Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 06 de junio de 2020
  • Actualizado 16:22

LA FISCALÍA INVESTIGA EL CASO PARA SANCIONAR A LOS AUTORES

Mamá del joven asesinado: ‘Me pidieron Bs 80 mil para no enterrar vivo a mi hijo, pero no tenía dinero’

Un hombre, de 27 años, fue acusado de robar una motocicleta y animales. Los comunarios lo golpearon, ahorcaron y obligaron a cavar su tumba en el cementerio de Chalviri del Distrito Rural de Palca, en Sacaba.  

 

La mamá de Celso pide justicia por el asesinato de su hijo. Foto- Noé Portugal 
La mamá de Celso pide justicia por el asesinato de su hijo. Foto- Noé Portugal 
Mamá del joven asesinado: ‘Me pidieron Bs 80 mil para no enterrar vivo a mi hijo, pero no tenía dinero’

“Mamitay apamuy chay qolqeta, niwarqa waway waqaspa”, esa frase le dijo Celso Caballero R., de 27 años, a su madre antes de morir, que traducido al español significa: “Mamita trae ese dinero, me decía mi hijo llorando”. El joven fue acusado de robar una motocicleta y animales, y comunarios lo lincharon y enterraron vivo en el cementerio de Chalviri del Distrito Rural de Palca, perteneciente al municipio de Sacaba.

La mamá del joven, entre lágrimas, contó que dirigentes de Chalviri irrumpieron en su casa, cuando se disponían a servirse un alimento, el jueves. Las autoridades comunarias apuntaron a su hijo como el que robó una motocicleta, pero Celso les indicó que el motorizado que conducía se compró de un taller mecánico. Le pidieron acompañarlo a la sede sindical para arreglar esa situación de buena manera y él accedió. 

Añadió que los dirigentes, en la sede sindical, elaboraron una lista de robos atribuyéndole la autoría a Celso y cuantificaron las supuestas pérdidas en aproximadamente 80 mil bolivianos y le indicaron a la madre “eso tienes que pagar para que vaya a la justicia comunitaria y vamos a liberar a tu hijo”, pero la familia no tenía ese monto porque se dedica a la agricultura y además rechazan que el joven haya cometido esas faltas.  

“Vivo en el campo y no tengo plata, de dónde iba a sacar. Le han ajustado a mi hijo de todo lo que se ha perdido como vacas, caballos y motos. Le han culpado de todo, pero no hay nada que pruebe que haya sido él. Le han ahorcado y le han obligado a decir que cometió todos esos robos y con eso me estaban pidiendo dinero”, manifestó la mamá. 

Otro de sus familiares manifestó que no fue sorprendido robando y que le inculparon de ese delito. Relató que cuando el joven llegó a la sede sindical le ataron las manos hacia atrás y lo colgaron por unas tres horas, desde la 01:00 de la madrugada del viernes. “Después le han dado patadas y puñetes hasta hacerle vomitar sangre”.

Los comunarios, al promediar las 11:00, determinaron enterrarlo vivo y lo sacaron de la sede atado con una pita, mientras él rogaba que lo liberarán. “Papitos perdónenme”, exclamaba, pero nadie mostró piedad, de acuerdo con la versión de los familiares. 

Lo llevaron hasta el cementerio, donde le obligaron a cavar su propia tumba. El joven estaba herido por todos los golpes que le propinaron y no pudo ya sostenerse de pie. Entonces, algunas personas empezaron a excavar y cuando el hueco estaba listo lo metieron de una patada. “Atado de manos y pies les pidió perdón uno por uno, pero le empujaron al agujero y le echaron tierra, mientras él gritaba”. 

Añadió que el hueco no era muy profundo porque el joven entró casi sentado. Una de las tías, señaló que Celso seguía luchando pese a que tenía la tierra encima y que los comunarios excavaron una parte para ahorcarlo y terminar con su vida. Después de matarlo, les dijeron a los familiares “ahora se lo pueden sacar o hacer lo que quieran”. 

La madre de Celso, junto con algunos parientes, desenterraron el cadáver y vieron que estaba envuelto con una cuerda. Se lo llevaron a la casa de la abuelita y le pusieron unas velas para despedirlo. 

ANTECEDENTES La tía de Celso contó que, hace aproximadamente un mes, el joven fue torturado porque supuestamente habría sido sorprendido robando vacas junto con otro hombre en una comunidad del Valle Bajo. “M.L. le ha empujado de un puente alto en Chapisirca, pero mi sobrino no murió y lo llevaron a un hospital. En esa oportunidad ya lo amenazaron con enterrarlo vivo. Después lo trajeron a Chalviri y le dijeron a mi hermana que no lo suelte más. Él estaba tranquilo y no iba a ningún lado porque estaba trabajando en la agricultura”. 

Indicó que la misma familia que lo llevó en esa oportunidad hasta Chalviri, que vive en el Valle Bajo, lo acusó nuevamente de robo, pero ahora de una motocicleta e indicó que ese hecho habría sucedido hace unas dos semanas. Sin embargo, la tía aseguró que su sobrino no puede ser el autor de ese robo porque él conducía esa moto negra desde hace unos cinco a seis meses y que los denunciantes se confundieron.  

La familia que radica en el Valle Bajo, entre seis a siete personas, habría ingresado a Chalviri por Bella Vista (Sacaba) en un trufi para reportar el robo de la motocicleta y apuntar a Celso como el autor. En un video se observa que un dirigente, leyendo un acta, hace la devolución del motorizado al presunto propietario. 

INVESTIGACIÓN La fiscal de materia Mónica López lamentó que este tipo de hechos sea confundido con la justicia comunitaria y se incurra en asesinato, que es el delito que deberán afrontar los autores del crimen.

“El viernes tras tomar conocimiento del hecho, mi persona junto con efectivos policiales nos dirigimos hacia Chalviri, pero no pudimos llegar porque Francisco L., dirigente máximo de las comunidades aledañas, nos informó de la existencia de unas 250 personas que se encontraban enardecidas por el hecho suscitado en su comunidad y que por ello ya no podíamos seguir”, manifestó la fiscal citada en un boletín de prensa institucional. 

El Ministerio Público tiene conocimiento que Celso fue retenido por comunarios, el jueves, por una denuncia de robo. Los presuntos propietarios habrían reclamado a los dirigentes por ese hecho y sostenían que era reincidente. Definieron encararlo, pero la situación desencadenó en su muerte. 

Uno de los familiares contó que ayer en la madrugada sacaron el cuerpo de la comunidad y en el camino se encontraron con los efectivos policiales, quienes los acompañaron hasta el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) para su respectiva autopsia de ley. 

El acta refiere que Celso murió por anoxia anóxica, asfixia por sepultamiento y que se encontró tierra en la cavidad bucal, es decir, en la lengua y tráquea. 

En tanto, los familiares identificaron con nombre y apellido a unas siete personas como los responsables del asesinato e indicaron que reconocen a otros más porque fue un grupo numeroso el que golpeó y flageló a Celso, antes de enterrarlo vivo en el cementerio de Chalviri, en Palca.