Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 18 de mayo de 2022
  • Actualizado 21:27

Madre a acusado: ‘¿Dónde están los restos que faltan de mi hijo?, dime, te perdonaré’

Carmen Orellana, madre de Ariel Rodríguez, pidió al principal sindicado del asesinato que le diga qué pasó con su único hijo varón. Cuatro imputados son parte del juicio oral.
Carmen Orellana, madre del arquitecto,  ayuda a buscar los restos de su hijo en Chacacollo, Sacaba. DICO SOLÍS
Carmen Orellana, madre del arquitecto, ayuda a buscar los restos de su hijo en Chacacollo, Sacaba. DICO SOLÍS
Madre a acusado: ‘¿Dónde están los restos que faltan de mi hijo?, dime, te perdonaré’
Edwin C.B. es el principal acusado del asesinato del arquitecto Ariel Rodríguez Orellana. Fue un macabro crimen que “destrozó” a toda su familia y, a un año y seis meses del hecho, aún llora su muerte y no halla consuelo. A pesar de todo esto, Carmen Orellana, de 71 años, no ha descansado un solo día, se mantiene firme y no pierde la esperanza de reunir todos los restos óseos de su hijo que fueron dejados en distintos sitios de la zona de Chacacollo, Sacaba, para luego darle cristiana sepultura en su tierra natal de Arani.

“¿Dónde están los restos que faltan de mi hijito?, dime, te voy a perdonar”, le dijo Carmen a Edwin C.B., pero él solo ignoró su clamor.

Los papás de Ariel viven en Arani. Se alistan muy temprano para llegar a las audiencias de juicio oral que se desarrolla desde hace casi un mes, con algunas suspensiones, en el Tribunal Departamental de Justicia (TDJ) de Cochabamba.

Carmen solo busca que su hijo descanse en paz. En diciembre de 2020, los papás de Ariel, cuando él aún estaba desaparecido, suplicaron de rodillas que le devuelvan a su único hijo varón. La mamá del arquitecto les dice a sus familiares que no faltará a ninguna de las audiencias porque cree que Edwin C.B. en una de ellas podría revelarle dónde dejó los restos óseos.

Por el asesinato del arquitecto, hay cuatro acusados que están en juicio. Se trata de Edwin C.B., Lucio A.M., Brayan Q.B. y Erika Beatriz V.G., de entre 22 y 32 años. El primero y principal sindicado del crimen era pareja de una de las hermanas de Ariel. Los otros tres son cercanos a Edwin puesto que a Lucio lo conoció en la cárcel cuando estaba recluido por intentar matar a su expareja, madre de sus hijos. En tanto, Brayan es su primo y Erika iba a ser su comadre.

HALLAZGO

El 19 de marzo de 2021, Mayumi Luizaga recibió la peor noticia de su vida. Los restos óseos de Ariel Rodríguez, su pareja y padre de su hija, fueron hallados en una urbanización de Chacacollo, camino a Sacaba, después de casi cinco meses de búsqueda, desde el 23 de octubre de 2020 cuando se subió a su camioneta y salió de su casa a una reunión laboral, pero no volvió más.

Desde hace un año y medio, Mayumi junto a sus suegros y sus familiares peregrina por justicia. No han recibido los resultados genéticos ni los restos para velarlo, despedirlo y darle sepultura. Para el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) de Cochabamba los restos calcinados encontrados “no son muestras aptas” debido al estado en el que fueron hallados y no existen los equipos necesarios para esas pericias en todo el territorio boliviano. Por eso, enviaron una solicitud de cooperación internacional para que el Laboratorio de Antropología de la República de Argentina realice esos análisis especializados, pero no recibieron respuesta.

Brayan B.Q., primo del principal sospechoso, reveló varios detalles del caso durante el juicio oral, entre ellos otros puntos donde él dejó los restos del arquitecto. El pasado 14 de abril, la Policía, Bomberos y perros expertos en rescate de restos humanos realizaron la búsqueda en un pozo y otro sector de Chacacollo, donde encontraron restos que están siendo sometidos a pericias.

“Han sido colectados dos trozos de restos que en principio están siendo objeto de examen de antropología forense para determinar si corresponde a restos humanos y luego se definirá si estos trozos de tejido óseo pueden tener la información del ADN para saber científicamente si corresponden a la víctima de este caso”, manifestó la fiscal departamental, Nuria Gonzáles, hace unas dos semanas.

EL CRIMEN

El 23 de octubre de 2020, Ariel (de 30 años) fue convocado a una reunión, pero desconocía que Edwin C.B., expareja de una de sus hermanas, estaba detrás de esa cita. Se encontró con Brayan Q.B. y otro hombre, quien aún no ha sido identificado, mientras su excuñado estaba oculto en un ambiente contiguo al espacio donde se desarrollaba la reunión. El arquitecto estaba distraído cuando fue sorprendido por Edwin, quien lo habría tomado del cuello hasta reducirlo y luego atarle las manos.

Según Brayan, él abandonó el lugar y dejó a la víctima con vida, pero en manos de su primo. Al día siguiente, Edwin con ayuda de su primo de deshizo de unas bolsas negras, donde estaban los restos óseos calcinados del arquitecto, en Chacacollo. El principal sindicado no ha revelado los puntos donde llevó los restos y solo han recuperado los que botó su primo.

Ariel fue torturado y obligado a entregar la contraseña de su tarjeta bancaria, misma que fue usada por algunos de los implicados para sacar dinero de la cuenta de la víctima. También vendieron su camioneta, pero fue hallada hace seis meses en Villa Montes, Tarija.

De momento, el juicio contra los cuatro acusados avanza y la familia espera que los autores sean sentenciados por el delito cometido. Carmen sueña con su hijo y contantemente visita la apacheta que construyeron en la zona donde hallaron sus restos ya que no tiene otro sitio donde llorarlo y llevarle flores, mientras no le entreguen los restos que sepultará en Arani.