Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 05 de julio de 2022
  • Actualizado 13:47

Víctimas de Jhasmani se unen por justicia y él continúa en el Viedma

Julián Torrico y Juan Cuéllar piden a la comisión gubernamental que revise los casos contra el “abogado del diablo”, quien es atendido, desde el pasado 10 de diciembre, en el hospital.
Julián Torrico y Juan Cuéllar, víctimas de Jhasmani Torrico. ALEJANDRO ORELLANA
Julián Torrico y Juan Cuéllar, víctimas de Jhasmani Torrico. ALEJANDRO ORELLANA
Víctimas de Jhasmani se unen por justicia y él continúa en el Viedma

Julián Torrico y Juan Cuéllar, víctimas de Jhasmani Torrico Leclere, se unen por justicia y piden a la comisión gubernamental revisar los casos en contra del denominado “abogado del diablo” o “abogado torturador”, quien recibe atención médica, desde el 10 de diciembre de 2021, en el Hospital Viedma de Cochabamba.

Las víctimas denuncian retardación de justicia, resoluciones judiciales que favorecieron al sindicado sin considerar los riesgos para los demandantes y sus familias, entre otras situaciones. Por ello, solicitan públicamente a la comisión gubernamental creada hace una semana con la finalidad de revisar los casos en los que los sentenciados fueron liberados, como ocurrió con el feminicida y violador serial Richard Choque Flores, que auditen todos los procesos en contra de Jhasmani Torrico. Lo consideran una persona “peligrosa” puesto que los amenazó de muerte y, desde antes de iniciarse los procesos, les advirtió que “dominaba a jueces, fiscales y policías”.

Julián y Juan piden a otras víctimas del “abogado del diablo” que se unan y juntos busquen justicia. Asimismo, dieron a conocer que de no ser escuchados por las autoridades se “crucificarán”, la siguiente semana, en puertas del Tribunal Departamental de Justicia.

HOSPITAL O CÁRCEL

El 10 de diciembre de 2021, Jhasmani Torrico ingresó nuevamente al Hospital Viedma. Su diagnóstico refiere consolidación ósea grado III-IV de artrodesis de tobillo derecho y osteomielitis de artrodesis tibioastragalina derecha. Primero fue atendido por Traumatología y Ortopedia, quienes realizaron el pasado 17 de diciembre la remoción de material de osteosíntesis y tomaron muestra para cultivo y antibiograma, según informe médico del traumatólogo ortopedista emitido el 9 de febrero de este año.

En el documento, el profesional indicó que la evolución post operatoria del paciente fue favorable y ese servicio dio el alta médica el 17 de enero de este año haciéndole conocer que necesitaría controles por consulta externa e hizo la transferencia a Infectología.

Al respecto, el director del Hospital Viedma, Eduardo Amaya, informó que el Servicio de Infectología recomendó que el paciente Jhasmani Torrico permanezca unas semanas más hospitalizado por el “problema de osteomielitis”. Dijo que el servicio consiguió los medicamentos para que cumpla el tratamiento completo que se prevé concluya en unos ocho días más. Luego, los profesionales evaluarán su situación y, si corresponde, otorgarán su alta médica.

“Infectología dijo que (el paciente) continúe unos días más para manejar el problema con antibióticos porque es una infección seria la que tenía Jhasmani Torrico. Los médicos evaluarán y si definen su alta médica, él tendrá que dejar el hospital. Nosotros no nos metemos en la parte legal o policial porque nuestro ámbito y competencia es la parte médica”, manifestó.

Jhasmani ya estuvo antes en el hospital. El 28 de enero de 2021 había dejado el nosocomio después de haber estado internado durante un año y poco más de tres meses, desde el 19 de octubre de 2019.   

PEREGRINAN POR JUSTICIA

Julián y Juan peregrinan por justicia. El 4 de febrero de 2017, Jhasmani llegó, junto a unas 13 o 15 personas más, al domicilio de Julián y presentó a sus acompañantes como fiscal, policías y notario. Le enseñó unos papeles y le obligó a firmarlos, mientras uno de los hombres lo apuntaba con un arma y lo amenazaban de muerte. Lo despojó de sus bienes y hace poco pudo retornar a su vivienda tras ser declarado “depositario”.

Julián se encontraba atemorizado porque le había advertido con dañarlo a él y a su familia si lo denunciaba. En 2018, fue citado como testigo en el “Caso Mecánico” y el Ministerio Público tras escuchar su declaración abrió de oficio el “Caso Padrastro” y, por ese proceso, Torrico tiene detención domiciliaria. El 16 de marzo de 2018, Juan fue secuestrado, torturado y obligado a firmar unos papeles aceptando que le devolvieron 20 mil dólares por un inmueble que tomó en anticrético. Según la denuncia, Jhasmani y su gente torturaron al mecánico realizándole toques eléctricos, sumergiéndole la cabeza en un bañador con agua y golpeándolo en distintas partes del cuerpo.

Por este caso, el Tribunal de Sentencia No. 2 de Quillacollo, presidido por la jueza Salomé Guzmán, condenó a Jhasmani Torrico el 24 de febrero de 2021 a seis años y seis meses de presidio, aunque la Fiscalía había solicitado 13 años de cárcel, en el penal de San Sebastián por los delitos de secuestro y lesiones, pero ese mismo Tribunal falló antes dos veces a favor del condenado otorgándole detención domiciliaria, pese a que contaba con sentencia condenatoria. Las resoluciones que favorecían al “abogado del diablo” fueron revocadas y se mantiene con detención carcelaria.

Cuéllar considera que no solo ha sido víctima de Jhasmani, sino del Tribunal No. 2 de Quillacollo porque, en su criterio, la jueza Salomé Guzmán se parcializó a favor del acusado. Por ello, pide a las autoridades que realicen una auditoría que garantice transparencia y justicia.