Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 29 de febrero de 2024
  • Actualizado 10:39

LAS FUENTES DE AGUA DE ALGUNOS SECTORES ESTÁN EN OTROS ESPACIOS Y A VECES LOS CONFLICTOS SE REACTIVAN CUANDO LLEGA LA ÉPOCA DE ESTIAJE

El agua escasea en jurisdicción propia y existe uso irracional

El agua escasea en jurisdicción propia y existe uso irracional

En los municipios proveen de agua potable a sus pobladores, pero los pozos y lagunas no están necesariamente en sus jurisdicciones. Y de forma paralela el uso es irracional aunque el líquido sea carente.

El gerente del Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa), Antonio Barriga, expresa que se provee de agua a la ciudad gracias a que existen los pozos, lagunas y una galería filtrante para la distribución. Las lagunas de Wara Wara y Escalerani son fuentes superficiales, pero principales para el abastecimiento y están situadas en jurisdicción del municipio de Quillacollo, al igual que los pozos.

Por su lado, el alcalde de Quillacollo, Charles Becerra, manifiesta que las principales fuentes para el suministro de agua en esta ciudad son los pozos profundos perforados en su mismo municipio.

En el Valle Alto, la mayoría de las fuentes son también los pozos.

El hecho de que las fuentes de agua estén en otras jurisdicciones reactiva conflictos, sobre todo en época de estiaje.

Cuando el líquido falta o se da algún conflicto social, los pobladores cierran válvulas y cortan el suministro a los ciudadanos de otras poblaciones y se generan los problemas también entre autoridades. La no resolución de conflictos limítrofes también causa pugnas incluso entre autoridades. Esta lucha se registra, por ejemplo, entre Vinto y Quillacollo, por la zona de Malvinas donde pretenden perforar un pozo que podría beneficiar a 100 familias.

Por otro lado, el uso del agua no es proporcional al volumen con el que se dispone.

El gerente general de la Empresa Misicuni, Leonardo Anaya, considera que se consume sin saber si hay mucho o poco.

“Lo que estamos viendo son los efectos de una explotación no controlada y eso se refleja en que cada vez tenemos que perforar más profundo y cada vez sacamos menos agua”, manifiesta Anaya.

Las situaciones al respecto son sencillas de identificar, como lavar carros utilizando mangueras o lavar aceras y paredes incluso en las calles de Arani, donde la gente “está consciente” de la falta del recurso hídrico. Los técnicos de ese municipio expresan que la gente no asume realmente lo que está ocurriendo y que es difícil hacer que cambie sus hábitos.

El gerente de Misicuni recuerda que en los años 70 se hizo un estudio a detalle, un proyecto integrado de Recursos Hídricos en Cochabamba y que desde entonces a la fecha no se ha actualizado, ni se ha hecho seguimiento y “un acuífero debe ser explotado de forma racional”.

La autoridad cuestiona que se perfore y explote pozos sin control y que ello genera una sobreexplotación.

Agrega que la solución es entrar a utilizar Misicuni en el futuro y bajar la presión sobre estos acuíferos, esperar a que se empiecen a recargar nuevamente para que se tenga “lo que teníamos 40 años atrás”.

Advierte que ya no hay agua que brote ni vertientes. Exhorta a la Autoridad de Aguas a regular la explotación y el costo para que haya una tarifa racional y que el común de la gente tenga acceso al agua.

Salubridad no estÁ garantizada por falta de prOcesos

LAS PLANTAS DE TRATAMIENTO COLAPSAN

Hay proyectos en marcha, mientras sigue el riesgo

En la ciudad existe la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales del Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa) en Albarrancho, pero ya sobrepasó su capacidad y tiempo útil de funcionamiento.

El encargado, Abel Lizarazu, explica que el diseño de la planta tiene capacidad para recibir 400 litros de aguas residuales por segundo, pero el promedio anual es de 700, es decir que recibe una sobrecarga de 300 litros. Este sistema diseñado para 20 años fue implementado 27 años atrás.

Un proyecto que emprende el Ministerio de Medio Ambiente y Aguas, según Semapa, garantiza la disposición de 10 millones de dólares para el “mejoramiento”. Estiman tener el proyecto hasta fines de septiembre.

El río Rocha recepciona aguas servidas domiciliarias, industriales y municipales por la falta o el colapso de las plantas de tratamiento de aguas residuales, de Sacaba, Cochabamba, Colcapirhua, Quillacollo, Vinto y Sipe Sipe. En algunos casos, como Quillacollo, las aguas no son tratadas y desembocan directamente en el río.

Las plantas de tratamiento en las provincias son sólo lagunas de oxidación.

En la mayoría de las regiones, alcaldes y asambleístas informan que tienen proyectos en marcha para ampliaciones o construcciones de plantas.

Entretanto, hay riesgos de contaminación de ríos, sobre todo en la región de los valles. Autoridades locales reconocen que “malos vecinos” hacen descargas directas a los ríos de manera irresponsable.

En las zonas tropicales la contaminación es más fácil de mitigar por los caudales de los ríos y las precipitaciones pluviales constantes.