Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 09 de mayo de 2021
  • Actualizado 12:39

LA FAMILIA DE LA VÍCTIMA EXIGE JUSTICIA

La memoria de Ariel no lo dejaba dormir y confesó el crimen

Uno de los implicados es visto en cámaras de vigilancia de un cajero, mientras usaba la tarjeta de Ariel Rodríguez.    CORTESÍA
Uno de los implicados es visto en cámaras de vigilancia de un cajero, mientras usaba la tarjeta de Ariel Rodríguez. CORTESÍA
La memoria de Ariel no lo dejaba dormir y confesó el crimen

No pudo más con la culpa y rompió el “pacto de silencio”. “Perdón arquitecto. Ahora, déjame dormir”, dijo Brayan Q.B., primo del principal sospechoso del asesinato de Ariel Rodríguez Orellana, cuando dirigió a los investigadores hasta la zona donde estaban los restos calcinados del joven profesional que estaba siendo buscado durante casi cinco meses, el pasado 19 de marzo.

El implicado soñaba con el arquitecto, quien le decía “Anda, dile a mi familia dónde estoy, dónde me dejaste. Anda, no te voy a dejar dormir si no lo haces”, según refieren testigos que vieron a Brayan arrodillado cuando llegó al lote donde dejó los restos óseos de Rodríguez. Esa propiedad está muy cerca de la casa donde Ariel habría sido asesinado el 23 de octubre de 2020, el mismo día que salió a una reunión laboral y desapareció.

Edwin C.B., Lucio A.M., Christian Ariel Q.O., Erika Beatriz V.G. y Brayan Q.B. son los cinco imputados por la desaparición y muerte del arquitecto. Los dos primeros, presunto autor y coautor del crimen, cayeron a los 42 días de la desaparición del arquitecto. Los investigadores de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) detectaron que el celular de Rodríguez estaba en La Paz y que se registró un cambio de línea a nombre de Lucio, a quien aprehendieron en la zona de Mallasilla, el 2 de diciembre de 2020.

Lucio declaró que Edwin, excuñado de Ariel, le regaló el teléfono de la víctima el 26 de octubre diciéndole que “al dueño lo había ahorcado”. También dijo que su amigo le entregó una tarjeta de débito con la contraseña instruyéndole que saque dinero y lo deposite a una cuenta, y a cambio él se quedaría con la mitad. Le dio una mochila con ropa y le dijo que se la pusiera cuando vaya al cajero.

Además, le consultó si tenía conocidos que estén interesados en la compra de un vehículo o autopartes. Un tiempo después, Lucio le preguntó por la movilidad que pretendía vender, pero su amigo le dijo que “ya lo había acomodado”.

El 4 de diciembre, el excuñado de la víctima fue aprehendido en Quillacollo, Cochabamba. Ambos fueron puestos ante un juez por el delito de trata y tráfico y están con detención preventiva en San Antonio y El Abra, desde el 6 de diciembre de 2020. En una próxima audiencia que se prevé se desarrolle en mayo, el abogado de la familia de la víctima pedirá que se amplíe su detención y que se cambie la tipificación del delito a asesinato.

Edwin en el careo admitió que le entregó el teléfono a Lucio, pero dijo que lo hizo el mismo 23 de octubre. Su versión es distinta, él señaló que el arquitecto lo siguió desde la avenida San Martín hasta inmediaciones del centro comercial Molino El Gallo, donde supuestamente pelearon y se le cayó el teléfono. Aseguró que su excuñado lo persiguió con tres o cuatro personas (no supo precisar el número y entró en contradicciones), y que luego lo vio irse solo en su camioneta.

Negó haberle dado las tarjetas de débito a Lucio y se declaró inocente apuntando como los presuntos culpables a su amigo y a su primo Brayan.

Edwin y Lucio se conocieron antes en San Sebastián; eran compañeros de celda. El primero estuvo en prisión porque intentó matar a su exesposa, madre de sus dos hijos.

Cristian Q.O., el tercer implicado, fue enviado a San Antonio, el 12 de febrero de este año. Él dijo que no conoció a Rodríguez, pero los investigadores determinaron que desde su equipo usaron la cuenta Google del arquitecto. En el careo, él aseguró que no conoce a los otros imputados y ellos tampoco lo vieron antes, según declararon.

