Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 05 de diciembre de 2021
  • Actualizado 18:45

Madre clama por justicia para su hija de 12 años violada por su padrastro y el hermano de éste

Una madre relata la violación a su hija.
Una madre relata la violación a su hija.
Madre clama por justicia para su hija de 12 años violada por su padrastro y el hermano de éste

Una madre pasa un calvario en busca de justicia para su hija de 12 años abusada sexualmente por su padrastro y el hermano de éste.

Según la denuncia de la mujer y del colectivo Mujeres de Fuego, que la respalda, hace apenas días su hija le reveló que era violada por su padrastro desde hace cinco años y por el hermano de éste.

La madre agregó que inmediatamente supo del abuso, denunció en una EPI, donde empezó una cadena de irregularidades.

Pese a que a la niña le hacen un examen forense y otro psicosocial, con resultados compatibles con violación, no quieren entregar los informes a la madre porque "vas a empeorar las cosas", relata que le dijeron. Además, la orden de aprehensión contra ambos sujetos se emite tarde.

El padrastro, Brandon Eduardo Q. F., logra huir y a la fecha se encuentra desaparecido. El hermano, Daygoro Santy Q. F., es sometido a una audiencia cautelar, pero, según la denuncia, la madre no es notificada y el sujeto recibe detención domiciliaria sin custodio.

Además de violar a la niña turnándose, los acusados la amenazaban para que no avisara a su madre, quien no sospechaban porque salía desde temprano a trabajar y en la noche cree que era drogada por su esposo para dormir pesado.

"Estoy viviendo algo que jamás me imaginé vivir", afirmó la mujer quien reveló que recibió una llamada de su esposo en la que le avisa que se iba del país y le culpa porque no volverá a ver a sus hijos.

La denunciante pide a las autoridades dar con el paradero de su pareja y garantizar que su cuñado no escape mandándolo a la cárcel.

Apuntó que su hija se encuentra mal, en un grave estado de nervios, comiéndose las uñas constantemente, y cree que es injusto que los culpables de su angustia no paguen el delito.