Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 04 de diciembre de 2021
  • Actualizado 06:16

Alandino: “El rap es una terapia, me ha salvado de muchas”

Entrevista al rapero paceño en su paso por Sucre, donde realizó un taller de rap para jóvenes en el marco del proyecto Jóvenes en Acción 
El rapero ‘Alandino’ (al medio, abajo) junto a las y los jóvenes que participaron  del taller de rap en Sucre.                              SEBASTIÁN MOSCOSO
El rapero ‘Alandino’ (al medio, abajo) junto a las y los jóvenes que participaron del taller de rap en Sucre. SEBASTIÁN MOSCOSO
Alandino: “El rap es una terapia, me ha salvado de muchas”

Alan Gálvez Fernández (La Paz, 1987), mejor conocido por su nombre de artista Alandino, es un activista que viene trabajando por los derechos humanos y la madre tierra desde el año 2010. Su proyecto musical, con bases de folk-rap e influencias ragga, nace en 2012. En 2018 saca su primer álbum de estudio llamado Deconstruarte, en el que se encuentra el single promocional “Ají de lengua”, que se hizo popular en países de Latinoamérica y parte de Europa. En 2021 saca el álbum llamado Volveré y seré cumbia, con cinco cortes promocionales.

En su paso por Chuquisaca, La Ramona tuvo la oportunidad de conversar con el rapero en el último día del taller de rap Cypher of the Youngs –que se realiza en el marco del proyecto Jóvenes en Acción–, que se llevó a cabo en la ciudad de Sucre, del 8 al 10 de noviembre, en el centro cultural El Mercadito. El mismo taller también se realizó en El Alto, del 17 al 19 de noviembre, y próximamente se desarrollará en Santa Cruz, del 22 al 24 de noviembre, y en Cochabamba, del 29 de noviembre al 1 de diciembre. La inscripción es gratuita y se puede recabar más información en la página de Facebook del proyecto promotor (https://www.facebook.com/JovenesenAccionBol). 

En esta oportunidad, Alandino nos cuenta sobre el surgimiento de estos talleres, algunos aspectos de su evolución musical y sus vivencias a lo largo de su trayectoria artística.

Pregunta. ¿Cómo nació la idea para estos talleres?

Respuesta. Fue una idea personal de dar talleres en el país. Siempre lo he realizado con distintas instituciones. En esta ocasión, quienes realmente se han rajado para que se de en cuatro ciudades, son las compañeras de Alianza por la Solidaridad. Ellas han gestionado todo lo que son los talleres. Se agradece a quienes apuestan por este tipo de talleres de arte que a veces no son muy comunes. El rap sigue siendo underground, todavía no está visibilizado como una gran herramienta de trascendencia y de terapia. 

P. ¿Qué nos puedes decir de tu experiencia conviviendo con diferentes jóvenes que están empezando en el rap? ¿Qué has podido aprender de la convivencia con ellos a lo largo de estos talleres?

R. Esa es la palabra justa que has dicho tú: Aprender, es aprender mucho, mucho, y aprendo de las vidas y experiencias de cada una, de cada uno, de cada une. Tienen sus propias vivencias duras, bonitas, vienen a expresar su felicidad, vienen a mostrar su sabiduría, las técnicas que ya conocen para no solo con la música sino con la vida en general. Y bueno para mí eso es muy muy importante porque eso es lo que me nutre a mí y también al taller y hace que yo renueve mis perspectivas en otras clases o lugares donde vaya a transmitir ciertos conocimientos. Así que hay muchas cosas que aprendo, pues estamos haciendo que ese trabajo en equipo tenga sus frutos y eso es muy importante y ojalá trascienda este taller y que así yo vuelva a La Paz y todos, todas sigan, sigan viéndose, rapeando, improvisando, freestaleando, hablando de estas temáticas que tanto nos importan y pues reuniéndose en este y en otros espacios. 

P. Tal vez tú en tus inicios como artista, en el contexto de nuestro país donde hay una falta de   apoyo, has tenido algunas dificultades en tu carrera al empezar. Puede ser que muchos jóvenes como los presentes en este taller también estén atravesando situaciones un poco difíciles en cuanto al desarrollo de su carrera artística, ¿Qué les puedes decir a ellos?

R. Que así es, así siempre va a ser. Es difícil este camino porque es un arte o una carrera no reconocida a nivel estatal, tampoco nivel de la sociedad. Entonces, quién guste ingresar al mundo del rap sepa que desde los estratos sociales más altos, entre comillas, no va a tener apoyo, casi nulo va a ser el apoyo; pero desde sus bases, desde sus pares, de sus amigos, amigas, familiares que sí están con ellos o desde nosotros mismos como talleristas  que empatizamos con sus realidades porque hemos pasado, como tú dices, algo parecido, pues sí va haber un apoyo y va a ser un apoyo permanente. No es un apoyo esporádico de solamente hacer el taller con la institución un día o tres días seguirnos; sino para eso estamos creando los grupos de WhatsApp, para eso nos intercambiamos números, para eso nos pasamos distintos audios, grabaciones, maquetas, charlamos. 

P. A lo largo de tu carrera te has nutrido de nuestra cultura, de instrumentos folklóricos, ¿qué representa esto para ti?