Edwin y Lucio no revelaron lo que pasó con Ariel como si hubiesen hecho un “pacto de silencio”, mismo que se rompió el pasado 19 de marzo cuando Brayan declaró que al arquitecto le quitaron la vida ahorcándolo. Luego, lo habrían quemado y descuartizado, y sus restos fueron sacados de la vivienda en unas siete bolsas negras que dejaron en cinco puntos cercanos al domicilio donde lo asesinaron. 

Brayan dijo que Ariel estaba rondando la casa alquilada por Edwin. Lucio habría sorprendido al arquitecto subiéndose a la camioneta por la puerta trasera intentado asfixiarlo y apuñalándolo, mientrás el primo del principal autor sostuvo sus manos para que no se defendiera.

Luego, Lucio se comunicó por Facebook con unos pandilleros y llegaron unos cinco, con quienes llevaron a Ariel hasta ese domicilio, donde le habrían quitado la vida cerca de una lavandería. 

La casa donde Ariel perdió la vida fue alquilada por Edwin para su comadre Erika Beatriz V.G. La joven, madre de dos niños, dijo que conoció a Edwin cuando ella estaba internada en el hospital Materno Infantil Germán Urquidi. Él se presentó como amigo de su esposo, quien está recluido en San Sebastián, y le ofreció ayuda.

Erika declaró que su compadre le dijo que realizaría una parrillada con amigos y le pidió prestada la llave de la casa ubicada en Chacacollo, la tarde del 23 de octubre de 2020. Dijo que se la entregó y que salió con sus niños al promediar las 16:00, y que volvió al inmueble al día siguiente como a mediodía, después de pasar la noche en la vivienda de sus padres en la zona de Lomas de Santa Bárbara, al sur de la ciudad de Cochabamba.

La joven contó que cuando volvió a la propiedad vio un espacio ennegrecido cerca de la lavandería como prueba de que hubo una quema, pero supuso que tenía que ver con la parrilada y ya todo estaba limpio. También observó un saquillo blanco que supuestamente contenía basura, según le dijo su compadre.

Erika entró a la ducha con sus hijos y cuando salió vio a Edwin y Brayan, quienes habían vuelto de votar la supuesta bolsa de basura. Su compadre presentó a su acompañante como su hermano y compartieron un refresco antes de retirarse del lugar. Ella aseguró que, el ahora principal sospechoso del asesinato del arquitecto, solo en una ocasión le pidió prestada la llave de la casa.

Brayan dijo que su primo le llamó el 24 de octubre y le dijo que fuera a la casa de Chacacollo. Le instruyó botar siete bolsas negras supuestamente de basura, pero al interior estaban los restos quemados del arquitecto.

Edwin, en el careo, dijo que organizó una parrillada, pero que fue antes del 23 de octubre. Señaló que invitó a Lucio y Brayan, pero que ellos no asistieron porque “estaban ocupados” y que él los esperó hasta las 17:00, pero no supo explicar cómo generó un saquillo de basura siendo que estuvo solo en ese domicilio.

Al respecto, Lucio dijo que su amigo nunca lo invitó a ese encuentro y que él esa fecha estaba en La Paz, y que viajó el sábado por la noche. También aseguró que se encontró con Edwin el lunes en la plaza de las Sirenas de Quillacollo, pero su amigo refirió que la cita fue en el Barrio Chino, el 23 de octubre.

Edwin y Lucio fueron vistos en cámaras de seguridad de cajeros sacando dinero de las cuentas de Rodríguez. Al día siguiente de la desaparición, un hombre con barbijo, sombrero y canguro usó la tarjeta a las 10:08.

Todos los imputados apuntan a Edwin como el principal autor del asesinato, pero refieren que ellos solo fueron contactados por el excuñado de la víctima y que no participaron del crimen, pero el proceso establecerá esos aspectos.

Los implicados entraron en contradicciones durante el careo y sus testimonios están siendo analizados para verificar su veracidad y esclarecer el crimen.