Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 18 de febrero de 2020
  • Actualizado 02:17

TRECE FEMINICIDIOS EN BOLIVIA

Selena, Guisela y Dayana: los rostros de las 3 mujeres asesinadas en enero

En los primeros 15 días de 2020, se registraron tres casos en Cochabamba. Las víctimas murieron violentamente a manos de sus agresores. Sus parientes conocían de los ataques, pero nunca los denunciaron a la Policía.
Las tres víctimas de feminicidio en Cochabamba en el mes de enero. Redes sociales
Las tres víctimas de feminicidio en Cochabamba en el mes de enero. Redes sociales
Selena, Guisela y Dayana: los rostros de las 3 mujeres asesinadas en enero

Selena, Guisela y Dayana son las tres primeras víctimas de feminicidio en Cochabamba este 2020.

Las tres mujeres tenían varias cosas en común, entre ellas, las ganas de salir adelante  y trabajar por sus familias; pero también que  parientes eran testigos de la violencia que sufrían por parte de sus victimarios pero callaron. Ahora, se arrepienten de no haberlo hecho a tiempo.

Sus sueños fueron truncados porque murieron brutalmente a manos de sus agresores, dos de ellas por sus parejas.

SELENA El primer caso registrado en Cochabamba fue el de Selena Caballero, una joven de 23 años que murió en manos de su concubino, en el municipio de Quillacollo, el 1 de enero.

Desde muy joven sufrió por la separación de sus padres y vivió en un ambiente en el que la violencia era común. Según la responsable de la Oficina de Protección a la Familia, Janeth Vargas, Selena no tenía hijos con su concubino, y tampoco tenía una dependencia económica, su sumisión era emocional.

Hace cuatro años se había concubinado con Tito D. G. de 34 años y desde entonces su vida fue un calvario por los golpes y agresiones que sufría.

La madre de Selena declaró que todo el tiempo veía a su hija con golpes y moretes y le insistía para que denuncie a Tito. Sin embargo, la respuesta de la mujer siempre era la misma “no se metan en mi relación”.

Incluso, su hermano le insistía para que deje a su pareja, pero ella aseguraba que le tenía miedo y que no podía porque era un hombre peligroso.

Según Vargas, Tito D. G. tenía antecedentes penales por narcotráfico.

Selena vivía en Quillacollo con su concubino y trabajaba en una fábrica, pero los celos del hombre eran tan grandes que hizo que renuncie a su trabajo, ya que no le gustaban los horarios que tenía y tampoco la gente con la que trabajaba. Le dijo que si no renunciaba la golpearía hasta deformarle la cara, y por el miedo la mujer accedió.

Selena se dedicó al hogar, pero cansada de ello y de los malos tratos viajó a Argentina.

La representante del colectivo Mujeres de Fuego, Ángela Nogales dijo que en el vecino país trabajaba en el rubro de la costura y estuvo allá durante dos años.

Luego de ese tiempo regresó para pasar las fiestas de fin de año con su familia y Tito D. G., enterado de su llegada, la buscó y Selena accedió a regresar con él.

La mamá del hombre les dio una casa en anticrético pero este solo llegaba de dos a tres veces a la semana a la vivienda, presuntamente tenía otra pareja.

“Cada vez que regresaba al lado de Selena era para lo mismo, golpearla”.

 En Año Nuevo, la pareja salió a festejar y regresó en la madrugada a su casa.

La versión de Tito D. G. señala que la mujer quería regresar a la fiesta a seguir compartiendo bebidas alcohólicas, pero que él deseaba descansar.

La pareja comenzó a pelear y él la golpeó en la cara, ella cayó al piso y quedó inconsciente. Sin embargo, esta versión fue descartada luego de que se le practicó el examen forense.

“Nunca en mi vida ví a una mujer tan golpeada, no había una sola parte de su cuerpo que no tenga un morete producto del golpe”, dijo Vargas, quien vio el cuerpo de Selena.

La autopsia reveló que Tito D. G. la golpeó con un bate hasta destrozarle la cabeza, fracturarle las costillas de ambos lados de su cuerpo y reventarle el hígado.

El agresor fue enviado con detención preventiva a la cárcel de El Abra,  donde aguarda su juicio.

Una de las confidentes de Selena era su prima, quien sabía de todos los malos tratos que era víctima Selena, pero nunca intervino. Su silencio terminó en la tragedia de su ser querido.

GUISELA Guisela Alvarado fue la segunda víctima en Cochabamba, murió asfixiada y, al igual que Selena, sufrió malos tratos en manos de su concubino durante mucho tiempo.

La hermana de Guisela, Nelly Alvarado relató que la víctima se concubinó con su pareja Celio P., hace menos de un año.

Durante este tiempo, el hombre le prohibió visitar a su familia, ya que constantemente la golpeaba.

La mujer, quien tenía una hija de cinco años con una anterior pareja, dejó a su pequeña al cuidado de la abuela, ya que la niña no quería estar con su mamá por el temor que le tenía a Celio P.

Relatos de los familiares señalan que Guisela era maltratada constantemente y que tenía hematomas y moretes en el cuerpo.

 “En varias oportunidades le dijimos a este hombre que la deje, que nos devuelva a mi hermana, pero él no hacia caso, no quería que la veamos”, dijo Nelly Alvarado.

