Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 15 de abril de 2021
  • Actualizado 04:17

Wilma habló y fue ultimada, feminicida va a Chonchocoro

Fue victimada por su expareja y denunció antes violencia doméstica. La Justicia no envió al imputado a Palmasola porque allí “correría peligro”.
Wilma Flores Zurita, víctima de feminicidio. Del lado izquierdo, el ahora apresado por el crimen.  RRSS
Wilma Flores Zurita, víctima de feminicidio. Del lado izquierdo, el ahora apresado por el crimen. RRSS
Wilma habló y fue ultimada, feminicida va a Chonchocoro

Wilma Flores Zurita, la mujer que el domingo fue apuñalada y degollada con un cuchillo carnicero a la salida de un supermercado por Marcelino M., quien era su expareja y padre de sus dos hijos (de 2 y 6 años), había denunciado a su agresor, anteriormente, por presunta violencia familiar y doméstica. Ambos ya no guardaban relación sentimental alguna, pero compartían el techo en Santa Cruz.

Antes del hecho de sangre, la mujer habló. Presentó una denuncia ante la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV), luego de que tanto ella como su madre, Lucía Zurita, acusaran haber sido agredidas por Marcelino M., de acuerdo con lo relatado por Jaime Zurita, primo de la víctima.

“Le había (Marcelino M.) golpeado a su madre y a ella. Cuando lo pillé, ya lo habían llevado. Creo que lo arrestaron ocho horas. Necesito que entre a la cárcel por 30 años. Las autoridades no hacen nada. Cuando pasa la muerte recién reaccionan”, dijo el familiar doliente, entre lamentos y rabia. Pese a la acusación sentada, que data de marzo, más tarde Wilma fue ultimada por quien había señalado ante las autoridades del orden.

Incluso, el día en que fue atacada y perdió la vida cuando se encontraba en la acera de un comercio, Wilma llamó por teléfono a su hermana Arminda para transmitirle su preocupación. Avisó que estaba siendo seguida. “Habló conmigo y me dijo que le siguió. Yo le dije: ‘¿voy?’, y me dijo que no, que ya volvía. Pasaron 10 minutos y no me contestó más. Sospeché y me fui corriendo a buscarla. Allí estaban los policías. Me mostraron el documento del agresor y lo reconocí. Luego sacaron el cuerpo sin vida”, narró la consanguínea de Wilma, en entrevista con Unitel.

Por su parte, tras la audiencia de medidas cautelares, Marcelino M., de 39 años, fue enviado a la cárcel de extrema seguridad paceña de Chonchocoro, donde guardará detención preventiva por seis meses, tiempo en el que proseguirán las investigaciones. La Justicia entendió que debía velar por su derecho a la vida, pues que existían informaciones que marcaban que en el penal de Palmasola, de Santa Cruz, iba a correr peligro.

Previamente, el acusado del feminicidio, quien fue interceptado por la Policía en el lugar del hecho tras ser retenido por ciudadanos que transitaban por la vía pública, se había abstenido a declarar. Hizo uso del silencio en todo momento. Familiares de la víctima dieron cuenta de que este se encontraba alcoholizado cuando aconteció el hecho de sangre, en el cuarto anillo.

El Ministerio Público utilizó como elementos acusatorios al arma blanca hallada, el relato de los testigos y el “desdoblamiento de las imágenes”. Además, la denuncia que sentó Willma sirvió como factor que reforzó la consecuente detención en el penal paceño.

DENUNCIA

El director de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV), el coronel José María Velasco, narró que manejan la información de que el 21 de marzo fue sentada una denuncia. En la ocasión, según Velasco, se presentaron tanto el ahora acusado como Wilma.

“Llegó la pareja como arrestada y se aperturó la denuncia por violencia familiar doméstica. Se hizo conocer al Ministerio Público, este ofició las tareas investigativas, toda vez que este señor se encontraba completamente golpeado. A raíz de ello, el Ministerio Público lo arrestó, citándolo (luego) para otra fecha, para la toma de declaraciones. Esta toma debía ser el 24, pero presentó un certificado indicando que estaba mal. Se postergó la declaración para el 31”, dijo Velasco, a Unitel. El coronel considera que Marcelino M. premeditó el hecho.

NÚMERO 32

Wilma ha ingresado a los registros de mujeres víctimas de feminicidios. Representa el caso 32 en lo que va del primer trimestre en todo el país y el sexto suscitado en el departamento del oriente, considerando que la anterior actualización de datos manejada por la Fiscalía General del Estado daba cuenta de 31 crímenes. Hasta el 4 de abril, en Bolivia había 7 feminicidios en Cochabamba, 7 en La Paz, 5 en Santa Cruz (ahora 6), 4 en Oruro, 3 en Potosí, 2 en Beni, 2 en Chuquisaca y 1 en Pando.

ÚLTIMO ADIÓS

Los familiares de la víctima despidieron su memoria y sus restos, luego de que el cuerpo pasara por una autopsia en la morgue judicial de Pampa de la Isla. El informe del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), dio cuenta que murió por trauma cervical provocado por un arma blanca.

La mujer deja dos niños de 2 y 6 años. Ambos ahora se encuentran bajo el cuidado de su abuela materna. “Están conmigo, ¿qué voy a hacer yo? ¡Quiero justicia!”, exclamó la madre de la victimada.