R. Yo creo harto en la anarquía, y siento que es una cultura de esta región que hay que rescatarla. De Bolivia, Perú, Chile, Argentina; de los Andes, del altiplano, de las montañas, para con estos instrumentos, porque a mí me hace vibrar. Ahorita está sonando de fondo una pista con un charango y pues a mí me gusta, me identifico harto. Mis ancestros son quechuas, del lado de Kamata en el departamento de La Paz, y pues está en mi sangre. Entonces no puedo negar esas raíces, me hace volar, me hace alucinar. Evidentemente las otras prácticas en cuanto a géneros de música que hago son muy lejanas supuestamente, y de otro lado. O sea, el rap, reggae, un poco de hard rock, metal, a cumbia misma, pero no están completamente desligados. Creo que cada género musical ha nacido con una intención y cuando se fusionan sale alucinante. Yo no soy tan técnico como para saber cómo fusionarlos; pero tengo la fortuna de rodearme con seres que me han aconsejado y me han nutrido muy bien para por lo menos sacar un material o un producto que rescate estas cosmovisiones andino amazónicas. Quién guste hacerlo no tenga miedo, no es necesario tener una escuela muy muy fundamentada para saber cómo fusionar. Simplemente es hacer la música que uno está sintiendo.  

P. ¿Qué ha cambiado desde que empezaste tu carrera hasta este momento?

R. Creo que he cambiado yo. Creo que he cambiado para bien. Desde que me ha entrado la idea de dedicarme a la música a mis 20 años - hace 13 años - yo sabía que iba a afrontar cosas jodidas, lindas y feas; y las he afrontado todas. Un tiempo, hasta hace un año, he dudado mucho y decía: Creo que ya no me voy a dedicar tanto a la música.

 Ahora estoy aquí, más que nunca dedicado a la música y han cambiado muchas cosas. Al principio era rapear en la calle, ni siquiera había parlantes y micrófono. Solo era rapear con mis amigos, ahorrar plata de donde sea, buscar un trabajo, ahorrar plata y grabar un disco pagando un estudio o comprándonos un micrófono y una tarjeta de audio. Después de tener la tarjeta hemos encontrado un estudio barato, después de eso ya hemos conocido a un poco más a gente que apoyaba. Entonces teníamos más energía para hacer nuestras nuevas letras. Luego yo he estado solo, he dejado un grupo de rap, he empezado dar talleres, etc. 

Todo ha sido muy cambiante, muy muy cambiante y creo que para bien. Lo que sí no ha cambiado es esta perspectiva de tratar y tratar no solo de vivir de la música; sino vivir y transmitir algo a partir de la música. Entonces eso creo que es lo único que no cambia, esa intención. 

P. ¿Podrías contarnos algunos de esos momentos difíciles que has tenido? ¿Tal vez has estado en algún punto en el que te has encontrado cerca de desistir en tu carrera musical? 

Sí, justo en mitad de la cuarentena rígida, alrededor de septiembre del 2020, estaba ya sin plata, ya no ganaba de los conciertos, no ganaba de hacer canciones y tampoco estaba ganando de ni de salir a la calle a rapear en los micros, ni en las plazas, ni en los restaurantes. Entonces pensaba: ¿Y ahora qué voy a hacer? Hay que quedarse encerrado en casa, no se puede hacer nada. 

Estaba bajoneadísimo, estaba mal con mi situación a nivel pareja, estaba mal familiarmente. Estaba de ayudante de cocina de mi mamá, ella vende comida vegana, porque necesitaba plata para comer y para moverme. Y ahí empecé a bajonearme, a deprimirme súper waso. Dudé y dije: Creo que solo le voy a dedicar un 50% a la música porque necesito ese otro 50% de mi tiempo para ganar plata, porque si no me voy a morir de hambre.

En eso, un cuate viene, el Roberto Bustillos de Sonic Boom y me dice:  hermano he escuchado tus anteriores materiales desde hace años, te hice un seguimiento y quisiera escuchar tus nuevos temas. Estoy grabando artistas que están lanzando o relanzando. Dame tu material y te doy un feedback y en un mes vemos qué se puede hacer y qué no. 

Le di mis letras, le pasé audios de celular de algunas canciones que tenía, como 30 canciones que estaban en el depósito, y así hicimos un álbum de cumbia. Ahora nos está yendo bien, estamos casi viviendo de esto, felices, disfrutando en el escenario sin perder nuestra identidad y el mensaje queremos dar. Pero ha sido jodido. 

P. ¿Fue el rap una terapia en ese proceso?

R. El rap es una terapia, y no necesitas nada para esta terapia, solo tu voz. No se necesitan instrumentos, micrófonos, pedestales ni gente; solo a uno mismo. Empezar a recitar lo que uno quiere decir, hablarse a uno mismo, rimar si gustas, entrar en un ritmo para estar concentrado y decir lo que te dé la gana, decir lo que te dé la puta gana. Fluir, fluir, y decirlo todos los días. Si uno quiere mostrárselo a otras personas, súper. Sino igual no hay problema, pero es una gran, gran, gran terapia. A mí me ha salvado de muchas. 

P. ¿Cómo ves la movida del rap a futuro en Bolivia?

 R. Yo veo que la gente está muy inspirada, con muchas ganas de no sólo hacer música, sino de hacer algo. La cuarentena y otras situaciones a nivel mundial han causado una psicosis social que ha hecho que la gente esté hecha mierda, y ahora hay oportunidades, irónicamente. Entonces hay que aprovechar esas oportunidades y estoy feliz porque veo mucha gente que está inspirada, que quiere hacer música, que quiere dedicarse a hacer todo tipo de artes y estoy feliz porque cada una y cada uno está con su perspectiva distinta de la vida, pero con algo que les une, que es el rap y si algunos se van dando cuenta de que realmente tienen esta aptitud de dedicarse al rap mucho más tiempo y poder vivir con el rap, súper. Creo que hay que cascarle, hay que llegar con todo hasta donde se pueda.