Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 06 de octubre de 2022
  • Actualizado 00:07

Interpretación en castellano del cuento en quechua

Interpretación en castellano del cuento en quechua



“La Niña de los cabellos dorados”

Recopilado y traducido por Jhonny Rivera P.

Había un hombre solitario que vivía en un bosque y que se alimentaba de peces y de los productos que allí producía, resulta que una vez se le comenzó a hinchar su pantorrilla, ese hinchazón cada vez fue creciendo.¿ Porqué se me estará hinchando mi pantorrilla? voy a tener que cortarlo, dijo el hombre muy preocupado y cada que veía decía: lo voy a cortar, hasta que un día al ver que ya era demasiado grande resolvió cortarlo. Tanto fue su sorpresa al ver que de ahí salió una niña de cabellos rubios dorados como el oro.

Con el susto el hombre decidió alejarse rápidamente del lugar dejando a la niña llorando a gritos, en ese instante un condor que estaba sobrevolando por el lugar y al escuchar los gritos de la niña, había bajado y encontrándola a la niña se lo había llevado hasta su nido.

Para hacerla lactar a la niña se lo había llevado a una cabra y para abrigarla había ido a robar los pañales y las ropas de las mujeres que estaban lavando en el rio, con todo eso le había criado bien a la niña, y por el color de sus cabellos que brillaban como el oro la había puesto de nombre de la niña de los cabellos dorados “Quri chukcha”.

Para alimentarse todos los días, el condor se encargaba de ir en busca de alimentos. La niña de los cabellos dorados, cada vez estaba más joven.

Un día, un joven que había estado caminando por el lugar le había visto a la joven, vio que ella era muy hermosa y que sus cabellos estaban brillando como el oro. Al verla tan bella como ninguna el joven se había animado hablarle hasta que hicieron buena amistad.

El joven iba cada vez a hablar con ella.

Un día al estar conversando le había dicho ¡Qué lindos cabellos tienes! Y diciendo eso le arrancó un cabello. La joven muy enojada le dijo: para que me arrancaste mi cabello, ándate, que mi padre ya llegará, diciendo le había botado y así el joven se había marchado.

Una vez llegando el condor sospechó que algo había pasado, entonces se había puesto a contar los cabellos de la joven y al ver que faltaba un cabello enojado le había preguntado. ¡Falta un cabello, donde está, que has hecho o quién te ha sacado! la joven, con el susto le había mentido diciendo, ese tu gato al jugar me ha sacado.

El condor muy enojado había agarrado al gato “para que nunca más sepas jugar así” diciendo le había apretado del cuello hasta matarlo.

Otro día, hasta que el condor vaya en busca de comida, el joven había vuelto a echarse de menos de la Quri chukcha y ahí le había preguntado ¿Qué te dijo tu padre? Y ella llorando le había contado que su padre le había retado y que le ha preguntado por su cabello que faltaba, le he mentido, le he dicho que el gato al jugar me ha sacado y por eso lo mató al gato y ahora he quedado sin mi gato. “No llores, que vas a hacer al gato, más bien vámonos a otro lugar, allí nos vamos a casar” diciéndole nuevamente le había arrancado otro cabello. La Quri chukcha le dijo: No me hagas eso, mi padre me va a matar.

Dame nomas pues, para que con eso me acuerde de ti diciéndole el joven se había retirado. Y llegando el condor una vez más había contado los cabellos de la Quri chukcha y al ver que faltaba otro cabello le había preguntado, quién ha venido, aquí falta un cabello, dime que has hecho o quién te ha sacado, a lo que ella había mentido nuevamente diciendo que nadie había venido, sino que el lorito al jugar le había arrancado, y así con esas mentiras había hecho que su padre mate hasta al mono y al lorito.

Una vez más hasta que el condor salga en busca de comida, el joven se lo había robado a la Quri chukcha para casarse.



 Cuando volvió el condor a su casa y al ver que su hija no estaba, llorando fue en busca de ella, “No hay mi hija, mi hija está perdida” diciendo. En lo que ha ido caminando había llegado hasta la casa del joven y directamente le había preguntado. “Mi hija está aquí” a lo que el joven había contestado diciendo que su hija no estaba ahí y que si gusta puede buscarle, confiado en que ella estaba oculta bajo de un cántaro de barro.

Al enterarse de los preparativos que estaba haciendo para el matrimonio, el condor nuevamente había vuelto a la casa del joven que en ese instante la tenia oculta a Quri chukcha debajo de un cántaro de barro “wirkhi”, sobre el cual estaba parado el condor implorando por su hija. Devuélvanme a mi hija, hija vámonos, ¿donde estas?, si no quieres irte a la casa, si no me oyes, te convertirás en aire.

Al ver que nadie le oía, el condor se fue llorando amargamente. En cuanto se fue el condor habían destapado el cántaro y grande fue la sorpresa al ver que Quri chukcha estaba nadando en un charco de sangre.

Desde entonces el joven vivió solo y decepcionado, ya no miró a nadie ni se volvió a enamorar de otra mujer.

Así me contaba mi padre como estos cuentos de antaño.