancelen un viaje de trabajo. La presencia de ese “extraño” acaba siendo una suerte de bálsamo, ya que lo extraño es todo lo demás mientras que con el joven puede hablar de lo que nunca habla, tomarse su tiempo, sonreír antes que deprimirse y reencontrarse consigo misma en una casa que posiblemente antes fue acogedora y ahora sigue siendo una casa, pero no un hogar.
Para transmitir todo esto, Alché fragmenta la historia en dos partes no simétricas en las que incluye momentos tan sorprendentes como anómalos, todavía más extraños que esa propia extrañeza que lo invade todo. La hermana fallecida ejerce también su influencia, como una presencia –no aterradora ni fantástica– que sigue invadiendo los espacios que un día compartió con la protagonista. Quizá por todo ello, y a pesar de algunas descompensaciones fruto de la acumulación de personajes insólitos o desconcertantes, Familia sumergida es más una película de ausencias que de presencias, de intuiciones que de certezas.

Sinopsis

Marcela es una mujer que acaba de recibir la noticia de que su hermana ha fallecido. El suceso cambia totalmente la dinámica de Marcela, que comienza a sentirse atrapada en su propia casa. Todo cambia cuando conoce a Nacho, amigo de una de sus hijas, con el que comparte conversaciones y paseos. La situación está a punto de tomar un giro fantástico cuando Marcela comience a recibir visitas de parientes que se encuentran “en el otro barrio” desde hace algún tiempo.

La directora

María Alché (Buenos Aires, 1983) es una actriz, productora, directora y fotógrafa argentina. Estudió dirección cinematográfica en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC), de Buenos Aires, graduándose en 2010. En su trayectoria como actriz se destacan La niña santa, Tratame bien y Me casé con un boludo. Como guionista y directora, realizó algunos cortometrajes que fueron seleccionados en prestigiosos festivales como por ejemplo el Festival Internacional de Cine de Locarno, el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana y el Festival Internacional de Cine de Róterdam. Desde 2015 es profesora de Dirección de Actores en la ENERC. En 2017 filmó su primer largometraje, una coproducción entre Argentina, Brasil, Alemania y Noruega

Crítico de cine