La tarde del lunes 7 de enero, la pareja de concubinos estaba consumiendo bebidas alcohólicas junto al hermano de la víctima, en la vivienda de la pareja. 

El familiar se retiró del lugar y luego de unas horas recibió la llamada de Celio quien le pidió que recoja a la mujer ya que estaban discutiendo.

Cuando el hermano llegó a la casa ubicada en la zona sur de la ciudad, Guisela estaba en el piso.

De inmediato, la llevaron a una clínica donde el médico de turno después de examinarla les dijo que estaba muerta y que debían llevarla al hospital Viedma. 

En este nosocomio los galenos se percataron de que el cuerpo tenía signos de violencia por lo que llamaron a la Policía.

El concubino, en su primer relato, aseguró que la mujer tomó veneno para quitarse la vida, sin embargo, las marcas de violencia en el cuerpo decían lo contrario y, finalmente, la autopsia al cadáver reveló que Guisela murió por asfixia manual, es decir, estrangulada.

El director de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV), Jhon Bermúdez, informó que en el domicilio donde ocurrió el crimen se encontró la funda de un arma, además de manchas de sangre en el dormitorio y en la ropa del hombre. Las primeras investigaciones indican que Celio P. comercializaba carros “chutos” al Trópico de Cochabamba y que además utilizaba a Guisela como “tragona” para el transporte de sustancias ilícitas.

La mujer dejó a una hija en la orfandad al igual que sus sueños de superación. Estudiaba corte y confección y quería dedicarse a la confección de polleras.

Se conoce que Cecilio P. antes de concubinarse con Guisela Alvarado tenía otra pareja amorosa, Rosa Ramos Apaza, quien fue reportada como desaparecida desde junio de 2018, en el mismo periodo en el que sostenía una relación con el hombre que ahora está aprehendido.

DAYANA El último caso registrado hasta ahora en Cochabamba es el de Dayana Quiroz Ramos de 21 años.

La muchacha murió estrangulada en manos de un hombre que conoció el día de su muerte.

Dayana era la mayor de tres hermanos, era muy apegada a su familia.

Parientes de la joven  relataron que el padre de Dayana falleció en un accidente de tránsito y tanto la madre como la hija se hicieron cargo del mantenimiento del hogar.

Según la mamá de la joven, por los escasos recursos en el que viven, Dayana viajó a Chile para trabajar en la cosecha de fruta y así poder enviar dinero a su mamá.

El trabajo era periódico y siempre regresaba a su hogar al lado de su familia.

Su sueño era estudiar ingeniería comercial, por ello estaba ahorrando para pagar sus estudios que debieron postergarse, en más de una oportunidad, porque el inicio de las actividades académicas coincidía con el periodo en que debía estar en Chile.

Dayana regresó a fines de 2019 para pasar las fiestas de fin de año junto a su familia.

El día de su muerte, el 8 de enero, almorzó con su mamá y luego salió para encontrarse con un amigo.

Fueron a un local a tomar chicha y ahí llegaron otros tres hombres quienes compartieron la tarde entre copas con Dayana.

Uno de ellos se  quedó dormido, el segundo se fue a su casa y los dos que quedaron Ernesto T. M.  y  Wilber M.F. llevaron a la joven a un terreno para seguir tomando.

Dayana se apartó para hacer sus necesidades y Ernesto T. M. la siguió, la estranguló y luego le robó su celular.

Luego del hecho se dirigió al Barrio Chino y vendió el aparato telefónico, consiguió 300 bolivianos por él y luego pagó unas deudas.

Aún se desconoce la participación de Wilber M.F., pero no se descarta un abuso sexual, ya que en el lugar se encontraron preservativos, aunque sin el contenido seminal.

Al principio Ernesto T. M. declaró ser el responsable de la muerte de Dayana, sin embargo, en una audiencia de medidas cautelares realizada el jueves, cambió su relato para asegurar que no fue el autor de la muerte.

BOLIVIA En el país registraron 13 feminicidios en los primeros 16 días de 2020.

El último es del Fanny L.C.H., de 44 años, quien llegó a Santa Cruz junto a su pareja. Luego de una discusión en el alojamiento en el que se encontraban, el hombre la golpeó hasta reventarle el hígado. Fanny falleció antes de llegar al hospital.

Las otras mujeres fallecieron estranguladas, asfixiadas, a golpes e incluso dinamitadas, como el caso de Valeriana M. A., de 36 años en Potosí. 

Ella se negó a recomponer la relación con su marido y este agarrado de una dinamita abrazó a la mujer hasta que ambos explotaron.

De los 13 casos de feminicidio de este año, 3 ocurrieron en La Paz, 3 en Cochabamba, 3 en Potosí, 2 en Santa Cruz, 1 en Oruro y 1 en Chuquisaca.    

La responsable de la fundación Voces Libre, Mercedes Cortéz, aseguró que si se mantiene el ritmo de feminicidios en el país al fin de año se podría llegar alrededor de los 300 casos.

HUÉRFANOS Un documento elaborado por la fundación Voces Libres señala que 14 menores de edad quedaron en la orfandad en Bolivia luego de que sus madres murieran a manos de sus feminicidas.

En 2019 se registraron 117 feminicidios en Bolivia, como resultado 131 menores quedaron huérfanos, debido a que perdieron a sus madres, y porque sus padres están pró- fugos, detenidos o incluso se suicidaron.