Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 29 de febrero de 2024
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EL SOCIÓLOGO HENRY OPORTO CREE QUE FRENAR EL AUMENTO DE LA DELINCUENCIA PASA POR RESOLVER LA CRISIS DE LA POLICÍA, DEL SISTEMA FISCAL Y JUDICIAL, POLÍTICAS ESTATALES

Qhochalas alarmados por la inseguridad

Qhochalas alarmados por la inseguridad





Los cochabambinos están preocupados por el aumento de la delincuencia en el departamento. Esa fue una de las conclusiones a la que llegó el Observatorio Nacional de Seguridad Ciudadana luego de efectuar una encuesta en el país y confirmar que en la Llajta, Santa Cruz, La Paz y El Alto, el 44 por ciento de los habitantes cree que el mayor problema de Bolivia es la inseguridad y la delincuencia. Las otras dificultades, tienen porcentajes más bajos en las prioridades ciudadanas.

Siete de cada diez ciudadanos encuestados, en abril de este año, tenían la percepción de que en los últimos 12 meses, la delincuencia aumentó en los barrios, en las ciudades y en el campo.

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Para contrarrestar estas percepciones y aumentar la sensación de seguridad, cientos de policías salieron a las calles para realizar operativos de control en carreteras, en puentes, rotondas, plazas, en locales que les venden alcohol a menores, en lenocinios. En primera instancia, la gente aplaudió el despliegue, pero luego protestó porque la coordinación con las alcaldías es temporal y no existen soluciones definitivas, por ejemplo, sobre la clausura y procesamiento de inescrupulosos dueños de locales que venden grandes cantidades de alcohol caimán a menores, comerciantes que le venden pornografía a los adolescentes y aportan al clima de inseguridad. La migración de padres a España dejó una generación de menores rebeldes que en muchos casos se unieron a pandillas que hoy delinquen y consumen drogas en diferentes barrios. En una encuesta realizada por Ciudadanía, Comunidad de Estudios Sociales y Acción Pública y el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), el 45 por ciento de los cochabambinos quiere tener un arma de fuego en casa para protegerse porque cree que los tribunales de Bolivia no garantizan la justicia y les dan un puntaje de poco más de 3,22 sobre 7. La justicia comunitaria tiene un puntaje de 4,17 sobre 7, en la zona andina y el trópico.

pocas denuncias y desconfianza

La gente en Cochabamba no confía en las investigaciones policiales ni en los fiscales y jueces en los casos de robos de casas, atracos y hurtos, según la Encuesta de Victimización del Observatorio de Seguridad Ciudadana del Ministerio de Gobierno, respecto a delitos contra la propiedad. Por ello el índice de denuncia de asaltos a personas es muy bajo, apenas del 9 por ciento en 2011 y del 26 por ciento en casos de robos de viviendas o negocios. El 34 por ciento de los cochabambinos dijo que no denuncia porque sabe que las autoridades no harán nada y el 32 por ciento porque no confía en el sistema de justicia.

El informe devela que en seis de cada diez hogares alguno de sus miembros ha sido víctima de robo durante el último año.

Los lugares de mayor ocurrencia de robos a personas son el barrio (33,3 por ciento ), el centro de la ciudad (21 por ciento ), en otros barrios (12 por ciento ), ferias y mercados (11,1 por ciento ) y vehículos de transporte público (10,5 por ciento ). Cerca del 58 por ciento de las víctimas de robo en la vivienda o el negocio son personas de bajos ingresos, mientras que el 14 por ciento pertenece a estratos de ingresos altos.

violencia contra mujer y niÑos

Siete de cada diez mujeres sufre algún tipo de violencia física, sexual, laboral, psicológica según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Bolivia. Con la aplicación reciente de la Ley Antiviolencia 348, el problema se visibilizó mucho más y cada una de las dos fiscales que atienden estos casos, recibe 10 denuncias diarias, según datos de la Fiscalía de Cochabamba.

No obstante, se cree que este porcentaje es bajo porque la mayoría de los casos de maltrato, no es denunciado por desconfianza en las autoridades, el temor a sufrir represalias, el sentimiento de vergüenza, la dependencia económica respecto del marido. Según la Fiscalía General, Cochabamba es uno de los departamentos con mayor índice de violencia contra los menores.

la droga busca niÑos y jÓvenes

El sociólogo Henry Oporto, luego de una lectura de varias encuestas, dijo que otra fuente de inseguridad y delincuencia es el narcotráfico, según la percepción ciudadana. A través de los medios de comunicación y las denuncias de los padres se conoce que la venta de marihuana y cocaína en sobres, ha penetrado en algunas escuelas y colegios. Los criminales cultivan la adicción en menores y luego los convierte en vendedores para solventar su vicio.

escasa inversiÓn en seguridad

Pese a que el Gobierno ha destinado recursos a la lucha contra la inseguridad a través de alcaldías y la Gobernación, la inversión es casi nula y se construye estaciones policiales gigantes en zonas periurbanas, pese a que no hay ítemes ni equipamiento previsto para ellas. Mientras tanto, en la FELCC, en el IDIF no existen baños para las víctimas, no hay internet para intercambiar información con policías de otras ciudades y países, no hay kits de escena del crimen para levantar cadáveres y otras necesidades básicas.

Oporto dijo que es necesario resolver la crisis institucional que la Policía Boliviana arrastra hace tiempo. La falta de medios y de buenos salarios, de equipamiento, de capacitación y la corrupción no la dejan ser digna de la confianza del 68 por ciento de la gente.

“El 91 por ciento considera que la Policía sería más efectiva si tomara en cuenta las recomendaciones de la colectividad; el 94 por ciento recomienda la desconcentración de las unidades policiales, y el 91 por ciento piensa que para un mejor desempeño de la institución es indispensable contar con mecanismos de control y evaluación social”, detalla el profesional.

Los cambios, hasta ahora, en la conformación del sistema judicial no sólo que no han revertido la tendencia de pérdida de confianza en la justicia sino que han acentuado esta tendencia, “probablemente porque la población percibe que el Poder Judicial está hoy día mucho más sometido al poder político y que, por lo mismo, existen menos garantías de un juicio justo para las personas”.  

La debilidad del sistema judicial es un caldo de cultivo para el crecimiento de la delincuencia y la inseguridad ciudadana. Es vital cambiar estructuralmente el sistema judicial, dotarle de suficientes ítemes, profesionales idóneos y diseñar una política antidrogas que realmente frene el consumo de drogas y la expansión de sus tentáculos.